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POR QUE GRIÑÁN NO DEBE ENTRAR EN PRISION: UNA CUESTION POLITICA, Y NO HUMANITARIA.

Las razones para adoptar  en el caso Griñán  una decisión política, como es el indulto, son bien distintas de las que suelen aparecer en las peticiones de indultos en otros casos. Estas razones no pueden ser la pretensión de  corrección desde la política de los criterios jurídicos de la sentencia. La valoración jurídica más apropiada de estos criterios se encuentra en los votos particulares de aquella. Sigue leyendo

PRESTACIONES NO CONTRIBUTIVAS :TOMANDO DISTANCIA

3 La tentación  no contributiva.

 Aun con todas las cautelas expuestas,   análisis como los de The Economist al menos ayudan a romper algunos círculos viciosos de los tecnopesimismos  respecto del futuro del trabajo, que contaminan y condicionan los análisis sobre la evolución de los sistemas de protección social, y mas concretamente sobre el papel en ellos de lo contributivo y lo no contributivo.

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PRESTACIONES NO CONTRIBUTIVAS :TOMANDO DISTANCIA

2 El estado  del trabajo contributivo.

En  lo laboral, estaríamos ante una combinación de factores como el cambio tecnológico representado gráficamente con los robots y el teletrabajo, y el cambio económico visibilizado en  la decadencia industrial y el ascenso financiero, combinados a su vez con el desplazamiento territorial del protagonismo económico a Oriente. Con ello se puede llegar a diagnósticos del fin del trabajo o , en hipótesis menos apocalípticas, a alertar de que habrá trabajo ,pero no será igual que antes . En estos nuevos escenarios laborales, la contributividad  laboral  se hará mas  difícil, y la demanda de rentas alternativas a las laborales crecerá. Y ahí reaparecería el tema de la desigualdad , en la medida en que , no de forma exclusiva pero si relevante, en su origen se encuentran la falta de empleo y los bajos salarios  .

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PRESTACIONES NO CONTRIBUTIVAS :TOMANDO DISTANCIA.

(Texto de la ponencia presentada al Congreso de la Asociacion Española de Salud y Seguridad Social )

1¿Es lo No contributivo la  Posmodernidad de lo Contributivo?‘.

En el mundo del arte se puso bastante de moda a partir de los años sesenta  la nocion de lo posmoderno .SI  la modernidad era la  etapa que abarcaba la  variopinta sucesión de impresionismos, cubismos , surrealismos,urinarios abstraidos y abstracciones pintadas  que ocuparon el espacio artístico desde la segunda mitad del siglo XIX, la posmodernidad comenzaría en   el momento en que  lienzos y  mármoles fueron desbordados como soporte del objeto artístico. Y no conviene dejar de lado  que  la critica artística  llego hasta a afirmar que , mejor que el eufemismo de lo posmoderno , seria mas apropiado hablar llanamente de la muerte del arte, dada la magnitud de los cambios producidos.

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¿ES LA MERITOCRACIA INTRINSICAMENTE MALA?/II OJOS DE SERPIENTE

Una despedida  demasiado apresurada

Resumiendo los datos españoles parece que , al margen de lo que se piense sobre las escaleras como elevadores sociales , lo cierto es que por la escalera educativa  se va subiendo, y no parece que esa sea una mala noticia . Sin entrar en sus efectos positivos  en el plano político, de refuerzo de la capacidad de acción ciudadana, o económico, de mejora del capital humano, la apertura de los niveles  altos del sistema educativo a mas amplias capas de  población impulsa la dinámica educación  -empleo-igualdad  , que ha podido influir en unos bastante dignos resultados en movilidad .Y tampoco  habría  que perder de  vista el papel preponderante que en la reducción de las desigualdades tiene el gasto publico  relacionadas con el empleo y la educación.

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¿ES LA MERITOCRACIA INTRINSICAMENTE MALA?/1 SERPIENTES Y ESCALERAS

Para Pepe Griñan.Para seguir hablando

Malos Tiempos para la Meritocracia

“Meritócratas” es el titulo de unos de los capítulos del libro de Tony Judt “El refugio de la memoria”, escrito en 2010, el año de su muerte. En el evoca sus   experiencias .en la segunda mitad de los sesenta, como alumno de escuela publica britanica procedente de una familia working class de los suburbios de Londres que , a consecuencia de los programas educativos laboristas , desarrolla sus vida universitaria en el (antes) selecto King´s College de Cambridge.

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Vacas, carros y nubes

La digitalización y la sostenibilidad son conceptos que acaparan hoy la atención de las agendas públicas, y la pandemia de la covid-19 ha acelerado su relevancia como objetivos prioritarios de la acción política. Sin embargo, creo que no se está haciendo suficiente hincapié de que estamos ante una revolución científico-técnica que está produciendo una convergencia y fusión de las tecnologías físicas, digitales y biológicas, generando con ello una serie de nuevos procesos productivos e innovaciones en la oferta de bienes y servicios. El Internet de las Cosas, la Inteligencia Artificial, la Computación Cuántica, la Realidad Virtual, los Vehículos Autónomos, la Impresión 3D, la Nanotecnología, la Robótica, la Biotecnología, la Ciencia de Materiales, el Big-Data, la Minería de Datos y el Almacenamiento de Energía, son campos que, entre otros, están protagonizando esta nueva ola de innovaciones -que en terminología adoptada hace un siglo por el ruso Nikolái Kondratieff podría constituir un nuevo ciclo de onda larga-, que para unos, los tecno-optimistas, se trata de la Cuarta Revolución Industrial y que para otros, como el economista norteamericano Robert J. Gordon, estudioso de la evolución de la productividad, la acuñan como la Tercera. 

Las innovaciones en el campo biológico -y la genética en particular- son realmente impresionantes. En los últimos años se ha logrado reducir espectacularmente los costes e incrementar la facilidad de la secuencia genética, y más recientemente los avances se han producido para activar o modificar genes. La biología sintética será el paso siguiente al proporcionar la posibilidad de personalizar organismos mediante la configuración del ADN, lo que generará no solo efectos favorables en la medicina, sino también en la agricultura y la producción de biocombustibles. 

La capacidad de alterar la biología puede aplicarse a prácticamente cualquier tipo de célula, lo que permite la creación de plantas o animales genéticamente modificados, así como la modificación de las células de organismos adultos, incluidos los seres humanos. Recientemente, en China han logrado criar una vaca transgénica que produce leche baja en lactosa. Y no está lejos el momento en que las vacas puedan ser diseñadas para producir en la leche un elemento de coagulación de la sangre, del cual los hemofílicos carecen. Así pues, en un futuro no muy lejano tendremos que hablar de ganaderías de vacas “normales” y de ganaderías de vacas “diseñadas”. 

Cambiando de campo, el pasado mes de julio, Amazon, el líder mundial de la venta en línea, anunciaba el lanzamiento de un nuevo producto: el Dash Cart. Se trata de un carrito inteligente, que detecta los artículos y su cantidad -incluye un anillo de cámaras, una báscula y sensores de visión y peso- que se depositan en el carro y que una vez concluida la compra permite salir por un carril especial sin tener que pasar por caja ni hacer cola, siempre que se haya iniciado sesión en Amazon desde el móvil. Esta apuesta por la comodidad y la automatización busca crear un modelo híbrido que una los espacios digitales y físicos, y que con toda seguridad va a producir cambios muy significativos en nuestros hábitos de compra y, por otra parte, tendrá un impacto negativo en los puestos de trabajo de los supermercados y las grandes superficies. Queda por ver a qué velocidad se producirá la transición del carrito actual a los inteligentes.

La nueva revolución industrial está generando grandes beneficios y grandes retos, y hasta ahora el consumidor parece ser el gran ganador, ya que cuenta hoy con una mayor variedad de bienes y servicios a precios más asequibles. Sin embargo, no se puede afirmar lo mismo en el caso de los trabajadores, que han visto -en muchos casos- reducidos sus niveles salariales y la seguridad en el empleo. 

Además de la nube en la que particulares y empresas almacenan todo tipo de archivos -por ejemplo, 150 millones de fans de Apple utilizan iCloud-, la llamada nube humana está adquiriendo una importancia creciente y está suponiendo que el paradigma prevalente del trabajo se esté perfilando a través de una serie de transacciones entre el trabajador y la empresa, en vez de una relación duradera entre ambos. Cada vez más empresarios de ciertas ramas productivas recurren a una nube virtual para realizar determinadas tareas por parte de aspirantes a trabajar localizados en cualquier parte del mundo. Se trata de la nueva economía bajo demanda en la cual los proveedores de mano de obra ya no son empleados en el sentido tradicional, sino más bien trabajadores independientes que realizan tareas específicas.

Este proceso lo ha resumido de forma muy gráfica Arun Sundararajan, profesor de la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York, al señalar que podríamos estar encaminándonos hacia un futuro en el que parte de la fuerza laboral obtendrá sus ingresos ejerciendo varias actividades productivas. Así se podrá ser a la vez un conductor de Uber (transporte de personas), un comprador de Instacart (servicio de compras para terceros), un anfitrión de Airbnb (alquileres para vacaciones) y un Taskrabbit (servicio de reparaciones del hogar y tareas de limpieza). Se trata de unas plataformas globales, presentes en multitud de países y que controlan los mercados en los que operan, con un reducido nivel de inversión en relación a su volumen de negocio, pues normalmente el capital lo aportan estos nuevos autónomos que ofrecen una variedad de servicios. 

En ese sentido, la economía digital presenta claras ventajas para ciertas empresas de servicios, dado que las plataformas de la nube humana califican a los trabajadores como independientes y por tanto hasta ahora están exentas de la exigencia de abonar salarios mínimos, cotizaciones como empleadores y prestaciones sociales. En palabras de Daniel Callaghan, director ejecutivo de la firma inglesa MBA & Company: “ahora usted puede traer a quién quiera, cuando quiera y exactamente como quiera, y dado que no son sus empleados, no tiene que lidiar con problemas de empleo y regulaciones laborales”.

En esta tierra plana, en frase feliz del periodista norteamericano Thomas Friedman, se ha incrementado de forma significativa la desigualdad económica y además existe un voluminoso ejercito de reserva dispuesto a trabajar por salarios bajísimos y aceptando precarias condiciones de vida. En ese contexto ha surgido lo que el economista inglés Guy Standing ha bautizado con el nombre de precariado. Esta nueva clase social está cada vez más presente en nuestras economías: trabajadores que tienen un empleo inseguro, inestable, que cambian continuamente de un trabajo a otro, frecuentemente con contratos no deseados a tiempo parcial y adscritos a puestos de trabajo negociados e intermediados por agencias privadas de trabajo. 

El desafío al que nos enfrentamos exige idear nuevas formas de contratos sociales y una regulación laboral que se adapten a una fuerza de trabajo cambiante y a la naturaleza cambiante del trabajo. Si no somos capaces de diseñar respuestas adecuadas, la Cuarta Revolución Industrial podría llevarnos al lado oscuro del futuro del trabajo, con niveles crecientes de fragmentación, aislamiento y exclusión en nuestras sociedades.

En este mundo desbocado -impulsado por esta revolución tecnológica que nos acompaña-, que ya nos anunciaba a principios de este siglo el sociólogo inglés Anthony Giddens, están por venir muchos más cambios y transformaciones profundas en la economía, la política y las relaciones sociales. Lo complejo y la incertidumbre son elementos que estarán muy presentes en nuestras vidas durante los próximos años y habrá que acostumbrarse a tomar decisiones en ese tipo de escenarios ¿Qué análisis haría Karl Marx de la economía actual de China?

Cómo y quién pagará la factura del COVID-19

Publicado en el periódico La Nueva España, domingo, 19 de abril de 2020

Por razón de edad, pertenezco al grupo de mayor riesgo ante esta pandemia, tengo la lógica preocupación y me estoy preparando mentalmente para un aislamiento prolongado, aunque ello esté perturbado cada día que pasa por la angustia que me produce la oleada de odio y rencor que como virus adicional se está inoculando a la población española tan traumatizada y llena de inquietud ante la incertidumbre del futuro: nunca pensé que las redes sociales se convertirían en el instrumento que hace posible acciones tan miserables. Sin embargo, no es este el motivo que me ha movido a escribir este artículo, ha sido mi preocupación por volver a repetir los errores de la crisis del 2008.

Recordarán que la explosión de aquella estafa monumental derivada de la autorregulación de los mercados financieros trajo consigo declaraciones grandilocuentes de refundación del capitalismo -entre otros, Nicolás Sarkozy y el entonces presidente de la patronal española, Díaz Ferrán- y la recomendación del G-20 de incrementar el gasto público, que se concretó en España en el Plan para el Estimulo de la Economía y el Empleo (Plan E), también conocido como Plan Zapatero. No obstante, esa estrategia pretendidamente keynesiana no fue acompañada con reformas fiscales para su financiación como en su día hizo Franklin D. Roosevelt al desarrollar su famoso New Deal para hacer frente a la hoy recordada gran crisis del 29.
De forma esquemática, las consecuencias de la crisis que se desencadenó con la quiebra de Lehman Brothers fue una caída de la recaudación fiscal y un endeudamiento creciente, que supuso en España pasar de una deuda pública del 40 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) en 2008 a una tasa del 101 por ciento en 2016 y a un 95 por ciento en la actualidad. La presión fiscal se incrementó entre 2009 y 2018 en 4 puntos porcentuales, pero acentuando la desigualdad del reparto de la carga fiscal al aumentar en 5 puntos un impuesto tan regresivo como el IVA: 2 puntos con Zapatero y 3 puntos con Rajoy. Las políticas económicas adoptadas han generado una devaluación salarial, mayores niveles de pobreza y una mayor desigualdad en la distribución de la riqueza como ponen de manifiesto los indicadores utilizados por la Unión Europea.
Así pues, debería tenerse muy presente que afrontamos la crisis generada por el COVID-19 con un país fuertemente endeudado y con unos mecanismos de redistribución bastante limitados, pues el porcentaje de ingresos públicos en nuestro país es uno de los más bajos de la Unión Europa de los 15 Estados miembros que existían antes de la ampliación al Este (UE-15), alcanzando el 39 por ciento del PIB: sólo Irlanda y el Reino Unido se sitúan por debajo, colocándose nuestro indicador a casi 7 puntos de la media comunitaria y a más de 14 puntos de Francia y a más de 12 puntos de Dinamarca, que son los países comunitarios con mayores niveles de presión fiscal. Por cierto, recientemente este último país se ha tomado como referencia desde ciertas instancias empresariales para proponer una participación de la financiación publica en el abono de los salarios, pero ignorando que su presión fiscal es del 52 por ciento. Asimismo, la red de protección social española se encuentra en los puestos de cola de la UE-15, según los últimos datos armonizados disponibles de Eurostat, España con un gasto en protección social -excluido el de educación- del 23 por ciento del PIB ocupa el antepenúltimo lugar y se sitúa a casi 5 puntos de la media comunitaria y a 9 y 8 puntos de Francia y Dinamarca, respectivamente, que son los países que mayor gasto social registran en relación a su PIB.
Los mayores gastos sanitarios que está generando la lucha contra el COVID-19, así como el conjunto de medidas que han venido adoptando las administraciones públicas para tratar de hacer frente al shock económico que se está produciendo va a suponer un crecimiento muy notable del gasto publico y la importante reducción que va a experimentar la actividad económica implicará con toda seguridad una fuerte caída de la recaudación, todo ello va conducir a un incremento del endeudamiento que supondrá unos niveles de deuda pública que probablemente superaran ampliamente el cien por cien del PIB, con las consecuencias negativas que ello tendrá en los presupuestos de años venideros al tener que afrontar los gastos de la deuda.
Estamos asistiendo a la demanda generalizada de ayudas al Gobierno de la Nación por parte de todo tipo de colectivos sociales, empresas, autónomos e incluso por gobiernos de comunidades autónomas. Además, parece que está bastante extendida la opinión que la experiencia de esta pandemia debería conducir a una mejor dotación de la sanidad pública y, asimismo, parece que se va a poner en marcha un ingreso mínimo vital, que curiosamente recolecta apoyos inusitados de conocidos neoliberales, incluido el presidente del Circulo de Empresarios. Sin embargo, nadie está hablando de cómo se tiene que financiar todo este crecimiento del gasto público, frente a una menor recaudación de impuestos y de cotizaciones sociales, hay quién incluso propone que ante esta situación se deben bajar los impuestos. Parece que se vuelve a repetir la misma historia que ocurrió con la crisis del 2008, primero se recurre al Estado para que pague la factura del desastre y después ante los déficits públicos y el crecimiento de la deuda y los problemas derivados de su financiación se proponen recortes en las principales partidas de los gastos sociales.
Ante esta gravísima situación y una vez que se vaya superando la crisis sanitaria, habría que plantear seriamente la cuestión de cómo se debe financiar la salida de la crisis económica y qué tipo de Estado de Bienestar queremos tener en nuestro país. No se puede demandar un sistema de protección social desde “la cuna a la tumba” tipo Dinamarca con un sistema fiscal como el español. No nos engañemos de nuevo, ni teníamos la mejor sanidad del mundo, ni tampoco nuestro Estado de Bienestar -si se compara con otros países de nuestro entorno- constituye una red adecuada de protección frente a la adversidad, la enfermedad y la vejez: los milagros operan en ámbitos distintos de la economía y de la política.
Más allá de las donaciones por muy loables que éstas sean, seguirá habiendo algunos ciudadanos y algunas empresas que obtengan ingresos, rentas, beneficios y tengan riqueza acumulada, y por tanto sigue habiendo dos formas distintas de enfrentar la salida de la crisis: a) bajando impuestos y confinando la política social fundamentalmente a la mera creación de empleo; b) afrontando reformas fiscales que nos aproximen, por ejemplo, a niveles de presión fiscal similares a la media de la UE-15 y que permitan construir un mejor Estado de Bienestar en España. En el primer caso, algunos tendrán más dinero en el bolsillo, pero todos tendrán que abordar individualmente el aseguramiento de todo tipo de riesgos, lo que será todo un problema para los ciudadanos de bajos ingresos; mientras que en la segunda opción existe una mutualización en la cobertura de los riesgos con una financiación pública según la capacidad de renta de cada uno.
Creo que la gravedad del momento actual requiere abandonar la política del twit y del relato y la economía de zombies de la que nos habla Paul Krugman, para que, además de las medidas paliativas para afrontar la crisis económica y social que se nos viene encima, concentrar todos los esfuerzos y energías posibles en poner en marcha un amplio programa de políticas activas y reformas para lograr unas administraciones públicas más eficientes en la prestación de los servicios públicos -incluido una revisión a fondo de los mecanismos de cooperación del sistema autonómico que han fallado estrepitosamente ante esta pandemia-, medidas más eficaces para favorecer una mayor competencia en ciertos sectores y un plan nacional de mejora de la productividad y de modernización digital acompañado de un reforzamiento de las actividades de investigación e innovación. El objetivo de todo ello sería fomentar una economía española más competitiva y sostenible en un entorno de cambio tecnológico acelerado y transición ecológica, sin menoscabo de que en paralelo se diseñe de forma adecuada una red eficiente de prestaciones sociales y se posibilite el funcionamiento del ascensor social con una educación pública de calidad. En definitiva, más mercado y más y mejor Estado.
A lo largo de estos párrafos he orillado deliberadamente la dimensión de la Unión Europea porque las opciones que se manejan giran por ahora principalmente en el entorno de las facilidades crediticias y no en un incremento significativo del presupuesto comunitario que hay que recordar que no supera el 1 por ciento del PIB europeo, frente a un presupuesto federal de Estados Unidos que hace unos años se situaba en el entorno del 20 por ciento de su PIB.
Estamos ante un reto de dimensiones históricas, si como sociedad no acertamos en la respuesta y si la política no está a la altura de las circunstancias, mucho me temo que el sufrimiento y la penuria vaya a volver a afectar a una parte importante de la población española y que el conflicto social aparezca en el horizonte. En estos días en que el confinamiento me ha llevado a la lectura del Capital e Ideología de Thomas Pikettty, me ha venido a la memoria una mujer avanzada de su tiempo, Mary Wollstonecraft, que en 1792 sentenciaba que “es justicia y no caridad lo que necesita el mundo”.

CRISIS Y RECUPERACION: SANTOS VS MEDICOS.

“Pero sabia que , sin embargo,esta crónica no puede ser el relato de la victoria definitiva.No puede ser mas que el testimonio de lo que fue necesario hacer y que sin duda deberían seguir haciendo contra el terror y su arma infatigable, a pesar de sus desgarramientos personales, todos los hombres que, no pudiendo ser santos,se niegan a admitir las plagas y se esfuerzan , no obstante, en ser médicos”.

Albert Camus , penultimo párrafo de La Peste

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LA PENULTIMA VERSION DE LA REALIDAD: LA VICEPRESIDENCIA DE DERECHOS SOCIALES Y AGENDA 2030.

*RD2,RD3,RD5,RD8, RD139

El Boletin Oficial del Estado del 13 de enero publicó el Real Decreto 2/2020 (en adelante RD2), que crea el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030(en adelante, MDSYA2030) , asi como  el correlativo RD3, creador, entre otras, de una Vicepresidencia Segunda (en adelante, VISE),de la que  el RD 5 hace titular  a don Pablo Iglesias Turrión (en adelante, Su Titularidad), al tiempo que  RD 8 le  hace lo propio respecto del MDSYA2030. Según  RD 2, corresponde al MDSYA2030  la propuesta y ejecución de la política del Gobierno en materia de bienestar social, de familia, de protección del menor, de cohesión y de atención a las personas dependientes o con discapacidad, de juventud, así como de protección a los animales. E igualmente, la propuesta y ejecución de la política del Gobierno en materia de impulso para la implementación de la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas. Por su parte , RD139 desarrolla  la estructura del MDSYA2030, creando direcciones generales  como la de Politicas Palanca para el cumplimiento de la Agenda 2030 o  la de derechos de los Animales

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