Archivo mensual: febrero 2013

Una indignante reacción

Escuchar de la Comisión Europea su reacción al resultado de las elecciones italianas es indignante. Lo que la Comisión, o sus portavoces, dicen es que el resultado, en realidad, es indiferente ya que Italia tiene unos compromisos con la eurozona en lo que se refiere a consolidación fiscal, que no tiene otro remedio que cumplir. Ya ven, ni una brizna de aprecio por la voluntad de millones de electores, nada de nada.
Los electores han votado mayoritariamente el rechazo de la austeridad expansiva y nada de eso provoca el mínimo aprecio de los poderes bruselenses ni les provoca la mínima duda. En su juego político, lo único que cuentan son los compromisos que adquirió un hombre al que las urnas han apartado de la política for ever. Y esos compromisos deben de cumplirse diga lo que diga el pueblo italiano. Es difícil de comprender en términos históricos que este diktat lo impongan quienes sufrieron la irracional dureza del Tratado de Versalles.
Pero entonces, ¿por qué fracasó Monti? Los de Bruselas lo tienen claro. Monti no fracasó porque sus reformas y políticas hayan sido rechazadas por los italianos, el problema está en que los italianos no comprendieron que esas políticas precisan de más tiempo para dar frutos convincentes. Lo que le ha faltado a Monti ha sido tiempo, no acierto y olfato político. Los incomprensivos italianos no han tenido paciencia para dejar a la austeridad empapar la economía italiana de un líquido vivificador que conduce inevitablemente al crecimiento y la prosperidad. De ahí es natural que surja la prevalencia del deber sobre la palabra dada, como bien sabemos los españoles.
¿No es esto lo más parecido a un dogma o a un axioma? Hace pocos días recuerdo haber leído en Kruggman que a estas ideas, llevadas a la política económica, que ya han demostrado sobradamente su ineficacia, se las debería de denominar ideas zombis: siguen vivas porque vivas están, vive dios, pero en realidad están muertas y arrastran sus pies por la triste realidad europea. La crisis está entre nosotros desde hace cuatro años y en el quinto, en el que vivimos, las perspectivas son nefastas. ¿Cuánto más tiempo precisan esas políticas para reivindicar su efectividad?
Hace mucho tiempo creo recordar que Marcos Peña publicó un artículo en El País titulado Leña al mono hasta que hable inglés y no encuentro mejor definición conceptual de lo que estamos viviendo que esa castiza expresión de violenta imposición. Es verdad que el tiempo en economía solventa todos los problemas, ¿cómo entender sino las ondas largas y las cortas?, pero la cuestión es otra desde el punto de vista social y desde la esfera económica. Esa es una afirmación que por bobalicona, ofende a quienes son sujetos pasivos del sufrimiento y la adversidad.
En la perspectiva social está el sufrimiento que se inflige a las personas, a las familias, el paro de los trabajadores, el incremento de los excluidos. A lo que se ve nada de eso conmueve ni interesa a quienes han hecho de la austeridad el único camino a recorrer. Y si eso no respondiera a la realidad, entonces habría que argumentar en la esfera económica.
¿Es la austeridad expansiva una cuestión científica que no admite refutación? Nada más lejos de la realidad. Los hechos son contundentes, porque ¿es razonable que una reducción del presunto déficit de 2,3 puntos de PIB (tiempo al tiempo para conocer la cifra real) sea la contrapartida de 854.000 empleos perdidos y un retroceso del propio PIB de 1,4 puntos? Guindos dice que sí, que es razonable y augura más de lo mismo: más restricciones fiscales y más reformas (o sea, más leña al mono).
Hay otros economistas, infinidad de ellos, que vienen sosteniendo con nulo éxito, que las políticas impuestas por la UE a los países en dificultades de deuda (por la intensidad de su crecimiento y por los interés que por ella deben de pagar) son un error monumental. Son economistas tan científicos como los que elaboran en el Bundesbank sus informes y propuestas y alguno de ellos incluso más científicos si juzgamos por sus reconocimientos públicos.
Desde hace pocos días sabemos que esas políticas tienen el rechazo mayoritario de la población italiana, y en los países en los que se practican con toda su crudeza, como es el nuestro, generan movimientos y fracturas sociales desconocidos hasta estas fechas por su magnitud y continuidad. ¿No será que esas políticas son incompatibles con la democracia? Hace tiempo, John Kay, columnista de Financial Times, sugería algo de esto.

¿Sobrevivirá a los recortes el Estado de bienestar?

Recuerdo bien que cuando en los años setenta del pasado siglo se vivió la crisis industrial en todos los países occidentales, hizo bastante fortuna una obra de la literatura económica titulada La crisis fiscal del Estado (1973), de James O’Connor, en la que se vaticinaba el declive de lo que hasta aquel momento había sido denominado como Estado de bienestar; el problema era entonces, sencillamente, la financiación de las políticas sociales. Años más tarde la globalización de las economías tomó el testigo de las amenazas a nuestros sistemas de protección social por la vía de la competencia internacional. Empujados por los bajos costes salariales de los países emergentes y por la apertura de los mercados, los países occidentales se verían abocados a enfrentarse a una dura competencia en precios, cuando no a la deslocalización de sus producciones. Este era el panorama que se vaticinaba.
Pues bien, las cifras dicen que nada de eso ocurrió. La realidad es justamente la contraria; las cifras de la SOCX (Social Expenditure Data Base de la OCDE), que reflejan la realidad de las políticas sociales desde 1980 en los 34 países de la OCDE, no han recogido desfallecimiento alguno en el nivel de gasto que los gobiernos han destinado a la financiación de las políticas sociales (alguna excepción se encuentra en Irlanda, Islandia y Grecia). Más aún, el porcentaje que los gastos sociales suponen en el total de gasto público ha ido escalando sin cesar a lo largo de las décadas pasadas.
Nuestro país ha reproducido sin ninguna singularidad la tendencia general, siendo suficiente constatar que de un nivel de gasto social respecto a PIB de un 15,5% en 1980, hemos pasado a un 26,0% en 2009. E ilustrativo es, sin duda, que de 1995 a 2009 ese gasto respecto al total del gasto público del Estado (del conjunto de las administraciones públicas en nuestro caso), haya pasado del 48,2% al 56,1%.
¿Tiene explicación este comportamiento del gasto social que es observable en casi todos los países OCDE? Los politólogos hablan de diversas razones que lo justifican. En primer término se encuentra el elevado nivel de aprecio que las políticas sociales tienen en todo el mundo; y es esa alta estima ciudadana la que año tras año dibuja la path dependency (dependencia de la senda o inercia del gasto) que refleja un comportamiento de las autoridades dominado por el miedo a las consecuencias electorales o como los expertos la conocen, por la blame avoidance (evitación de la culpa) que en último término lleva a decisiones incrementales del gasto.
Una evidencia histórica de las razones anteriores, que las avalan científicamente, se encuentra en los gobiernos de Reagan y Thatcher, que siendo como fueron acérrimos enemigos del gasto social, lo fueron tan sólo a efectos retóricos: al final de sus mandatos el gasto social en sus países se encontraba en el mismo nivel (respecto al PIB) que ellos se habían encontrado al inicio de sus mandatos.
Aunque los datos reflejen un comportamiento común y generalizado entre países, es inevitable la existencia de niveles diferenciados de gasto, que se corresponden con distintos niveles de presión fiscal. Es oportuno recordar entonces como en las vísperas de nuestro ingreso en la Comunidad Europea, y en los primeros años de nuestro acceso en 1986, los representantes españoles tenían que combatir en todos los Consejos las insidiosas acusaciones de dumping social. ¿Quién se acuerda hoy de aquellos reproches dirigidos a los españoles? Más adelante repasaré el momento actual de nuestro Estado de bienestar tras veintiséis años de integración en la UE.
Por otro lado, cuando la evolución del gasto social se analiza por funciones aparece el comportamiento contracíclico del mismo, con importantes incrementos del gasto en desempleo en las fases recesivas y su retraimiento en las de expansión; resulta escandalosa la retórica del familismo de los países del sur de Europa (católicos) que no cejan en el discurso de apoyo a las familias, cuando sus cifras de gasto en esa función no reflejan ni por asomo tal inclinación política; y se evidencia la creciente importancia del gasto en sanidad y vejez, una inevitable consecuencia del envejecimiento de la población.
Al análisis del gasto, bien agregado o en funciones, se han acercado a lo largo de la historia tanto sociólogos como economistas. Los primeros han llenado miles de páginas dilucidando la tipología de los modelos de protección (liberales, socialdemócratas, mediterráneos, anglosajones, continentales, bismarckiano, beveredgeano et.); los segundos han preferido, generalmente, dedicar más atención a los instrumentos de financiación y a la sostenibilidad de la misma. De unos y otros, y en estos momentos precisos en los que con demasiada frecuencia se vaticina el principio del fin de Estado de bienestar en nuestro país he preferido utilizar palabras de otros para expresar con exactitud lo que yo pienso, por eso acudo a un trabajo colectivo en el que a modo de introducción sus autores dicen que “queremos recordar a los lectores que la transformación del Estado de bienestar español desde la mitad de los 70 se puede considerar espectacular. En ese momento España constituía un claro ejemplo de subdesarrollada versión bismarckiana. Hoy el Estado de bienestar español cuenta con un sistema de pensiones altamente redistributivo (basado en una baja segmentación ocupacional), una protección no contributiva por invalidez y vejez y un sistema privado, la sanidad y la educación obligatoria son de un carácter universal socialdemócrata. También el cuidado de los dependientes se ha convertido en un derecho universal. Sin embargo el acceso a alguna asistencia social permanece sometida a test de recursos y subdesarrollada con respecto a las necesidades de la población, lo que es el caso de las políticas de protección a la familia y de la dependencia, a pesar de los esfuerzos por extenderlas” (Guillen, A.M. y León, M. (2011): The Spanish Welfare State in European Context. Ashgate. London. Diciembre 2011. pág. 5)
Es verdad que la continuada coyuntura recesiva de escala europea amenaza los cimientos del entramado de la política social, pero no es menos cierto que lo más dañino para ese sostén del edificio es el amianto de la ideología. Puede que determinadas circunstancias como las presentes dificulten la financiación; es posible que haya que convencer a la ciudadanía de la necesidad de abrir un paréntesis en la protección a la espera de tiempos mejores; todo eso es posible e incluso razonable, pero lo que no es otra cosa que pura ideología son las repetidas afirmaciones de que hay cosas que no nos podemos permitir por no estar a nuestro alcance. Y esos son los argumentos que vienen socavando los pilares del edificio por medio de copagos, revisión de cartas de prestaciones, privatizaciones y un sinfín de medidas de corto alcance aunque de largo recorrido.
Quienes están obligados a revertir la penosa situación que hoy vivimos en este terreno de la política social son quienes han sido los responsables de su edificación. No hace falta recordar qué firma llevan las leyes en las que se sustenta nuestro Estado de bienestar: las pensiones contributivas (1985), la sanidad (1986), la educación (1985), las pensiones no contributivas (1989), la dependencia (2006). Todas proceden del mismo autor. No obstante, como en nuestra Constitución luce ya un compromiso de disciplina fiscal (artículo 135), no convendría plantear quimeras que acaben deviniendo en frustraciones. Dejémonos de ensoñaciones: la primera pata del Estado de bienestar es el sistema fiscal. Y de todas las enseñanzas que nos aporta esta crisis, destaca la de poner en evidencia que el sistema hoy vigente no responde a las necesidades de un país que precisa mayor estabilidad en la relación entre el nivel de nuestros tipos impositivos y el de la recaudación. Dicho en otros términos: el nivel de tipos no se corresponde con el nivel de recaudación que proporcionan teniendo en cuenta el nivel de actividad. ¿Cómo explicar que con unos tipos impositivos de Renta, Sociedades e IVA (los tres grandes de la recaudación) muy similares, Italia tenga en 2010 una presión fiscal del 46%, mientras que en España supera levemente el 36%? He ahí uno de nuestros problemas a resolver, sino el fundamental.

MUTANDO EL PRESENTE/Nada es Gratis salvo hablar de la Reforma Laboral II

En el anterior Programa Doble,  agrupamos bajo el titulo “Reconstruyendo el Pasado” los remakes  de Terminator y Looper en forma de relectura de los objetivos inicialmente enunciados por  los promotores de la reforma laboral 2012, que pasaban del empleo con  urgencia de real decreto ley a la contencion salarial para hoy y el empleo para cuando toque.Y las mutaciones del discurso proreforma no acaban en las que afectan al pasado para cambiar el presente, por que tambien el presente de la argumentacion va mutando .La teoria, en vez de interpretar la realidad , la va creando , como en los mundos paralelos /sustiturios de Matrix o Inception. Y asi , nuevos fantasmas recorren el mercado de trabajo, nuevas neorealidades van implantandose en el mundo de las relaciones laborales, aunque , eso si, determinadas fijaciones, como las relacionadas con los sindicatos, permanecen.Pasen y vean.

La conferencia de Fernandez Villaverde  glosada en la anterior entrada no agotaba sus argumentaciones en la culpabilizacion salarial.Mas alla del casting habitual del mundo de las relaciones laborales, aparecian nuevos villanos en la funcion.El primero tomaba la forma ya conocida de las tesis molinas sobre los males institucionales que aquejan a nuestra patria, tesis estas que amenazan con convertir la teoria de las elites politicas extractivas en el lugar comun equivalente en lo politico a lo que en lo laboral supone la conjura de los insiders  . Pero no teman, no les afligire con una reiteracion de argumentos sobre la trabajosa digestion que esta produciendo  una sobredosis de Acemoglu & Robinson en una parte importante de nuestra intelligentzia .Pero permitanme al menos destacar una piedra preciosa de la conferencia en cuestion , para que vean por donde va la cosa en el plano politico. Sostiene FV ;”La situacion en la que estamos en España es absurda , por que basicamente los españoles elegimos un alcalde politizado”. ¿Se imaginan  lo que escuchariamos si traladasemos esta preciosa linea argumental a otros terrenos, y dijeramos , por ejemplo,que el problema de la productividad en nuestro pais esta en que las empresas invierten  en tecnologia , o , mas sencillamente, que el problema de la ciencia economica en España esta en la obsesion de los economistas por conocer la realidad economica nacional?.

De todas formas, no piensen que este tono se usa solo parar tratar los temas institucionales.En una  zona de la conferencia  se reiteran los topicos acerca de los sindicatos y su actuacion exclusiva en favor de sus” votantes medianos” (hay que suponer que se utiliza el termino en su sentido estadistico, y no para reprochar la mediania, por ejemplo intelectual ,de sus votantes),siendo estos medianos los trabajadores con contratos permanentes, de unos 55 años, varones y de baja cualificacion. Y  se dice “Esto es lo que exactamente son los sindicatos que ustedes ven por la tele y eso es lo que quieren ellos.El empleo les trae al fresco. Si, van a ahacer una manifestacion cada 1 de mayoy van a golpearse el pecho, pero lo que verdaderamente les importa de verdad(sic) es esto”. La verdad es que ante esta fina argumentacion, lo mas comodo es pasar pagina e incorporarla a la antologia de la pintura de brocha gorda, al mismo nivel que las caricaturas tradicionales  de los empresarios como tipos gruesos con sombrero de copa y puro o adoptando los rasgos del Tio Gilito , bañandose en montañas de billetes en sus mansiones-caja fuerte. Pero parece preferible hacer el  pequeño esfuerzo de compresion y objetivacion de lo que es la actividad sindical. que tanto se hecha en falta en las construciones teoricas cazainsidersextractivos.

Por ejemplo ,respecto de la representatividad de los sindicatos, recordar que el sistema español atribuye esta representatividad en funcion de la audiencia electoral, es decir de los resultados obtenidos por las candidaturas sindicales en las elecciones  a representes del personal en las empresas, un sistema al que se le puede reprochar cualquie cosa menos su falta de conexion con los criterios de los representados. Pues bien, lo primero seria destacar lo que podriamos llamar la densidad de la representacion, concretada en 350.000 elegidos, aprovechando para subrayar que no estamos refiriendonos a uno de los arquetipos de maldad favoritos  de los  contertulios piromanos, los malditos liberados, sino de representantes  que en su mayoria cuentan con el credito horario minimo de 15 horas/mes. Un excelente trabajo de Pere J. Beneyto “”Legitimidad , derechos sindicales y fuentes de financiacion de los sindicatos en España”.Fundacion Primero de Mayo) aporta abundantes datos sobre el alcance real de la representatividad sindical, de los que se deduce, por ejemplo , que si se toma como referencia el dato de los centros de trabajo con un numero de trabajadores por encima del umbral que permite la eleccion de representantes, el porcentaje de participacion en estas elecciones , en torno al 68%, no es muy distinto del que se observa en las elecciones politicas .

Y lo segundo , constatar la clara preferencia de los electores por las candidaturas sindicales: los dos sindicatos mas representativos de ambito nacional concentran mas del 76 % de los representantes , mientras que las candidaturas no sindicales suponen un 2% del total de representantes.Y puestos a movernos en el terreno de las preferencias sindicales, los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida en el Trabajo, del Ministerio de Empleo, nos dan una vision del tema bastante alejada de los  habituales estereotipos.Para empezar, respecto del estereotipo de la debilidad sindical española,la tasa de afiliacion, del 19 %, no es escandalosamente baja  respecto del promedio UE-27, del 23%, un promedio que es expresion  de considerables desviaciones, entre el 77% de los paises nordicos , el 18% de los  orientales ,el 21% de los latinos y el 33% de los germanicos (por cierto, antes de seguir dando la vara con la conjura de los insiders ¿a alguien se le ha ocurrido cruzar estos datos con los de resultados economicos o productividad?).

Para continuar, el estereotipo del perfil machista-viejuno-iletrado del sindicalista hispano,un arquetipo que parece salido de los personajes inmortalizados  en los años sesenta por Alfredo Landa, Jose Luis Lopez Vazquez y Paco Martinez Soria,con un anacronismo sorprendenta para nuestros tan jovenes economistas. Pues resulta que esto choca con la dura realidad de los datos de ECVT,que nos hablan de una tasa de afiliacion masculina del 20,6  y de una tasa femenina del 16,8, del 16,7 en el tramo de 25 a 44 años y del 25,1 en las edades superiores,   o de diferencias entre el 17 y el 21% en los extremos de los niveles de estudios. Unos datos que en conjunto nos dan idea de una realidad de distribucion bastante uniforme de la sindicalizacion, lejos de la construccion teorico-topica que tanto nos aflige.

 

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Otra linea de argumentacion que parece abrirse paso en la reconstuccion/mutacion del presente es la de la dualidad en el mundo empresarial.De un lado,  las minoritarias  empresas punteras, productivas e internacionalizadas(zara, telefonica,bbva, santander..) , de otro, las  mayoritarias empresas pequeñas y poco productivas.¿Cual es la explicacion de este dualismo?Excesivos niveles de regulacion,problemas de financiacion,barreras al mercado interno.

Vale, de acuerdo, sin duda que estos son problemas reales, pero si asi es, uno echa en falta la aplicacion en estos casos de las otrora  monograficas y monotonas explicaciones de los problemas para el empleo y la productividad derivados de la rigidez laboral. ¿Que pasa , que, persistiendo los problemas, estas explicaciones  ya no valen una vez desrigidizada la legislacion laboral, y es mejor correr un tupido velo sobre el asunto?¿O sera que estas empresas ya eran igual de competitivas en los plomizos años prereforma y padeciendo la misma ominosa regulacion que atenazaba al comun de las empresas?¿Sera quizas que , ignorantes  ellas , una parte considerable de estas empresas se someten voluntariamente al dogal de un convenio sectorial?.¿puede incluso ser que estas empresas punteras tengan comites y  sindicatos? .

Parece pues que   versiones  de los sindicatos y su clientela como las de los textos fedeas son ,mas que  versiones , visiones ,iluminaciones enun sentido mas proximo a los terrenos del pensamiento magico o de la mistica que a las del  frio rigor  de los datos , que pensabamos caracterizaba al pensamiento economico.Y en todo caso  conviene resaltar  lo que tienen estas visiones de materiales de construccion de  un irreal presente ,de una irreal realidad  para la que se plantean intervenciones correctoras que  dejan a la otra realidad, a la de verdad, bastante perjudicada.Y el problema no acaba aqui, por que este tipo de discurso de neorealidades (perdonanos , Padre Rosellini  por profanar tu Santa Invocacion) se compatibiliza, por un lado , con ignorar otras realidades bastante objetivables, como pasa con el acuerdo social  sobre prolongacion de la edad de jubilacion, para con ello poder seguir tranquilamente  hablando de como se esta ignorando el problema demografico  Y, por otro lado, con plantear requerimientos  al sistema de relaciones laborales dificilmente abordables si este  no tiene una minima consistencia, que no se puede dar sin que esta consistencia se atribuya tambien a sus protagonistas.

Por ejemplo, desde los propios territorios fedeas se hacen llamadas a la aplicacion y a la continuidad de criterios como los del vigente  Acuerdo de Negociacion Colectiva sobre referenciar los salarios con indicadores europeos o con la evolucion del PIB. Pero con esto surge la cuestion de como conciliar la fiebre descentralizadora de la negociacion colectiva, expresada de forma paradigmatica con el loco amor del legislador/a por la negociacion de empresa, con la  idea de orientar el comportamiento salarial en torno a concretos indicadores macroeconomicos, a nivel  general , o , como pasa con la productividad, a nivel sectorial.Confieso que plantear esta cuestion puede verse como una expresion del pecado de insidiosa insidiariedad, por que sin duda que su solucion puede pasar por que los negociadores sectoriales recuperen terrenos perdidos en el frente del 2012. Pero, llegados a este punto, habria que volver a  abordar la enojosa cuestion de si queremos solucionar problemas reales de las empresas reales o diseñar nuevos mundos de relaciones laborales que amolden la obscena realidad a la refinada teoria.

Con otras palabras, la consecucion de los objetivos economicos perseguidos por quienes demandan cambios en las reglas del juego de las relaciones laborales, puede necesitar  la activacion de esas reglas que se quiere  a su vez dejar exhaustas. Asi que, una de dos , o se moderan las ambiciones reformistas , o se decide que los medios , como por ejemplo las medidas de flexibilidad laboral, pasan a ser fines en si mismos, como por ejemplo la redistribucion del poder negociador en las relaciones laborales. Y en ese caso, convendria declararlo asi de forma abierta, y reformular las prioridades de la agenda reformista institucional, como parece que se esta empezando  a hacer respecto de la reforma laboral.

Acuerdo sobre la Reforma Laboral en Francia

El pasado 11 de enero,después de más de tres meses de negociaciones, las organizaciones empresariales francesas MEDEF, CGPM y UPA y los sindicatos CFDT ( de orientación socialdemócrata), CFTC ( de orientación cristiana) y la CGC  (sindicato de cuadros), cerraron un importante acuerdo sobre la reforma laboral llamado ” Acuerdo Nacional interprofesional para un nuevo modelo económico y social al servicio de la competitividad de las empresas y la seguridad  del empleo y los itinerarios profesionales de los trabajadores asalariados”, del que quedaron fuera la CGT, primer sindicato  de Francia, y FO ( fuerza Obrera), por considerar inaceptables las concesiones hechas a las empresas; llegando el Secretario General de FO a calificar el acto de la firma como ” una jornada sombría para los derechos de los trabajadores”. Una vez firmado oficialmente por las organizaciones que lo han suscrito, existe el compromiso del propio Presidente de la República, Francois Hollande de tramitarlo como proyecto de ley, quien nada más conocerlo, emplazó a su Gobierno a ” preparar sin demora un proyecto de ley a fin de transcribir fielmente las disposiciones de orden legislativo previstas en el acuerdo”

VALORACIONES

Aunque sin restarle méritos al contenido de lo acordado, en una primera valoración, creo que es exagerado calificarlo como  ”histórico”, tal y como rezaba el título del editorial de “Le Monde” de 14 de enero; e indudablemente  una de sus debilidades es que no lo hayan firmado ni la CGT ni FO. Por ello  merece destacarse el esfuerzo de responsabilidad realizado por los sindicatos firmantes que se van a tener que enfrentar a una fuerte oposición y rechazo por parte de los  no firmantes.

De la importancia y trascendencia política y social que todas las partes implicadas han dado al Acuerdo, dan fe las distintas declaraciones hechas inmediatamente después de su firma. El Presidente Francois Hollande en sus declaraciones del mismo día 11 de enero,  después de rendir homenaje a las organizaciones profesionales de trabajadores y de empresarios que  lo hicieron posible , afirmó que era la primera vez en treinta años que una negociación de este nivel y amplitud había concluido en un acuerdo sobre un problema esencial para los franceses como es el empleo. Nada de extraño encontramos en esa quizá  excesiva euforia del Presidente Francés, si recordamos que ya en su primera declaración como Presidente anunció su intención de centrarse en la consecución de un “nuevo contrato social”, afirmando de forma muy gráfica que para resolver los problemas de Francia era necesario ” quitar el barro de los engranajes que paralizan la maquinaria francesa y que necesitan de un alto el fuego entre sindicatos y empresarios”. Qué gran diferencia con lo ocurrido en nuestro país donde desde la llegada del Gobierno del PP la parálisis del dialogo social ha sido total con la imposición de una reforma laboral de forma unilateral, aunque con la conformidad tácita de las organizaciones empresariales que se encuentran cómodas con la situación.

En cuanto a las valoraciones por parte de los firmantes del Acuerdo, la   confederación empresarial MEDEF, declaró con gran satisfacción que ” los agentes sociales habían situado a Francia a la altura de los estándares europeos en materia de mercado de trabajo y de relaciones sociales”, afirmando su presidenta Laurence Parisot que el acuerdo alcanzado  contiene disposiciones que van a cambiar la vida de las empresas y  supone la vuelta a una cultura de compromiso, después de décadas de antagonismo social; pidiendo que fuera ratificado por el Parlamento lo más rápido posible.

La CFDT lo valoró como un acuerdo ambicioso para el empleo con el que consiguieron los objetivos fijados por su Secretario General: reducción de la precariedad;  mejora en los procedimientos de información y consulta anticipada a las instancias representativas del personal sobre los cambios económicos  de la empresa y la puesta en practica de medidas para favorecer la evolución profesional de los trabajadores.

    CONTENIDO 

Como valoración de carácter general, creo que el Acuerdo ha pretendido conseguir el siempre difícil equilibrio de la “flexiseguridad” entre la necesaria adaptación flexible de la organización y funcionamiento de las empresas a la propia evolución del mercado, y la no menos necesaria garantía  de seguridad de los trabajadores. En qué medida ello se ha conseguido es lo que trataré de analizar a continuación.

REFORZAMIENTO DE DERECHOS INDIVIDUALES Y COLECTIVOS

De los seis títulos en que se estructura el Acuerdo, los dos primeros recogen aquellos aspectos del mismo que suponen un reforzamiento  de los derechos individuales y colectivos de los trabajadores.

En materia  de derechos individuales, las medidas más importantes acordadas son:

- Ampliación de la cobertura sanitaria mediante la generalización de la cobertura complementaria de los gastos sanitarios, a cuyo fin las partes firmantes se comprometen a iniciar antes del 1 de abril de 2013 un proceso de negociación para que los trabajadores que no se benefician a nivel de empresa o de sector  de una cobertura colectiva obligatoria de reembolsos complementarios, puedan acceder a la misma. En el Acuerdo se establecen los plazos y el procedimiento   a seguir para la negociación de esta ampliación de  cobertura sanitaria   que deberá hacerse a nivel sectorial y en su defecto a nivel de empresa y cuya financiación será compartida al 50% entre empresas y trabajadores.

- Creación de un “dispositivo de derechos recargables”   que permitirá al trabajador que vuelva al trabajo después de un período de desempleo subsidiado  acumular la parte de prestación no cosumida, para añadirla, si volviera a perder el empleo, a los nuevos derechos generados durante el período de vuelta al empleo.

-  Cuenta personal de formación de 20 horas al año, de carácter personal, universal y transferible : cada persona ya sea trabajador o demandante de empleo dispondrá de la cuenta desde su ingreso en el mercado laboral hasta su jubilación y no disminuirá al cambiar de una empresa a otra. Su financiación  será objeto de convenio entre el Estado y las Regiones.

- En las empresas de 300 ó más trabajadores, derecho a un período voluntario de movilidad con seguridad que permita a los trabajadores, con una antigüedad mínima de dos años,  iniciar un ” período de movilidad” para la búsqueda de empleo en otra empresa. El ejercicio de este derecho requerirá el acuerdo con el empresario mediante una clausula adicional al contrato de trabajo en la que se especificará el objeto, la duración y demás condiciones. Durante el período de movilidad se suspenderá el contrato de trabajo. En mi opinión,  se trata de un aspecto importante de lo acordado que bien utilizado, puede permitir a los trabajadores ampliar sus expectativas de promoción profesional sin el riesgo de pérdida del puesto de trabajo que vienen desempeñando, al que pueden retornar al finalizar el período de movilidad

También los derechos colectivos de los asalariados se ven reforzados de forma importante  mediante  medidas orientadas a incrementar su información  sobre las perspectivas y las decisiones estratégicas de la empresa en la que trabajan, ya que como acertadamente señala el Acuerdo,   conocer y comprender la estrategia de la empresa y la incidencia que esa estrategia puede tener en su puesto de trabajo y en su carrera profesional, es una condición necesaria para  conseguir la  implicación de los trabajadores en el proyecto empresarial.

En este apartado el Acuerdo contempla dos medidas importantes: una detallada regulación de la información y consulta anticipada por parte del empresario a las Instituciones Representativas del Personal (IRP); y la participación de los trabajadores con voz pero sin voto en el Órgano de Gobierno  al que corresponda decidir la estrategia  empresarial (Consejo de Administración o Consejo de Supervisión), en aquellas empresas cuya plantilla total, valorada a escala internacional sea al menos de 10.000 trabajadores, o 5.000 a escala de Francia. Sobre esta cuestión quizá lo más importante sea destacar que las partes firmantes acuerdan la creación en las empresas de una base de datos única, actualizada regularmente, que habrá de sustituir a cualquier otra documentación,  y que va a servir de  soporte al intercambio de información entre el empleador y los representantes del personal sobre la situación y perspectivas de la empresa. Sin detenerme en el detallado procedimiento de consulta que el Acuerdo establece, creo que en este punto merece una valoración muy positiva.

MEDIDAS EN MATERIA DE CONTRATACIÓN

En materia de contratación  el Acuerdo contiene algunas medidas importantes  sobre contratación temporal; fomento de la contratación indefinida y contratos a tiempo parcial.

Con la doble finalidad de limitar el uso de los contratos temporales de menos de tres meses y  hacer frente al mayor coste en prestaciones de desempleo que generan, se fija un aumento en la cotización empresarial al seguro de desempleo de estos contratos conforme a una escala de tipos que implica que cuando más corta es la duración del contrato, mayor es el tipo. La medida merece  también una valoración positiva, aunque se excluyan de esta sobrecotización los contratos de sustitución y los relativos a empleos estacionales.

Con el  propósito de fomentar la contratación indefinida  de jóvenes, los contratos de tal naturaleza que se celebren con menores de 26 años estarán exentos de las cotizaciones patronales al seguro de desempleo durante 3 meses- ampliable a 4 en empresas de  menos de 50 asalariados- siempre que el trabajador continúe después del período de prueba .

Sobre el trabajo a tiempo parcial el Acuerdo, fija con carácter general el tiempo mínimo de actividad en 24 horas semanales, como muy tarde el 31 de diciembre de 2013, para todas las empresas cualquiera que sea su sector de actividad.

FLEXIBILIDAD INTERNA

Hasta aquí hemos analizado aquellos aspectos del Acuerdo que de alguna manera devienen en garantías y reforzamiento de derechos de los asalariados; por decirlo de alguna manera, esta sería la parte de la seguridad en el empleo  que  los negociadores sindicales se marcaron como objetivos mínimos a alcanzar en la negociación. Pero naturalmente, en el juego de las contrapartidas el resultado de la negociación recoge  un conjunto de medidas flexibilizadoras tendentes  a conseguir mayores y mejores niveles de competitividad.¿ Cuales son esas medidas?  Me  referiré sucintamente a las más importantes, empezando por las relativas a la flexibilidad interna, para analizar después las que tienen que ver con la flexibilidad de salida.

Entre las primeras se contempla el fomento de la movilidad interna, ya sea funcional o geográfica,  remitiéndose a la negociación en el seno de las empresas en la que deberá tratarse  de las medidas de acompañamiento ( formación y ayudas a la movilidad geográfica) ; limites a la geográfica y garantías retributivas. Importante es destacar que la negativa del trabajador a  aceptar la modificación contractual propuesta no dará lugar ( en su caso) a un despido por causas económicas sino por motivos  personales con derecho a medidas de reclasificación o aumento de la cuenta personal de formación.

Otra medida importante de flexibilidad interna es la relativa a los “acuerdos de mantenimiento del empleo” negociados a nivel de empresa con las Instituciones Representativas del Personal (IRP), en el caso de  graves dificultades económicas.Esta negociación se debe desarrollar con total transparencia, para lo cual los representantes de los trabajadores deberán disponer de toda la información necesaria; y podrá afectar tanto a los salarios (reducción) como al  tiempo de trabajo (aumento), aunque  los pactos alcanzados no podrán superar los dos años de duración y en todo caso requerirán contrapartidas a los esfuerzos realizados por los trabajadores: los sacrificios salariales deben aplicarse también a los directivos de la empresa y  los asalariados deberán participar en los beneficios económicos obtenidos al concluir el plazo de vigencia. De alguna manera esta medida guarda una cierta similitud con las llamadas “clausulas de descuelgue” de nuestra vigente regulación legal en materia de negociación colectiva, aunque con una diferencia de calado como es el arbitraje obligatorio de dudosa constitucionalidad que introdujo en nuestra legislación la última reforma laboral.

FLEXIBILIDAD DE SALIDA: DESPIDOS COLECTIVOS

Las medidas relacionadas con los despidos colectivos  de carácter económico que el Acuerdo contempla, parece que  fueron una de las más controvertidas en la negociación.

Para el despido de 10 ó más trabajadores en empresas de  50  ó  más, se introduce una importante flexibilización en los procedimientos al establecerse una doble vía : el acuerdo colectivo mayoritario firmado por una o varias organizaciones  que hubieran obtenido como mínimo el 50% de los votos en las últimas elecciones profesionales, en el que se fije el procedimiento a seguir; la documentación a entregar a la representación de los trabajadores y el plan de mantenimiento del empleo, entre otras cuestiones. Este acuerdo puede dejar sin efecto las disposiciones correspondientes del Código de Trabajo.

En defecto de tal acuerdo,  el empresario puede utilizar el procedimiento  de homologación, presentando ante la Administración  el correspondiente documento en el que deberá especificar  los pasos a seguir en las consultas con el Comité de Empresa ( calendario de reuniones, lista de documentos a presentar, el plan social y el proyecto del Plan de mantenimiento del Empleo). La Administración deberá pronunciarse en plazo de 21 días, operando el silencio administrativo positivo en defecto de pronunciamiento expreso.En caso de que el documento de homologación sea rechazado, la empresa deberá eleborar otro  para someterlo nuevamente a homologación.

AGILIZACION Y DESJUDICIALIZACIÓN DE LOS PROCEDIMIENTOS

En fin, el Acuerdo contempla también otras medidas tendentes a agilizar los procesos judiciales introduciendo mecanismos de conciliación para desjudicializar al máximo los procedimientos y reducir el temor de las empresas a la incertidumbre jurídica; acordandose incluso la reducción de los plazos de prescripción.

Concluyo  con una valoración positiva en su conjunto de lo acordado; sobre todo en lo que tiene de esfuerzo por recuperar el diálogo y la concertación en un momento en que tanto se necesita para intentar superar la grave situación de crisis que atraviesa la Unión Europea. Ojalá que la falta de apoyo por parte de algunos sindicatos-especialmente la CGT- no acabe actuando como “un palo en las ruedas” del diálogo social en Francia. Frente a reformas unilaterales como las llevadas a cabo en España, el ejemplo francés debería servirnos de referencia, si es que todavía queda algún márgen para el acuerdo en nuestro país.