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PRESTACIONES NO CONTRIBUTIVAS :TOMANDO DISTANCIA

3 La tentación  no contributiva.

 Aun con todas las cautelas expuestas,   análisis como los de The Economist al menos ayudan a romper algunos círculos viciosos de los tecnopesimismos  respecto del futuro del trabajo, que contaminan y condicionan los análisis sobre la evolución de los sistemas de protección social, y mas concretamente sobre el papel en ellos de lo contributivo y lo no contributivo.

. ¿Recuerdan cuando Rifkin anuncio , allá por 1995, el fin del trabajo , siendo entonces  el numero global de ocupados de 2500 millones?. Pues  a comienzos de la pandemia esta cifra se  elevaba 3300 millones. No parece pues raro que Rifkin haya virado sus intereses hacia las virtudes curalotodo del hidogeno Evidentemente , estas son cifras de trazo grueso , que habrá que leer en paralelo a las de distribución territorial y profesional del empleo , a las de desempleo y a las de población activa. Pero algo nos están diciendo sobre los problemas de reducir realidades diversas y dispersas a indicadores aislados y que circulan por carreteras de velocidad única y con un solo sentido.  Y por otro lado , esta propia perspectiva temporal de los 25 años post Rifkin también ayuda a identificar actitudes respecto de este fin del mundo(del trabajo), tal como lo conocimos . Aquí , una vez mas, las visiones mas oscuras de un fenómeno social coinciden en un Apocalipsis ,que lleva a Epifanias bien distintas, que parecen buscar enderezar un rumbo que la Historia no debió tomar.

Por un lado  , para el pensamiento neoliberal(al que , para no ofender la sagrada memoria de Berlin y Popper habría que empezar a llamar retroliberal  ),los fenómenos que están  en el origen del presunto fin del trabajo (desindustrialización , financiarizacion,l automatización,  globalización) erosionan esa contribución del trabajo a la economía ,que dio lugar a la Revolucion Industrial . Y como , por acción o por reaccion , dicha revolución trajo consigo un refuerzo de  la posición institucional  del trabajo (sindicatos, legislacion laboral , sistemas de proteccion social, partidos de base laboral …),  habría llegado la hora de ir removiendo estas odiosas superestructuras socialdemócratas , para crear la Nueva Jerusalen  , con muchos mercaderes y poco templo. Probablemente uno de los mejores (mas bien ,peores ) ejemplos de este aprovechamiento del cambio tecnológico para erosionar la arquitectura de las institucione laborales seria la santificación del algoritmo como patrono(en todos los sentidos del termino) de los trabajadores no trabajadores, en el caso de los riders. Y con esto llegaríamos a otro punto critico , en todos los sentidos del termino , de los análisis basados en la capacidad de autoajuste positivo del mercado de trabajo, que conducen a la inutilidad o incluso ineficiencia de las acciones dirigidas a promover el sentido de ese ajuste.

 Y por otro lado estarían quienes se apuntan a las  nostalgias . Nostalgias del   pasado  industrial bajo caparazon proteccionista o  nostalgias de un futuro de trabajadores sin amo , entregados a los cuidados y receptores a la vez del cuidado de las rentas universales . Son alternativas  muy  distantes de las retroliberales respecto del futuro , pero que coinciden en   dar   por amortizado el trabajo presente , en favor del futuro. Probablemente el ejemplo mas paradigmatico seria el de Guy Standing. Tras firmar el certificado de defuncion de la clase trabajadora y su sustitución por el precariado , Standing  promueve la creación de una Renta Basica ,autentica apoteosis de la No Contributividad,  desenganchada  del trabajo y de  su ausencia, lo cual no deja de ser coherente si se piensa, como Standing, que  ya no existe la clase trabajadora  y  que los ERTE son solo un mecanismo de protección de los insiders del mercado laboral.

  Sin necesidad de  entrar en debates acerca de cuan grandes sean los cambios en el trabajo como para justificar este abismo que parece abrirse entre pasado , presente y futuro,  habría que empezar por recordar los cambios en el trabajo que históricamente ya se han producido,  sus causas y por los factores que han influido en las diversas formas como se han producido.Recuerden a Acemoglu, y ojo con el tecnodeterminismo. Y con esta perspectiva , estaremos en mejores condiciones para repensar la relación entre  trabajo , contributividad y no contributividad  .

 Respecto del trabajo, parece que lo mas realista ( y por tanto , lo mas razonable) es situarse en la hipótesis transicionistas, de una,nueva transición en la historia del empleo y el trabajo marcada por el cambio tecnológico . En este escenario , aparecen dos temas  clave en la perspectiva de la protección social  en general , y en particular en  la del papel  de las prestaciones no cotributivas : el modelo de contributividad correspondiente a los nuevos modelos de empleo y trabajo y el papel de los sistemas de protección social en  esos modelos  y en la propias transiciones hacia ellos .

Respecto de la  contributividad en el trabajo, habría que considerar  como influyen en su efectividad situaciones  como las trayectorias profesionales no lineales , que pueden incluir desde cambios en el propio estatus laboral , no siempre centrado en el trabajo por cuenta ajena y a tiempo completo a discontinuidades en la vida laboral de diverso origen (atención a hijos, formación , y también cambios de empleador no siempre voluntarios), pasando por el trabajo no realizado en centros físicos. Y no se piense solo en discontinuidades y transiciones derivadas de reajustes económicos o cambios empresariales , por que el  reciente ejemplo de la pandemia muestra el impacto en la economía de fenómenos no económicos, cuya repetición en el futuro no parece descartable, en forma de crisis sanitaria o relacionable con los efectos del cambio climático. Y precisamente como reacción frente a este cambio, las estrategias de desarrollo sostenible , como la descarbonificacion , nos han mostrado ya sus efectos negativos  a corto plazo en el empleo,  aunque puedan ser  compensables a mas largo plazo con los nuevos  empleos .

 Parece claro que surgirían    dificultades para mantener una continuidad  y una uniformidad contributivas respecto de un trabajo no siempre dotado de estas características. Y esto puede llevar a planteamientos de una considerable reducción de la contributividad, que si no se quieren traducir en paralelas reducciones de los niveles de protección, llevarían a formulas de financiación no contributiva de prestaciones que tendrían esta misma naturaleza. Y , a su vez,  estos cambios en el trabajo con repercusiones en su capacidad contributiva producirán también   nueva demandas para los sistemas de protección social, relacionadas con  las carencias de rentas directamente laborales en esas vidas laborales con discontinuidades.

Hasta ahora , en especial a raíz de la pandemia, la respuesta a estas situaciones se ha producido básicamente por la via de la no contributividad. Asi , OIT (“¿Hacia suelos de protección social solidos. El papel de las prestaciones no contributivas durante el Covid 19 y en adelante “) indica como la pandemia ha mostrado  brechas en la cobertura de la protección social   , particularmente visibles en colectivos como los trabajadores temporales , a tiempo parcial, o autónomos , a las que se ha dado respuesta en muchos casos( en torno a tres cuartas partes del total )  a través de prestaciones no contributivas. Esto muestra para OIT la necesidad de adaptar los sistemas de protección social a un mundo del trabajo cambiante, y para ello seria necesario pensar en un mix de fuentes de financiación y en una combinación de mecanismos de protección contributivos y no contributivos, que permitiría crear lo que OIT denomina suelos de protección social. Y en un  estudio mas especifico  (“Asegurando una protección social universal para el futuro del trabajo “ . Behrendt y Nguyen ), OIT describe varias practicas de adaptacion de los sistemas de protección social  contributivos : reducción de los umbrales minimos para el acceso a prestaciones, facilitar la cobertura para trabajadores con multiples empleadores, adaptaciones ( fundamentalmente por digitalización) de los procedimientos de cotización y pago de prestaciones, facilitar las transferencias de periodos de cotización entre trabajos ( incluido el paso de autónomos a cuenta ajena) . ..

 Recapitulando : Parece claro  que la relación entre prestaciones contributivas y no contributivas ya ha cambiado, al reforzarse el papel de estas ultimas como elemento complementario y sustitutivo de unas prestaciones contributivas que no alcanzan a cubrir  todas las situaciones de carencias de rentas . Y también  se aprecia que los cambios en el trabajo pueden influir crecientemente en dificultar su capacidad contributiva y en generar nuevas situaciones de carencia de rentas hasta ahora atendidas por prestaciones contributivas.

¿Llevaria esto  al  ocaso de la contributividad y a la aurora de la no contributividad, simbolizada para unos en la renta básica  y para otros en  los planes de pensiones?Solo si se piensa  en los términos historicistas  de un fatal devenir, pero también solo si antes de continuar en el proceso de uso de  lo no contributivo para atender las nuevas necesidades sociales no se reflexiona sobre la viabilidad  de este uso Sin duda que la relacion entre los niveles contributivos y no contributivos debe repensarse, pero empezando por repensar los primeros con el objetivo de que mantengan su papel central, basado en las ideas de laboralidad y aseguramiento , y haciendolo  de forma integrada en los necesarios debates sobre el  futuro del trabajo y la sostenibilidad de los sistemas de protección social .Y en esta línea convendría tener presente que , precisamente por la base laboral de los sistemas contributivos , el debilitamiento  de esa centralidad de lo contributivo se traducirá en un similar debilitamiento de la relevancia económica y social del trabajo.

Comenzamos hablando de  Posmodernidad ,y ahora habría que  recordar lo que  Beck y Giddens llamaban la indole reflexiva de la Modernidad, en la que pensamiento y acción son constantemente refractados el uno sobre el otro, y las practicas sociales son revisadas a la luz del conocimiento sobre esas  mismas practicas. Parece pues mas aconsejable la Modernidad Reflexiva de lo contributivo que la Posmodernidad no contributiva.

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