COMO EL PODEMISMO ME ALEJO DEL NEGACIONISMO (I)

COMO EL PODEMISMO ME ALEJO DEL NEGACIONISMO (I)

 

  1. Confesiones de un abstencionista

Me llamo Francisco GDL, y soy abstencionista en la Guerra de las Investiduras. El noesno, el negacionismo elevado a categoría de dogma político me parece sinónimo de noesnada,  de intranscendencia ideológica, y  lo intranscendente en el terreno de las ideas lleva a la irrelevancia en el terreno de las políticas.

Me identifico con las ideas políticas de Javier Fernández. Primero, porque las expresa un Hombre Tranquilo,, no un tipo enfurruñado de los que nos vienen afligiendo desde los Años de Plomo de  Aznar ;segundo, porque son ideas, no tuits  ,respuestas de catecismo  o consignas de manual de autoayuda ; tercero, porque son ideas políticas, no sermones moralizantes, proclamas inquisitoriales o poesía de tercera.

Me identifico con  un discurso político hecho de ideas como que la política exige convivir con la decepción, que el populismo y la socialdemocracia no tienen nada que ver, que la posición del PSOE sobre la formación del ejecutivo no es un asunto ideológico, sino táctico, y que lo ideológico tiene que ver con la educación o la sanidad, que el PSOE se ha podemizado en el sentido  de responder a los planteamientos organizativos de Podemos, que  como no comencemos a mirar hacia  el futuro  no vamos a poder solucionar  ningún problema , o que en política , lo que no es posible es falso.

Para tratarse de citas traídas de una sola entrevista, no esta nada mal:señas de identidad socialdemócratas y su (no) relación con los populismos, delimitación de  espacios políticos por una divisoria de  racionalidad y  rechazo a la impostura…De entrada , bastante mas interesante que lo hablado en las ultimas campañas electorales.

Probemos  ahora a leer ,tras este discurso político, algunos fragmentos de un texto literario. Dice  Félix de Azua:  “Al cabo de muchos años, desde que  Zapatero se empeñó en que los votantes socialistas regresaran a la dulce infancia y comenzó a repartir cromos, vuelve a haber un adulto al mando de ese barco borracho”. Pregunta :¿No es el contraste entre   Edad adulta  e Infancia una  buena imagen de esa  divisoria política trazada a partir de realidad y racionalidad? Y sigue: ”La última etapa, con unos pobres tipos boquiabiertos ante los matones de Podemos, era noche oscura Ahora se ha encendido un débil candil”. Pregunta: ¿No es esta descripción de la actitud de y ante Podemos una buena imagen del estado de la  cuestión en la dialéctica socialdemocracia vs populismo con ropajes de izquierda?

Intentaremos desarrollar algo más   las respuestas a estas dos cuestiones en la segunda parte de esta entrada, en los apartados  dedicados a “Ritos de paso a la Edad Adulta: Los casos de Aquiles y el Capitán James T. Kirk” y “Tres síndromes podemistas: : Ahorafobia, Descentricidad, Alterofilia” (por favor , no pasen el corrector de textos , se trata de neologismos). Pero antes…

 

Intermedio sobre la desfachatez  intelectual:¿Puede un buen socialdemócrata leer a Azua y no perder su alma?

Puedo imaginar que la cita de Félix de Azua pondrá alertas a los seguidores del S C& The CTXT Band, particularmente de su último Álbum “Intellectual Impudence”. Como saben, hay un cover español a cargo  de Sánchez Cuenca, con el título “La Desfachatez  Intelectual”, con la ventaja de que no hace falta comprarlo. Basta con que se asomen aleatoriamente a La Sexta o a Diario Publico y seguro que el propio SC se les aparece explicando sus tesis a algún  presentador /entrevistador–accionista del conglomerado mediático participado por todos ellos. La tesis central de S.C. es que intelectuales como Azúa, solo o en compañía de otros como Savater, Vargas Llosa, Cercas, Marías…, pueden (o no) ser muy buenos para lo suyo, para el rollo literario y demás, pero que cuando opinan de política, yerran, patinan (con tendencia además a escorase a la derecha.), sencillamente porque están hablando sobre algo que desconocen.

Como verán, la cosa tiene una lógica impecable. Lo malo es que sería el mismo tipo de lógica que llevaría a desautorizar a John Ford para filmar “Centauros del Desierto”, habida cuenta que en su curriculum no consta que haya realizado un Master sobre ritos nupciales del Pueblo Comanche, y, como bien es sabido, la película trata del rescate por el Tío Ethan de su sobrinita secuestrada con fines nupciales por  el Jefe Cicatriz. Pero lo que narra Ford no es esa historia, que se la podría haber despachado en ochenta minutos con limpieza y profesionalidad cualquier artesano de Serie B de la Republic Pictures.

De lo que nos habla Ford  es de las ambiguas fronteras entre venganza y  justicia o entre  perseverancia y obsesión, de la amistad  y la paternidad, del paisaje y del paso de la estaciones (del año y de la vida), de la construcción de una comunidad y de la suerte de quienes quedan fuera de ella, o de la acción y las estrategias  para  su narración. Por eso cada revisión de la película, pasados 60 años, nos da nuevas lecturas de la trama, y nos vuelve a emocionar, mientras que los meritorios  estudios antropológicos sobre el mismo tema pueden seguir criando polvo en  la Biblioteca de un perdido lugar del Estado de Utah.

Conclusión: La lógica correcta es que si Ford pudo realizar “Centauros del Desierto” sin ser antropólogo , también Azua y el resto de la Lista Negra de S. C., sin ser politólogos, podrán tener opiniones políticas razonables y acertadas. Y a partir de ahí, algunas precisiones. Los escritos de filósofos, literatos o historiadores son piezas de su especialidad, que deben ser leídas como tales. Leerlos como si fuesen  enmiendas a un Proyecto de Ley de Ordenación del Sector ferroviario, ponencias sobre  empleo de una Conferencia Política, interpelaciones parlamentarias sobre el control de fronteras o  informes de  ejecución presupuestaria de la Seguridad Social seria caer en el mismo pecado de literalidad ramplona del analista antropológico de la obra de Ford.

Pero el extremo contrario, de ubicar este tipo de textos  en las estanterías de Ficción, privándoles de cualquier capacidad de ser utilizados en la construcción de un discurso político, resulta igualmente empobrecedor. Las ideas políticas de los sujetos objeto de las obsesiones de S. C. no están para sustituir el debate y el trabajo político sobre el modelo de infraestructuras, el mercado de trabajo, las estrategias migratorias o la sostenibilidad de las pensiones. Desafortunadamente, esta sustitución ya la tiene muy avanzada  el pensamiento tertuliano (un oxímoron similar al título del clásico de Laclau, “La Razón Populista”).

Pero estas ideas si están para aportar elementos de sustentación del discurso político, como la solvencia intelectual, la racionalidad, la corrección lingüística, la compostura estética y su pareja inseparable, la dignidad moral, que no son  precisamente los más frecuentes en  ese  dominante pensamiento tertuliano. Por eso , si hay que escoger entre ese pseudopensamiento y la Desfachatez Intelectual, me quedo con la segunda . Y, por supuesto, con “Centauros del Desierto”.

 

 

Continuara….

 

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