Franciso Fernández Marugán

Por un nuevo Plan Marshall

Centenares de miles de personas vienen acercándose a Europa desde Oriente Medio y desde el Sur del Sahara. Huyen de las guerras, de los conflictos civiles, de la pobreza y de las miserias.

Muchas de ellas, han permanecido desesperadas en los campamentos de refugiados del Líbano, Jordania, Turquía, Somalia o Kenia en los que arrastran algo peor que una lóbrega existencia.

Hartas de tantos sufrimientos decidieron movilizarse hacia otros lugares, para volver a sentirse vivos rehaciendo, si les era posible, su vida cotidiana. Con ese propósito desplegaron sus expectativas numerosos grupos de refugiados políticos y de migrantes económicos irregulares. La coincidencia de unos y otros se justifica porque ambos movimientos utilizan los mismos itinerarios, los mismos servicios, que les facilitan los mismos traficantes al proporcionarles los mismos falsos documentos.

Todos pensaban que en Europa no les faltaría de nada, ya que los habitantes de este viejo continente llevaban décadas siendo gobernados por regimenes democráticos que defendían los derechos fundamentales de los ciudadanos, hasta el punto de que la miseria, que existió en otro tiempo, ahora no es sino un recuerdo lejano y distante (Barón y Fischer).

Sorprendentemente, la mera presencia de estos desdichados seres ha dado origen, entre muchos europeos, a un retroceso enfocado hacia identidades nacionalistas, individualistas, cuando no xenófobas. Estas llegadas hicieron que se sintieran presionados por los que venían de fuera. Se les oía decir que esas personas les roban los puestos de trabajo existentes, sobre todo a los que perciben los salarios más bajos. A la vez expresan otros temores: una intensa afluencia de extranjeros podría socavar sus valores culturales contribuyendo a la islamización de las sociedades europeas.

Debajo del rechazo a la acogida lo que existe es el temor a que se debilitara el muro de seguridad que en otro tiempo protegió a muchos ciudadanos europeos.

La desnuda realidad de la política migratoria europea, está determinada por las carencias que produce la ausencia de una política común junto con la emergencia de respuestas unilaterales por parte de los Estados miembros (Sutherland). Prueba de ello es que entre la floresta que viene creciendo nos encontramos con quien ha adoptado las antiguas medidas del “no pasarán”, mientras que otros han preferido acudir a Turquía, subcontratando con ella la gestión de la política de los recién llegados.

De una manera o de otra, la crisis de los refugiados ha partido a Europa en dos. Una que, ante este atroz drama, proclama que debe anteponerse la protección de los derechos humanos aplicando para ello instrumentos políticos solidarios. Otra que reclama la conveniencia de fortalecer las identidades nacionales y étnicas ante lo que consideran una amenaza civilizatória.

Detrás de estos planteamientos un mensaje, algo más que subliminal, estuvo deslizándose “lo principal es detener las llegadas” (Vaquer) porque una inmigración que es excesiva constituye una amenaza al bienestar europeo.

Alemania y la Comisión Europea pidieron una respuesta común mientras que el grupo de Visegrado (República Checa, Polonia, Eslovaquia, Hungría y varias repúblicas balcánicas) defendió una política restrictiva cerrando las puertas y levantando vallas. Se enrocó pidiendo reforzar las fronteras exteriores de la Unión, mitigando el efecto llamada provocado por una política de brazos abiertos y a la vez que propuso ayudar a países terceros a contener el flujo de refugiados que se dirigen hacia el mismo centro de Europa (P. Morillas).

El resultado de la confrontación se ha traducido en una solución que algunos presentan como ecléctica, un Acuerdo con Turquía para que readmita a los emigrantes económicos irregulares y acepte recibir de vuelta a potenciales demandantes de asilo. La materialización de este Acuerdo que para muchos se sitúa en el límite de la legalidad.

En un somero análisis del mismo nos encontramos con que desde su firma las llegadas de refugiados han caído espectacularmente. Pese a semejante alivio el Acuerdo se enfrenta con graves dificultades. De un lado las reticencias griegas a aceptar el mecanismo de expulsión de demandantes de asilo, ya que cuestiona que Turquía pueda ser considerada como un país seguro en el que la protección de los derechos es similar a la que dentro de la UE se proporciona a estas personas. De otro, la resistencia de las autoridades turcas a cambiar su legislación antiterrorista en un momento en el que están soportando una oleada de atentados en su territorio.

Un gran desafío

Hasta aquí he venido realizando un análisis parcial que conviene enfocarlo desde una perspectiva más general. Lo que está ocurriendo en las islas del Egeo y en el Canal de Sicilia es la consecuencia del estallido de las políticas migratorias europeas, después de 30 años de medidas continuadas de contención. Con ellas se han acumulado una serie de demandas migratorias que no han podido –ni podrán- resolverse a través del control de las fronteras. A la opinión pública conviene explicarle que los flujos migratorios seguirán.

Por tanto nos encontramos ante algo bien distinto de lo que venía ocurriendo, que obliga a señalar qué tipo de medidas hay que adoptar, puesto que las aplicadas ahora son poco útiles.

Los inmigrantes han de tener menos estímulos para lanzarse al mar o para encaramarse en lo alto de unas vallas llenas de alambres de púas. Para conseguirlo deberían habilitarse vías legales y seguras que faciliten la entrada regular al ámbito laboral europeo. Igualmente han de explorarse las posibilidades que ofrece una estrategia que se proponga invertir las causas que, en los países de origen, empujan a estos movimientos de seres humanos.

Abrir el angular resulta imprescindible. Junto a las tareas que deben desencadenarse in situ es preciso aplicar otras, en los Estados miembros de la UE, destinadas a fortalecer los mecanismos de cooperación. Los severos ajustes y los recortes presupuestarios y financieros que conllevan las políticas de austeridad, se han traducido en una drástica reducción de los medios que para el desarrollo recibían estos países antes de 2007.

En ningún lugar estas políticas resultan gratuitas, por lo que, cuando se aplican no debe ignorarse las consecuencias que ocasionan en el contexto regional extraeuropeo. Aunque solo sea porque se empuja hacia zonas de miseria a millones de personas que viven en las fronteras de la riqueza (S. Nair).

Una dinámica económica de esta índole desencadena por sí sola un efecto expulsión difícilmente contenible. Por tanto, junto a las carencias habituales que padecían los países atrasados de África y Asia, se han producido otras ocasionadas por nuestras políticas. El resultado se ha plasmado en una explosión demográfica que ha redoblado el deseo de emigrar, una enorme desbarajuste social, junto con una permanente inestabilidad política y militar.

Todo ello ha provocado un crecimiento exponencial de la desigualdad que empuja a que estas personas depositen sus esperanzas en la adquisición de un billete –solo de ida- con el que huir del horror y de la miseria (Goytisolo y De Luca).

¿Cómo hacer frente a esta situación? La UE debería implementar un abanico de actuaciones entre las que destacan:

- Resulta indispensable facilitar las vías legales a la inmigración si se quiere evitar que la inmigración clandestina continúe. El caso español es un buen ejemplo de lo que digo, en el año 2007  favoreció una regularización por razones de arraigo laboral que permitió otorgar 578.000 permisos de trabajo.

Además hay que incrementar las vías legales y administrativas para pedir las solicitudes de asilo. Con unas y otras aumentará el número de admisiones hecho a favorecer aunque solo sea porque en Europa se necesita disponer de un poderoso acelerador demográfico, del que se carece hoy en día.

- La necesidad de llevar a cabo un significativo aumento de la ayuda al desarrollo, en los países no comunitarios, con el fin de estabilizar en ellos sus poblaciones.

Téngase en cuenta que en algunas zonas afectadas por los movimientos migratorios la población está creciendo y no poco. Según los cálculos de la ONU en el África subsahariana el aumento de población se aproxima a 200 millones de personas por década.

A esta cifra hay que añadir otra igualmente destacada, el África subsahariana no ha reducido su tasa de pobreza en los últimos 25 años. Según el Banco Mundial “solo consiguió sacar a un 28% de la población de la penuria económica”.

- Ni que decir tiene que estas actuaciones adquieren una magnitud tal que por sí solo no pueden ser afrontadas aisladamente por ningún Estado miembro de la UE. Solo podrían llevarse a cabo mediante una política común de largo alcance.

¿Un Plan Marshall?

Comenzaré recordando un discurso histórico pronunciado por George Marshall en la Universidad de Harvard (1947) en el que señaló que el desarrollo económico compartido era la única forma de crear una paz duradera. En él recalcó que la ayuda debía ser integral para así promover un progreso y un desarrollo reales. “Esa asistencia no debe darse a cuenta gotas conforme se suceden las crisis. Toda asistencia… debe ser un remedio y no un simple paliativo”.

Estas ideas tienen mucho que enseñar a quienes se propongan aumentar la capacidad productiva de las economías pobres. Pues bien, la Comunidad Europea ha anunciado que propondrá a los veintiocho un plan para tratar de frenar el flujo migratorio en los países de origen. Los detalles del mismo se darán a conocer en el otoño.

La propuesta incluye un fondo de inversiones similar al que se ha creado en Europa para impulsar su economía. El planteamiento es idéntico al establecido en el Plan Juncker. Los poderes públicos aportan una cantidad de dinero concreta que sirva para detonar el proceso atrayendo inversiones privadas.

Hasta aquí recuerda al Plan África que España, en 2006, puso en práctica para reducir la llegada de inmigrantes: inversiones, ayuda al desarrollo y acuerdos de Cooperación Migratoria desde los que se apoyó al despliegue de capacidades administrativas y materiales para que los 12 países que los suscribieron pudieran controlar sus fronteras.

En la propuesta que barajan en Bruselas los Estados receptores serían Túnez, Líbano, Jordania, Níger, Nigeria, Mali, Senegal y Etiopía.

La idea es premiar a aquellos países que cumplan con sus obligaciones internacionales, de readmitir a sus propios ciudadanos, pero a la vez hacer asumir las consecuencias de sus decisiones a quienes rehúsan colaborar en readmisiones y retornos.

Vincular cooperación y emigración, es correcto, aunque en la aplicación que España hizo, en 2006, prevalecieron los incentivos positivos para lograr la colaboración de los receptores de las ayudas.

Es pronto para realizar una valoración de lo que se pretende la Comisión. Lo poco que se conoce de ella incorpora planteamientos discutibles por diversas razones, habrá de esperarse a que más adelante se presente la propuesta más definitiva.

Francisco Fernández Marugán
Adjunto 1º al Defensor del Pueblo

Vuelve la vivienda social

La protección que proporcionan las normas en vigor sobre desahucios es poco más que un placebo; las nuevas administraciones se proponen apoyar con más intensidad a las personas con menos recursos

FRANCISCO FERNÁNDEZ MARUGÁN 17 JUL 2015 Sigue leyendo

La recuperación y el bienestar

Los datos de la Contabilidad Nacional de España correspondientes a 2014, muestran que en este ejercicio se produce el fin de la recesión que venía experimentando la economía desde mediados de 2007. Este sesenio ha sido extremadamente duro pues en él se perdieron ocho puntos porcentuales de la renta nacional, el empleo se desplomó, los ocupados se redujeron en un 18 %, más de 2.900.000 personas, a la vez que los parados aumentaron en más de 3.500.000. Sigue leyendo

Familias felices y familias desdichadas

En España existen diversos grupos sociales —y algunas formaciones políticas— que vienen actuando con el propósito de garantizar, a los ciudadanos, que el futuro ha de ser mejor que el presente. Obedecen al hecho de que la crisis nos ha castigado con fuerza. En la década anterior al estallido de la misma, la tendencia del PIB se situaba en un aumento del 3% que ahora ha pasado a oscilar, tan solo, alrededor del 1%. ¿Qué puede esperarse que ocurra a medio y largo plazo? Poca cosa, pese a que hoy en día la economía crece por encima de este último registro, hay sólidas razones para pensar que nos encontraremos con factores limitadores del desarrollo económico. Sigue leyendo

Sin velocidad de despegue

Francisco Fernández Marugán 12 MAY 2014 – 11:19

Los analistas económicos utilizan indicadores para determinar en qué fase de la recuperación se encuentran los países que han padecido una crisis. Uno de ellos, suficientemente reputado, es Wolfgang Münchau, quien recientemente ha valorado los que se emplean con esa finalidad.

¿Cómo puede saber si una economía está en recuperación? El procedimiento más seguro consiste en calcular la tasa de ocupación, establecida como porcentaje de la población en edad de trabajar (de 16 a 64 años). Haciendo uso de las estadísticas de la OCDE, Münchau manifiesta que en España esa proporción ha bajado del 66,6 % en 2007 al 56,7% en 2012. Sigue leyendo

LOS PROBLEMAS DE LA ECONOMÍA ESPAÑOLA AL FINALIZAR LA RECESION – Estancamiento y Desigualdad

Índice

  1. El Crecimiento Económico
  2. La Financiación de la Economía
  3. El Mercado de Trabajo: Empleo y Salarios
  4. Los Precios
  5. El Déficit Público
  6. La Deuda Pública
  7. Para finalizar Sigue leyendo

PROBLEMAS EN EL CRÉDITO BANCARIO

Hace 80 años Irving Fisher defendió la idea de que las crisis financieras graves se caracterizan por la existencia de un binomio.

• El alto endeudamiento de las actores económicos (empresas, familias e instituciones financieras y públicas)

• La excesiva generosidad de las entidades financieras a la hora de conceder créditos.

Estas dos circunstancias ocurren ahora y sirven para extraer algunas enseñanzas.

• Las recesiones que tienen su origen en problemas financieros son más largas y más profundas que aquellas otras que está motivadas por otras causas (shocks petrolíferos, pérdidas de competitividad).

• Las recuperaciones que en algún momento se producirán tardan más en tener lugar y cuando lo hacen son bastante lentas.

Pero, además, poseen otras características específicas:

• Averían un mecanismo muy sensible, que ha de ser capaz de funcionar equilibradamente: el que capta, canaliza y dirige el ahorro a la inversión. Y a ser posible a la inversión productiva. Cuando ese mecanismo no funciona podemos encontramos con un siniestro que afecte al conjunto de la economía, con lo que esta caería en picado.

Este riesgo lo padeció el sistema financiero europeo cuando se produjo el estallido de la crisis.

• La ruptura del mecanismo de concesión de créditos es otra cuestión relevante. Debido a ello, el BCE ha realizado varias inyecciones de liquidez ilimitada en favor de la banca comercial europea (diciembre de 2011, febrero de 2012 y diciembre de 2012). La reiteración de una medida, como ésta, de política monetaria, se fundamenta en el hecho de que sus dificultades de transmisión han impedido la llegada de la expansión cuantitativa a la economía real.

Los hechos así lo justifican. La concesión de créditos ha seguido el movimiento de un péndulo (Tugores), ya que sin que apenas haya transcurrido un espacio temporal destacado, sin que hayan discurrido algunos años, se ha comprobado que primero hubo -y no pocos– excesos crediticios pasando casi inmediatamente a otro tiempo en el que se notaba la sequía.

En España hemos aprobado 13 leyes -desde 2008- en las que se afectan a la regulación y supervisión del sistema bancario español, pese a lo cual, las entidades siguen sin tener resueltos los problemas de acceso a las financiación de los mercados mayoristas. La razón, quizás esté, en que la solvencia es condición necesaria pero no suficiente para afrontar los problemas de liquidez. Para colocar deuda en los mercados mayoristas internacionales a precios (tipos) razonables, es preciso disponer de una buena salud económica.

Estamos en una posición que castiga a las pequeñas y medianas empresas. Que las cosas sean así no nos favorece, sobre todo en un momento en el que deberíamos apostar por nuevas fuentes de actividad creadoras de riqueza, a la vez que empleo. La ausencia de semejante prioridad impide que se rompa el círculo vicioso recesión-pesimismo.

Detrás de muchas PYMES hay estructuras sociales medias, que en casi todos los lugares del mundo vienen siendo objeto de una particular atención, aunque no se haga de forma homogénea.

Saber desenvolverse en medio de estas estructuras empresariales aconseja seguir una lógica política. En el capitalismo avanzado ninguna clase social posee la condición de sujeto político hegemónico, aunque solo sea porque en estas sociedades ya no existen mayorías naturales. Las mayorías que se producen en la sociedad y en los parlamentos son el resultado de operaciones interclasistas que una vez alcanzadas hay que empeñar mucho esfuerzo en mantenerlas. Disponer de estas posibilidades pasa por diseñar políticas complejas destinadas a favorecer procesos de integración lo más amplios posibles que aunque no siempre se pueden conseguir si se deben intentar.

En nuestro caso el elenco de problemas que se les presentan a los empresarios es suficientemente conocido. Uno de los más relevantes es la marcha del crédito. En este momento la banca española depende en exceso del oxígeno que le proporciona el BCE. Concederle a esta institución europea un poder monopolístico tan destacado debe pensarse bastante.

Tal vez sea útil abrir un abanico más amplio de posibilidades de financiación en los mercados (interbancario, mercados mayoristas para refinanciación, recapitalizaciones y otros recursos propios) para que las PYMES dispongan de mayor acceso al crédito. De no ser así, nos instalaremos en esa retórica en la que permanentemente estamos, en la que todos los días oímos decir que la recuperación se producirá en el siguiente trimestre de algún año. Algunas veces lejano.

 

 

Francisco Fernández Marugán

Economista

LA FRACTURA SOCIAL

Para poner de relieve la situación de la economía española, recurriré a los datos que el INE ha hecho públicos en relación con el ejercicio de 2012. Igualmente me apoyaré en las Previsiones que para 2013 y 2014 ha hecho la Comisión Europea.
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A LOS APUROS DE MAS Y DE RAJOY

Preguntado por el impacto económico que podría ocasionar una hipotética separación de Cataluña del resto de España, el Sr. Mas manifestó que “aquí no cambia nada más que el estatus político para que los ciudadanos vivan mejor”. Detrás de esas palabras hay un diagnostico equivocado, por lo que trataré de descubrir sus errores e insuficiencias más notorias. Sigue leyendo

Alemania: Clavando los dientes a la U.E.

1. El crecimiento exportador.

La coincidencia de que Alemania es la gran beneficiada de la creación del euro está ampliamente extendida por Europa, aunque se encuentran resistencias a aceptar esta tesis en la misma República Federal. Martin Wolf (FT) ha manifestado que a lo largo de la última década su crecimiento se debió al fuerte impacto del sector exterior. Alimentado por unas burbujas que incrementaron la demanda desde el sur de Europa de productos alemanes, Pero, además, como entre 1999 y 2008, los costes salariales crecieron más, en los países meridionales que en Alemania, los industriales alemanes disfrutaron de unos mercados en expansión.

Por lo tanto, habiendo optado por llevar a cabo un crecimiento desequilibrado a favor de las exportaciones, la zona euro y la moneda única le proporcionaron a la economía alemana “tanto unos mercados cautivos como un tipo de cambio competitivo”. Donde, por si fuera poco, termina señalando Wolf, la estabilidad cambiaría que el euro proporciona, hizo que se le permitiera exportar más.

Wolfgang Munchau (FT), da un paso más. Según él, Alemania entró en la zona euro a un tipo de cambio competitivo, a la vez que se embarcaba en un largo periodo de moderación salarial, con el que reforzó su inicial posición exportadora. El que las cosas se orientaran de esta forma, permite sostener que “la mejora del crecimiento económico de Alemania no se rija por las ganancias de productividad, si no por la devaluación real” que experimentó frente a otros estados miembros de la zona euro.

Apoyándose en argumentos semejantes Dani Rodrik ha puesto de manifiesto que “Alemania debe agradecer a países como EEUU, España y Grecia el apoyo a sus industrias, gracia a lo que su tasa de desempleo no ha aumentado”. Como economía rica, supuestamente debería contribuir a la estabilidad económica global. Pues bien, Alemania, “no solo no está haciendo lo que le corresponde, si no que se está aprovechando de fas economías de los demás”. Son sus socios los que soportan la peor parte de los costes que se generan en esta situación.

2.  Empobreciendo al vecino.

En apoyo de este planteamiento, quiero decir que no tuvo que recurrir a la política fiscal para conseguir su estabilidad macroeconómica. Como en otras naciones de la Unión, el déficit fiscal alemán creció aunque no de manera significativa. En su lugar, fueron las burbujas que surgieron en otras naciones (entre ellas España) las que sustituyeron el estímulo fiscal que los alemanes hubieran tenido que aplicar.

Siendo este aprovechamiento conocido, no fue el único, puesto que en paralelo, actuaron los bancos alemanes expandiendo, en la zona, su actividad crediticia con lo que consiguieron para su negocio una buena posición.

Por eso, resultan de difícil admisión las criticas que respecto de la disciplina económica, se escuchan de destacados miembros de la élite que actualmente gobierna en Alemania. Con ellas, destapan un intenso olor a homilía,

Es cierto que, en algunos casos hubo gobiernos que actuaron de manera poco responsable, llegando a poner en peligro el futuro económico de sus naciones. Pero, no fue así en todos ios casos, ya que hubo otros donde quien se endeudó intensamente fue el sector privado. Por lo tanto, si desde él se pidieron demasiados créditos, puede preguntarse por qué hubo entidades financieras, en este caso alemanas, que les concedieron préstamos con tanta facilidad.

Hasta aquí, he recurrido a las opiniones de una serie de economistas -generadores de opinión pública- que han criticado los enfoques de política económica que han adoptado las autoridades germanas. Ahora bien, también existen otros puntos de vista que han, de tenerse en cuenta y que plantean enfoques alejados de los que están detrás de Wolf, Munchau y Rodrik.

Después de la unificación, la economía alemana se enfrentó a un periodo de bajo crecimiento, durante el cual, el diseño de su política económica se concentró en el propósito de contener, por encima de todo, la demanda interna. Buscaron el crecimiento propio, recurriendo a aquella vieja política que, Joan Robinson, denominó de arruinar al vecino.

En ella continúa, actualmente pretende extender al resto de la Unión su estrategia de crecimiento desequilibrado apoyado en el sector exportador. Su propósito es que todos hagamos idéntico recorrido al que ella hizo y que el tiempo en el que se haga sea el más reducido posible. Considera que tiene la fórmula correcta, hizo sacrificios que le han garantizado un éxito que ahora pretende lucir y extender. Por eso sostiene que la trayectoria que ha llevado a cabo, representa la virtud, la disciplina presupuestaria, el rigor salarial y el poder exportado.

Un conocido economista, -Daniel Gros- próximo a tos planteamientos de la Sra. Merkel, lo ha expresado con claridad, aquellas sociedades que estuvieron, durante la década pasada, perdiendo competitividad, debido a los aumentos salariales que en ellas se produjeron, tienen ahora que aceptar que ha llegado el momento de que deben reducirlos. Aunque solo sea porque, en áreas como la Unión Europea, ha de producirse una oscilación que supere las inercias que con la expansión anterior hablan venido produciéndose.

3. Un ajuste simétrico frente a un ajuste asimétrico.

Con planteamientos como los que defienden las autoridades económicas alemanas, sobre la conveniencia de que toda la zona euro se convierta hacía el modelo de crecimiento exportador, por medio de salarios mas bajos, existen algunos riesgos que no debieron ignorarse.

Algunos de ellos podrían aparecer en la misma Alemania, puesto que su economía tiene una notoria dependencia de las exportaciones, por lo que su futuro crecimiento estará muy vinculado a la marcha de la economía mundial y en particular de la zona euro donde coloca el 60% de sus exportaciones.

Otros podrían aparecer en la zona euro. En ella Ja transformación de sus economías hacia la exportación, requeriría el que se ocasionara una presión a la baja de los salarios, que no está claro el que pudiera conseguirse.

Dado que el ajuste asimétrico plantea, así mismo, riesgos de contracción económica en el conjunto de la zona euro, Werner Schieder, economista del SPD, ha defendido la necesidad de que se impulse como alternativa un ajuste simétrico. Lo han hecho por que los socialdemócratas alemanes creen que “los países con déficit deben ahorrar, mientras que los que tienen superávit deben estimular sus demandas internas”.

Sostienen que hay que ampliar el ángulo desde el que se observan los acontecimientos, lo que les lleva a decir que “los grandes superávit continuos y recurrentes deben evitarse, al igual que los grandes déficits continuos”.

Es una razón poderosa, ya que si Alemania quiere que el resto de Europa lleve a cabo una fuerte contracción fiscal, deberá ella comenzar por fomentar su gasto interno, reducir el superávit de su balanza por cuenta corriente y aceptar que el BCE fije un objetivo de inflación más elevado.,

A fin de cuentas, lo que se le critica es que persistan en mantener estancada su demanda interna, limitando de esta forma las posibilidades de las exportaciones que tienen sus socios comunitarios. Estos, en caso de que persista la política alemana, se verán ante mayores dificultades puesto que podrán verse obligados a llevar a cabo mayores contracciones fiscales.

La aportación que desde el SPD se ha formulado, incorpora una idea que debería valorarse: la actitud del gobierno de la Sra. Merkel de imponer su política económica en el conjunto de la zona euro, perjudica a los miembros de la misma, a la vez que aislará cada vez más a Alemania.