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PRESTACIONES NO CONTRIBUTIVAS :TOMANDO DISTANCIA.

(Texto de la ponencia presentada al Congreso de la Asociacion Española de Salud y Seguridad Social )

1¿Es lo No contributivo la  Posmodernidad de lo Contributivo?‘.

En el mundo del arte se puso bastante de moda a partir de los años sesenta  la nocion de lo posmoderno .SI  la modernidad era la  etapa que abarcaba la  variopinta sucesión de impresionismos, cubismos , surrealismos,urinarios abstraidos y abstracciones pintadas  que ocuparon el espacio artístico desde la segunda mitad del siglo XIX, la posmodernidad comenzaría en   el momento en que  lienzos y  mármoles fueron desbordados como soporte del objeto artístico. Y no conviene dejar de lado  que  la critica artística  llego hasta a afirmar que , mejor que el eufemismo de lo posmoderno , seria mas apropiado hablar llanamente de la muerte del arte, dada la magnitud de los cambios producidos.

 Pues bien, en los últimos años , digamos que a partir de la crisis financiera de 2008 y con mayor intensidad desde la pandemia,el tema de las prestaciones no contributivas, ha  adquirido mayor relieve en el panorama de la proteccion social y en los debates sobre la configuracion de esta ,  tomando   unos perfiles que las  van distanciando de sus versiones clásicas . En algunos planteamientos, las prestaciones no contributivas pueden pasar de  cumplir  una funcion de segunda red de seguridad que cubre  situaciones que escapaban de los esquemas de protección de base contributiva ( agotamiento de  prestaciones por desempleo , ausencia  de cotizaciones necesarias para la jubilación…) a ser un elemento mas estructural de tales esquemas, como ocurre en el caso de  las rentas basicas

 De algo nos puede servir  esas idea de  transición a lo posmoderno  para ayudar a caracterizar el estado presente de la protección social no contributiva. Utilizando esta traslación de nociones del mundo del arte , en  la etapa de la modernidad  de los sistemas de protección social las prestaciones  contributivas fueron la columna vertebral de  los aseguramientos de trabajo bismarkianos y los seguros sociales beveridgianos ,que nacieron  como superación de los  premodernos raquíticos sistemas asistenciales no contributivos. En este esquema ,las prestaciones no contributivas son  un elemento complementario, casi protésico, de las carencias o disfunciones  de los sistemas contributivos de base laboral : los tramos asistenciales de las prestaciones por desempleo,las pensiones no contributivas , o incluso mecanismos como  los complementos de minimos de las pensiones o las formulas de integración de lagunas de cotizacion . Y para tratar estos asuntos  conviene recordar   lo que eran , ante de esta postcontributividad ,las relaciones  entre los  sistemas  laborales y de protección social. Como dirían los economistas ,  a continuación , algunos hechos estilizados.

Las prestaciones contributivas , como las de desempleo y las pensiones de vejez o incapacidad, suponen la  sustitución de unas  rentas de trabajo perdidas ,por medio de  prestaciones publicas, generadas a través de contribuciones privadas, de cotizaciones de empresarioa y trabajadores ingresadas mientras aquel trabajo se desarrollaba,  Y precisamente por estar  originadas  en cotizaciones laborales  , estas prestaciones se condicionan , en su existencia y duración , al trabajo durante determinados periodos, y en su cuantía , al volumen de estas cotizaciones , que, a su vez esta determinado por el salario.

Es un sistema  de pura laboralidad, en su origen y , en el caso de las `prestaciones por desempleo, en su duración , que esta condicionada a la persistencia de la situación de falta  de trabajo alternativo. Y  es un sistema muy enraizado en la idea de devengo de las prestaciones , propia de  un esquema de aseguramiento , con riesgos , cuotas , siniestros , prestaciones , aseguradores , tomadores de seguro y asegurados. Un esquema de aseguramiento presidido por la idea de la  responsabilidad empresarial derivada de su condición de sujeto de una relación contractual. La norma jurídica establece unas obligaciones empresariales de aseguramiento de riesgos laborales, , que se materializan por la ejecución del contrato laboral. Y en el caso de las prestaciones por desempleo, la idea de responsabilidad también esta presente respecto del trabajador, orientada hacia búsqueda de empleo. Esta laboralidad lleva a que la negociación colectiva  pueda regular   niveles complementarios a las prestaciones  públicas, y , mas en general,  a que los agentes sociales , en sus relaciones reciprocas y también  en las que desarrollan con los poderes públicos, incluyan este tema en sus agendas. O lleva  también   a la conexión del sistema de protección con las políticas activas de empleo., de forma clara en el caso del desempleo, pero también  en el de la jubilación , cuando se plantean estrategias de retraso en el cese del trabajo.

 Lo dicho no supone ignorar que la dimensión no contributiva ha ido acompañando la configuración   del sistema de protección social . Pero la  presencia de las prestaciones no contributivas en los sistemas de protección social  no solo es creciente, sino que en bastantes casos presenta   mutaciones en su configuración y en sus objetivos ,que debilitan considerablemente su definición como un simple apéndice complementario de lo contributivo A las  históricas pensiones no contributivas y  prestaciones asistenciales de desempleo, se han unido en los últimos años las rentas activas de inserción, las ampliaciones especificas de la protección por desempleo  como el PREPARA , el Programa de activación del Empleo,  y últimamente ,el Ingreso Mínimo Vital , por no hablar del conjunto del sistema de atención a la dependencia o las prestaciones relacionadas con la maternidad. Como se ve , abundan las  ampliaciones de la cobertura de la protección por desempleo, por relajación de los periodos de  carencia o por extensión de los de pago de prestaciones , que están relacionadas con la persistencia e intensidad de las crisis del empleo, en los últimos tiempos vinculadas a la Gran Recesión y al impacto socioeconómico de la pandemia. Y como signo del cambio de los tiempos conviene destacar  en el caso del Ingreso Mínimo Vital es que  los colectivos destinatarios pueden no ser  solo los desempleados, sino también empleados con niveles salariales muy bajos, los “trabajadores pobres”, como   ejemplo expresivo de que  ya no es solo la carencia de empleo el factor determinante de la prestación , sino también la situación de pobreza.

Las  características clásicas de laboralidad y aseguramiento  , sin desaparecer , se debilitan en las prestaciones no contributivas : se pueden percibir sin haber cotizado por los  los periodos de carencia previstos con carácter general , o pueden , en el caso del desempleo, percibirse mas allá de los plazos derivados de los periodos de  devengo. Pero , aun así, la conexión laboral persiste, al menos hasta que aparecen en el debate figuras como la Renta Básica Universal, cuya adjetivación ya es ilustrativa de la ruptura de amarras con lo laboral. La reivindicación de  este tipo de prestaciones  se presenta con frecuencia como la respuesta redistributiva al impacto negativo  del efecto combinado de  dos fenómenos  : los cambios o crisis en el trabajo y el avance de las desigualdades.Y no conviene perder de vista que  son fenómenos interconectados , en la medida en que una de las explicaciones de este avance de las desigualdades serían los efectos socioeconómicos de los cambios en el trabajo.

 Sin duda que el impacto de la pandemia  en el crecimiento del desempleo (y también en el decrecimiento de las rentas  salariales)ha hecho crecer las situaciones de pobreza y ha  intensificado las desigualdades , y  por ello la respuesta de ampliación de la protección social por vias no contributivas era necesaria. Pero si  en los  orígenes de esta evolución de la prestaciones sociales no contributivas  se encuentran factores como  los cambios en la configuración de la actividad económica y del mercado de trabajo o  la   preocupación por el avance de las desigualdades , será necesario reflexionar mas allá de lo coyuntural  Por decirlo simplificadamente,  : si el trabajo ve debilitada su capacidad de distribuir  rentas, entre otras cosas por su propia escasez,las prestaciones ligadas al trabajo tampoco podran hacerlo, y habrá que redistribuir , por ejemplo con estas otra rentas no laborales .Sin exagerar la metáfora, habría que pensar si nos estamos adentrando en una  etapa que seria posmoderna  respecto de la modernidad contributiva. Pero un salto tan grande requiere tomar distancia , concretamente valorando la intensidad y las características de los cambios en el trabajo.

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