Archivo mensual: enero 2013

España, capital Berlín

Comparado con el lógobre panorama de la economía española, el de la economía alemana ofrece una tenue claridad, aunque presentando algunas cuestiones en su cuadro macroeconómico de fin de año 2012, que generan alguna extrañeza. Es cierto que la economía alemana tiene potencia bastante como para provocar el parón de la economía europea que se ha vivido en 2012 y que en nuestro país deja un exangüe decrecimiento del -1,4%. Ellos pueden ser, por tanto, una de las causas de nuestra cifra calamitosa Por el contrario, su economía, que había acelerado su marcha en 2010 y 2011 (4,4% y 3,0% respectivamente) sufrió una dura deceleración en 2012, año en el que tan sólo creció un 0,7%.
El momento en el que nos encontramos demanda cierto rigor en la formación y la comunicación de una opinión que sea capaz de arrojar algo de luz sobre una cuestión que está en el origen de nuestros problemas. Es ya un lugar común en los medios de comunicación de nuestro país la referencia a la pésima opinión que de las sociedades mediterráneas, y en concreto de la española, tienen en los medios alemanes: despilfarro, ocio, irresponsabilidad, holgazanería, son todos ellos términos que califican nuestra idiosincrasia para ellos. Uno de los argumentos más potentes que pretenden justificar el yugo que Alemania nos impone es el supuesto sacrificio que ellos ya soportaron en la primera década del siglo y que ahora exigen que soportemos nosotros.
Veamos sus sacrificios. Alemania había sufrido mucho más que otros países de la eurozona (España, por ejemplo) la burbuja de las dotcom en el inicio de la primera década del siglo. Para reinventarse, el gobierno de Schröder sacó adelante las conocidas como reformas Hartz (que en cuatro fases modificaron las condiciones en el mercado de trabajo y que dieron paso a la masiva utilización de los miniempleos y de los midiempleos (o como ellos los denominan empleo leve). En el diario El País, García Serrano y Khöler (uno el 06.01.2012, otro el 4.01.2013) han explicado de modo muy didáctico en que consistieron esas reformas y cuales han sido, unos años después, las consecuencias para el empleo, pero también para la sociedad alemana en su conjunto. Curiosamente, tanto uno como otro transmiten en el título de sus artículos el mejor resumen de su contenido (Miniempleos.No es oro todo lo que reluce y El mito de las reformas en Alemania). En alguna ocasión también he recordado y analizado la publicación de un informe de Natixis titulado Demystifions l’Allemagne. Esto es, hay sobradas coincidencias en que alrededor de la economía alemana se respira un halo de eficacia, eficiencia y milagrería que en absoluto se corresponde con la realidad. Hablando en plata:hay demasiadas apariencias. ¿Será dual entonces el mercado de trabajo alemán? ¿Estará completamente trufado de outsiders?
Es muy cierto, sin embargo, que las cifras de empleo son envidiables; que la cifra de ocupados (yo utilizo cifras EPA) ha crecido de 2007 a 2012 en 2,1 millones de efectivos, bajando la tasa de paro hasta el 5,3%; pero todo eso, que resulta fantástico, no lo dice todo. No dice que de una población ocupada de 39,5 millones de personas, más de 7 millones lo hacen en empleos cuya retribución no supera los 400 euros y carecen además de derechos de seguro social (cerca del 20% de la población ocupada).
¿Cómo ha podido sobrevolar la economía alemana la crisis con esas cifras de empleo? Por varias razones, entre las que destaca antes que ninguna el entendimiento entre trabajadores y empresarios para pactar el kurzarbeit (trabajo corto) en la empresa en crisis o con transitorios problemas de demanda, y en la buena disposición del gobierno para financiar el 60% de las horas no trabajadas. Unos se comprometen a trabajar menos horas (los trabajadores), otros a mantener los empleos y financiar entretanto formación de reciclaje (los empresarios), y una tercera parte ayuda y engrasa financieramente con dinero público esos acuerdos (el gobierno). Ese parece ser el secreto. ¿No les suena esto a algo? En cierta medida es el regreso parcial (miniempleos al margen) de los fundamentos de la economía renana que tanta admiración causaba en España, antes de que Davos y la economía alpina y sus puntos de vista se enseñorearan del pensamiento económico en la UE. A ello hay que añadir, sin lugar a dudas el importante peso que en Alemania tiene el sector exterior, frente al consumo interno; y, también, que allí no hubo burbuja inmobiliaria, tan sólo financiaron nuestros excesos, lo que ahora les confiere la autoridad sobre nuestro presupuesto, nuestro sistema de pensiones, la regulación de nuestro sector financiero, por citar unas pocas de las materias en las que Berlín decide en nuestro país.
Pero hablaba líneas atrás de extrañeza porque eso es lo que provoca el hecho de que un crecimiento tan tenue como un 0,7% y un retroceso de la inversión de un 1,3% de lugar a un avance del empleo tildado de histórico al haber alcanzado la cifra de 41,6 millones. Todo ello resulta extraño por cuanto su cifra de empleo EPA era en el tercer trimestre del año de 39,6 millones. Con esa tasa de PIB y con un retroceso de la inversión es dudosísimo que la economía alemana sea capaz de generar esos empleos.
Por otra parte, he escuchado de un diputado tory, en una emisora nacional, las razones que le llevaban a apoyar la posición de su jefe de filas, Cameron, sobre la pertenencia del Reino Unido a la UE. Una de ellas, quizá la principal, era la imposición de un pensamiento único emitido desde Berlín e impuesto urbi et orbi. Y aclaraba: lo que menos gustaría en el Reino Unido sería formar parte de una Federación Prusiana.
Pero dejemos que sea Ulrich Beck (El País 24.1.2012) quien nos desvele que “la afinidad entre Angela Merkel y Nicolas Maquiavelo produce Merkiavelo : un modelo que permite, frente a la crisis actual, relajar las normas democráticas para extender la política de ahorro alemana a toda Europa”. Un modelo que como bien recuerda Beck no ha producido éxito alguno, como deja bien patente los resultados de la última EPA en España.
¿Cómo no va a ser Berlín nuestra capital, si es Angela Merkel, la canciller, quien en su comparecencia en Davos se confiesa preocupada por la magnitud del paro juvenil en España? ¿No es patético que haya dejado a Guindos con un palmo de narices en su pretensión de presidir el Eurogrupo? ¿Qué significa que cuando en Chile Rajoy pide recursos para políticas expansivas, la canciller responda in situ que exporte más a Latinoamérica? Pues muy sencillo, que la capital de España, la sede del Gobierno español, es ahora Berlín.

Alejamiento ciudadano de la política y de los políticos

El progresivo desapego que viene mostrando la sociedad hacia la política en general y hacia los políticos, empieza a resultar preocupante como expresión de una brecha cada vez más profunda entre los ciudadanos y las instituciones democráticas, de tal manera que si no se adoptan  medidas para cerrarla, se corre el riesgo de poner en grave peligro el sistema democrático que supimos construir entre todos al final de la Dictadura.

Creo que no exagero al afirmar que ese distanciamiento entre los ciudadanos y sus representantes, en un contexto de crisis económica y social como el actual, se ve extraordinariamente favorecido por la frustración; la desconfianza y el empobrecimiento de amplias capas de la sociedad proclives a los “cantos de sirena” y a confiar en ” cirujanos de hierro” que con planteamientos radicales y populistas, pueden arrastrar con facilidad a los ciudadanos hacia soluciones extremas en lo político y en lo económico. Desgraciadamente la Historia de lo ocurrido en Europa en la primera mitad del siglo pasado es un buen ejemplo de ello.

Indudablemente no será posible cambiar esta tendencia sin una aproximación a las diversas causas de este malestar social hacia los políticos que las encuestas vienen poniendo de manifiesto desde hace tiempo. Aunque  e l fenómeno afecta en mayor o menor medida a la casi totalidad de los paises democráticos, en este artículo me voy a limitar a analizar el caso de España, partiendo de la información que periódicamente aportan los sondeos y barómetros de opinión más significativos.

Según los datos del último sondeo (diciembre de 2012) del barómetro de opinión que realiza semestralmente  Metroscopia para el  diario El País sobre ” evaluación ciudadana de los principales grupos sociales e instituciones españolas”, cuando se pregunta a los ciudadanos si aprueban o desaprueban la forma en que desempeñan sus funciones, los partidos políticos y los políticos aparecen el los últimos lugares del ranking; y lo preocupante además es que esta percepción y valoración negativa casi no varía de un semestre a otro. Más preocupante aún es que esta percepción negativa se extiende al ámbito institucional, de tal manera que también suspenden instituciones tan importante como los Tribunales de Justicia, el Tribunal Constitucional, los Ayuntamientos, el Gobierno del Estado y el Parlamento. La única excepción es la Corona, de tal manera que después del deterioro de  la imagen del Rey en los primeros meses del año pasado, parece que la Monarquía se recupera algo del desgaste sufrido, a pesar de lo desacertado de algunos aspectos de la campaña de imágen que se viene realizando. En todo caso no hay que descartar que a medida que se vayan conociendo más detalles del ” caso Urdangarín” y nos acerquemos a la fecha del juicio, esta mejoría pueda desvanecerse.

Yendo más allá del ámbito estrictamente político, resulta también preocupante la valoración negativa que hacen los ciudadanos de los sindicatos y de la patronal; creo que injustificada en el primer caso y explicable en el segundo, a tenor de algún reciente episodio como la imputación por delitos graves del penúltimo de sus presidentes.

Sobre las causas de este deterioro y alejamiento, es mucho lo que ya se ha escrito. Sin embargo, me voy a referir a las que considero más importantes, sin que pretenda aportar nuevos argumentos a los que reiteradamente se vienen haciendo por los medios de comunicación y  analistas políticos.

En primer lugar creo que el  problema más grave que tiene en estos momentos nuestro sistema democrático es  la corrupción y la percepción que de este fenómeno tienen los ciudadanos. Precisamente cuando escribo este artículo se está produciendo una auténtica conmoción social como consecuencia de los últimos episodios que se van conociendo,  que afectan especialmente al Partido Popular, Unión Democrática de Cataluña y a la familia Puyol, vinculada a Convergencia Democrática de Cataluña. Aunque seguramente el impacto de estos acontecimientos va a tener una considerable repercusión y se reflejará en los próximos sondeos de opinión, de los  datos disponibles del Indice de Percepción de la Corrupción elaborado por Transparencia Internacional (el correspondiente a 2012); del último sondeo de Metroscopia sobre la percepción de los ciudadanos en relación con la corrupción y del avance de resultados del Bárómetro de Diciembre de 2012 del Centro de Investigaciones Sociólógicas (CIS) , podemos extraer algunas conclusiones ciertamente preocupantes:

Según el el Indice de Transparencia Internacional, España aparece situada en el puesto número 30 de un total de 174 paises analizados (Francia figura en el puesto 22 e Italia en el 72), lo cual significa que en este “ranking” nuestra posición no está tan alejada de la de otros paises de nuestro entorno. Sin embargo lo llamativo es que esta no es la percepción que los ciudadanos españoles tienen de la incidencia de este fenómeno en nuestro país, debido quizá a  que a pesar de que muchos de estos episodios de corrupción vienen de atrás, sin embargo por la propia lentitud de la investigación judicial, su conocimiento por los ciudadanos se va produciendo en cascada y de forma acumulativa a medida que los van revelando los medios de comunicación. La información que proporciona el último sondeo de Metroscopia a que nos hemos referido resulta muy significativa:

El 96% de los ciudadanos  considera que existe mucha o bastante corrupción política.

El 50% opina que hay más corrupción en la vida política española que en el resto de la sociedad, frente a un 40% que considera que el nivel de corrupción es igual; y el 54% considera que hay más corrupción en nuestra vida política que en países como Alemania o Francia.

Este preocupante estado de opinión tiene también su reflejo en el último Barómetro del CIS, según el cual los partidos y y la política y la corrupción y el fraude aparecen, respectivamente, en el tercero y cuarto lugar en la lista de los principales problemas de España.

Como puede apreciarse, la percepción  de los españoles sobre la corrupción de la clase política no puede ser más desoladora. Es verdad que en las propias encuestas se matiza algo, al opinar un porcentaje elevado de ciudadanos (67%) que los políticos corruptos son minoría, aunque desgraciadamente, ello no impide que  consideren que esa minoría “contamina”a la mayoría.

¿ Cuales son las causas de esta corrupción política que como vemos produce tan grave deterioro institucional? Parece claro, y en ello creo que existe un amplio consenso, en que   la causa principal de la corrupción política tiene que ver con la financiación de los partidos políticos que -sobre todo en campaña electoral-  actúan como auténticas ” máquinas de gastar dinero” y necesitan captar muchos recursos extraordinarios para su funcionamiento, sin que les resulten suficientes los ingresos ordinarios que reciben por alguna de las vías previstas en la sucesivas leyes que han tratado de hacer frente a su financiación, con  éxito relativo hasta el momento.

Es verdad que los partidos políticos a lo largo de estos más de treinta años de democracia en España,  han venido mostrando su preocupación por el problema de financiación de sus actividades, tal y como ponen de manifiesto las sucesivas leyes aprobadas ( Leyes Organicas 3/1987: 8/2007 y 5/2012), de tal manera que se ha acotado el márgen  para su financiación con medidas creo que bien diseñadas: cerrando la posibilidad de las donaciones anónimas, limitando a 100.000 € anuales las donaciones de las personas físicas y jurídicas y prohibiendo  que  puedan recibir donaciones de fundaciones privadas y de asociaciones o entidades que reciban subvenciones de las Administraciones Públicas, con la finalidad de evitar que esa vía sirva de instrumento a la financiación de los partidos.

Desde mi punto de vista, creo que lo que vuelve a fallar una vez más en nuestro ordenamiento son los instrumentos de control en “tiempo real”; basta con recordar que el plazo de prescripción de las infracciones contenidas en la Ley de Financiación de Partidos es de cuatro años a contar desde el momento de la comisión de la infracción.Pues bien teniendo en cuenta que la competencia sancionadora corresponde al Tribunal de Cuentas y que éste lleva un retraso en la fiscalización de varios años, en muchos casos cuando El Tribunal pretende iniciar el procedimiento sancionador, la infracción ya ha prescrito. Lamentablemente por una insuficiente dotación de medios del Órgano encargado de la fiscalización, la prescripción acaba exonerando a los partidos infractores.! Realmente preocupante!

Pero el desprestigio y alejamiento ciudadano de la política y de las instituciones tiene también otras causas de entre las que yo destacaría la falta de interacción entre el representante y el representado, como consecuencia,en gran medida, del sistema electoral  vigente: el ciudadano vota en cada proceso electoral a una lista cerrada y bloqueada de candidatos de los que a veces solamente conoce al cabeza de lista, sin que posteriormente, en la mayoría de los casos, se mantenga a lo largo de la legislatura una cierta relación de proximidad.

Es verdad que el modelo mayoritario al estilo británico tiene inconvenientes, como ya puso de manifiesto en un artículo de este blog F.González de Lena (entre otros la marginación de los partido pequeños), pero si se descarta ese modelo habría que pensar en introducir alguna corrección en el sistema vigente en nuestro país,  como podría ser el de listas cerradas pero no bloqueadas que permitiera al elector  cambiar el orden de los candidatos dentro de la  lista. Esta es una de las soluciones que apunta en otro artículo de este blog Francisco López Romito.

No acaban aquí las causas de este crecimiento exponencial de la desafección política. Creo que junto a la corrupción, el  motivo fundamental de este alejamiento es el incumplimiento de los programas electorales por parte de los partidos. Los ciudadanos se sienten engañados y defraudados por el incumplimiento de las promesas desgranadas durante las campañas electorales. Después de un año de  Gobierno del Partido Popular la frustración ciudadana por las promesas incumplidas es muy considerable y así lo reflejan las encuestas; siendo esta la principal causa del hundimiento del Partido del Gobierno en sus expectativas electorales.

En fin, para nos extenderme demasiado me limito a enunciar otros motivos de este malestar relacionados con lo que los ciudadanos consideran- a veces sin demasiado fundamento- como “privilegios” de los políticos ( retribuciones, compatibilidades, limitación de mandatos, etc), cuyo análisis rqueriría de otro artículo.

La pregunta que cabe hacerse es si esta negativa percepción de la sociedad con respecto a sus representantes políticos y a las instituciones está justificada o si por el contrario se trata de una situación pasajera fruto de la coyuntura. Mi opinión es que estamos alcanzando    una situación límite y que si no se pone remedio, el deterioro de nuestras instituciones representativas y de nuestra clase política puede llegar a un punto sin retorno, con las graves consecuencias que ello puede acarrear para el sistema democrático, que podría entrar en una deriva populista que serviría como caldo de cultivo para los movimientos de signo autoritario-fascista y posiciones “antisistema”  de democracia asamblearia un tanto utópica e irrealizable.

Aunque parece que hablar de Pacto de Estado es un concepto que está algo devaluado y manoseado, creo sinceramente que  se precisa de un amplísimo consenso, entre todos los partidos del arco parlamentario, para acordar las medidas precisas y eficaces que permitan  recuperar la confianza de los ciudadanos en las instituciones, desde el convencimiento de que no hay alternativa válida al sistema de democracia parlamentaria que consagra nuestra Constitución.

 

 

 

 

 

 

 

 

NADA ES GRATIS,SALVO HABLAR DE LA REFORMA LABORAL/Reconstruyendo el pasado

Decia Luis Martinez Noval en su entrada”Guindos, su reforma laboral y el paro en España” que la tecnica contrafactual del titular de Economia , de restar un millon de parados en funcion de una aplicacion retrospectiva de la reforma laboral 2012, era hablar de gratis, en la medidad en que esta afirmacion carecia de fundamentacion o prueba alguna

Esta referencia a la gratuidad evoca inevitablemente el titulo del blog de Fedea, Nada es gratis, un lugar en el que las llamadas a la reforma laboral han sido (y en gran medidad siguen siendo)constantes. Y la coincidencia  no acaba ahi.No padece exagerado  decir que, salvo en la inclusion del totemico Contrato Unico, las lineas de la reforma fedea y las de la  2012 son bastante paralelas, al discurrir por carriles de reduccion del coste del despido y debilitamiento de la negociacion colectiva sectorial. Tambien hay que apuntar  ahora, casi un año tras la reforma laboral, como el discurso en torno a esta reforma, en el ambito gubernamental y tambien en el de sus apoyos teoricos ,empieza a tener matizaciones y diversificaciones,que combinadas pueden llegar a la mutacion.Una mutacion que nos situa en terrenos de grandes similitudes con determinados subgeneros del cine fantastico.

Por un lado, los viajes al pasado para modificar el presente, tipo Terminator (Schwarzenegger/Terminator es enviado desde su futuro de la guerra de las maquinas con los hombres para acabar con Sarah Connors, la futura madre del futuro  lider de la resistencia humana), o , mas recientemente , Looper(desde un futuro en el que los ajustes de cuentas se ponen dificiles, se envia a la victima a un pasado en el que   los sicarios aun estan operativos, solo que en este caso Bruce Willis y su doble juvenil son a la vez  presa y cazador).Por otro lado,las mutaciones de la realidad, por via de implantes/manipulaciones en la mente, tipo  la saga Matrix:(las intelegencias artificiales dominan a los humanos manteniendo sus mentes conectadas a la simulacion social del mundo Matrix) u  Origen/Inception(el cazador de ideas que yacen en el subconsciente Di Caprio ,decide utilizar sus habilidades para , en vez de sustraer ideas, implantarlas)

Vamos  a tratar que estas tipologias nos sean de utilidad para ordenar y comentar estas mutaciones en el discurso proreforma laboral ,practicamente perpetua.Comenzemos con el Programa Doble Terminator-Looper, que presentamos bajo el Titulo de:

 

!Reconstruyendo el Pasado!


En las aportaciones de Fedea al vigesimo septimo simposio de la Asociacion Española de Economia(vigo, diciembre de 2012) se dijo  que para lo que sirve ahora la reforma laboral es para destruir empleo, por que la reforma laboral abarata el despido, y cuando hay recesion profunda, se despedira mas, sobre todo en el sector publico.Ademas, siguen, la reforma tenia un sentido, y era incentivar el ajuste via salarial o via reduccion de jornada sin tener que acudir al despido, dando mayor poder de negociacion a los empresarios frente a a los sindicatos, y lo que ha ocurrido es que se estan observando unas medidas de flexibilidad interna y algunos ajustes ,y, por otra parte , el sector que ahora necesita la reestructuracion es el sector publico.

De entrada , parece ya  que estamos en una narrativa que tiene su flashback , reinterpretando los propositos/efectos de la reforma.Y cuando la relectura del pasado es  potente, se esta cerca de dar el paso desde releer a recrear este pasado.

Primera relectura:la reforma no era para crear empleo cuando se promulgo. No vamos a caer en la tentacion facil de referirnos a una ecuacion reforma= destruccion de empleo, pero si  constatar que crisis+reforma= destruccion  de empleo.Ante esto , lo primero que se puede pensar es que, si esta ecuacion ya estaba en las mentes proreforma , ¿por que no haber esperado a que la crisis fuese amainando para producir tal reforma , o al menos , demorar su entrada en vigor en funcion del cambio de coyuntura?.Sin ir mas lejos , con el RDL 29/2012  que aplaza la entrada en vigor de las nueva regulacion de la jubilacion anticipada tenemos un ejemplo de esta tecnica juridica de posible utilizacion.Y con ella se habria conseguido conciliar  la no aceleracion del proceso de destruccion de empleo postcrisis con la al parecer ineludible necesidad de mostrar en la pasarela del escrutinio eurogermano el nuevo modelo de reforma laboral.

Segunda relectura:la reforma buscaba el ajuste via salarial o via reduccion de jornada.Es posible que al formular esta tesis se tenga presente el ejemplo aleman de la utilizacion del kurzarbeit(reducciones y suspensiones de jornada)como alternativa al ajuste laboral via volumen de empleo, y no seria malo que asi fuera.Pero el caso es que no parece discutible la profusion en la reforma 2012 de regulaciones reductoras de costes y procedimientos del despido, con lo que tampoco parece ser discutible la incentivacion legal del ajuste por flexibilidad externa , que de hecho se ha producido. Y hablando de hechos, conviene recordar que el indudable mayor peso que estan cobrando los ere de suspension /reduccion de jornada no es un fenomeno post reforma 2012.Desde el comienzo de crisis , y en especial tras las reformas 2010 -2011, esta via de ajuste se estaba utilizando con mayor intensidad.Y respecto del ajuste via salarios, convendria ir distinguiendo dos acepciones de este concepto , que con frecuencia aparecen entremezcladas en el discurso proreforma.

Una cosa es hablar del ajuste salarial micro, en el nivel de una concreta empresa que tiene dificultades para la aplicacion de los salarios del  convenio sectorial y se plantea rebajarlos via descuelgue, y otra cosa es hablar de estrategias macro, de establecer unas pautas para la evolucion general de los salarios que sean coherentes con la situacion ec onomica general y con las politicas que tratan de influir en esta.Y en este ultimo caso los objetivos , y con ello las tecnicas de actuacion en forma de referentes salariales ,pueden ser distintos :desde contener la inflacion a mejorar la productividad, pasando por el objetivo directo de rebajar los costes salariales en la perspectiva de la competencia internacional para conseguir por esta via el  abaratamiento de los bienes y servicios destinados a la exportacion  que antes se obtenia por la de las devaluaciones monetarias, lo que friamente se denomina una devaluacion en frio.

Pues bien , respecto  del primer tipo de ajuste, nada que objetar.Es razonable que una empresa con una situacion  negativamente diferente a lo que podriamos llamar la media de su sector situe sus salarios en un nivel distinto al comun en esa media, especialmente si esa resituacion contribuye a mantener el empleo.Sea pues bienvenido cuento ayude a clarificar las condiciones y procedimientos del descuelgue,  en especial lo que ayude a la gestion en la empresa de estos procemientos, y mas en especial lo que ayude a dar salida a los bloqueos en su negociacion. Y, de paso, vayamos pensando en  lo  que en este terreno se puede avanzar con un mayor papel de los reguladores y gestores del convenio sectorial en la  regulacion y gestion  de causas y procedimientos del desacuelgue.

 

Vamos ahora con  el segundo tipo de ajuste, el de los niveles salariales a escala macro.Sobre este , el discurso oscila entre la culpabilizacion de la destruccion de empleo a los salarios negociados a escala sectorial, antes de la crisis y tambien en los inicios de esta ,y la apreciacion de que la reforma 2012 esta produciendo una mayor contencion salarial.Respecto de la culpa salarial, encontramos un ejemplo canonico en una conferencia de Fernandez Villaverde, que segun las propias  fuentes fedeas es uno de los documentos mas descargados en la red, nos imaginamos que en dura competencia con el video de Rap Gangman Style.

En esta conferencia se subraya la mala conducta salarial, comparando la evolucion , descendente, del PIB y el empleo al comienzo de la crisis,con la ascension de los salarios en el mismo periodo, que contrasta con el buen comportamiento de los salarios en el Reino Unido, que bajaron cuando bajo la actividad economica .He aqui  un Cuadro utilizado en esta conferencia.

Tasa de variación del PIB, el empleo y el salario real pactado (en %) en España

Tasa de variación del PIB, el empleo y el salario real pactado (en %) en España

 

La verdad es que asi, en frio, como la devaluacion,esta narracion de malos y buenos puede impresionar bastante.Pero una vision mas reposada del Cuadro puede hacer pensar en las razones de la falta de comentarios, no digamos ya  explicaciones ,sobre la situacion radicalmente distinta de los años precrisis, con una brecha igual de profunda, pero en sentido contrario , con tasas de variacion de PIB y empleo  bien superiores a las de los salarios, o tambien sobre  como la brecha se fue cerrando a partir de 2009.Y no digamos ya pensar en las razones de la falta de comentarios sobre los crecimientos negativos de los salarios reales en los años del boom.¿Acaso tendra todo esto algo que ver la prioridad en aquellos años de los objetivos economicos de lucha contra la inflacion(vamos, los del BCE)?.Parece que, al margen de la valoracion que se pueda hacer sobre el efecto que en la evolucion del empleo en la crisis hubiese tenido una mayor moderacion salarial en los primeros años de esta, cuestiones  como estas deberian haber sido tenidos en cuenta a la hora de hacer un juicio desapasionado sobre la evolucion de los salarios y los efectos del sistema de negociacion colectiva.

Y las dudas sobre  este tipo de valoraciones del sistema de negociacion colectiva se hacen mayores si se recuerda que, aunque en este caso se han relacionado salarios reales  con PIB y empleo, en otros  analisis de la misma escuderia ya no  se habla de esto, sino de productividad,y tampoco se hace referencia a los salarios sino a los Costes Laborales Unitarios o las ganacias medias.El mismo escepticismo  que producen  las versiones fedeas de la relacion salarios-empleo-PIB, vuelven a aparecer si tomamos el caso de la productividad. Se hecha de menos   un poquito mas de analisis sobre las  causas de los bajos niveles de productividad,sobre si estos comenzaron  con la  crisis o si por el contrario ya se daba en los años del boom(bingo¡), sobre los hipoteticos efectos de una caida de los salarios reales en la mejora de la productividad(recuerden que la formula de la productividad lo que  relaciona  es PIB con ocupados),o  sobre la evolucion de la productividad segun avanzaba la crisis(gran subidon¡)

Llama en definitiva  la atencion  que el aterrizaje en estos juicios culpabilizadores de la negociacion colectiva se produce comparando alternativa e indiscriminadamente diferentes indicadores de evolucion salarial(crecimiento salarial pactado , crecimiento real,CLU, ganancia media por hora trabajada..) con diferentes indicadores macroeconomicos(IPC previsto, IPC final, productividad…).En cuanto a  los indicadores salariales, no hace falta dedicar mucho tiempo a explicar  que las cifras resultantes pueden ser bien diferentessegun cual se tome. Y  esto,  entre otras cosas ,por que estan influidas por variable ajenas al comportamiento de los agentes negociadores, como la evolucion de la inflacion , el peso en los costes laborales de elementos como las indemnizaciones por despido o la composicion ,por cualificaciones o modalidaes contractuales,de la poblacion asalariada.

Esta diferente medicion de la  evolucion salarial, derivada de la diversidad de  factores que influyen en ella , lleva a que en un mismo periodo de tiempo los resultados puedan ser diferentes, y ,por tanto ,la opcion por uno u otro indicador puede determinar el sentido de las valoraciones.Y algo parecido se puede decir respecto de los indicadores macroeconomicos.   Estos indicadores expresan diferentes facetas de la vida economica, con distintos comportamientos y con distintos grados de correlacion ente unos y otros ,y la opcion por unos u otros   a la hora de tomarlos como referentes de la evolucion salarial es reflejo de las prioridades   en la orientacion  de la politica economica:contener la inflacion,colaborando con la secular tarea del BCE, mejorar la productividad,en linea con el nuevo discurso dominante..Y es importante saber de que estamos hablando por que, salvo en El Pais de Nunca Jamas o en los dominios del Mago de Oz,la terca realidad nos enseña que  lo que sirve para vestir un objetivo, puede servir para desnudar al otro.

Resumiendo este Programa Doble  Terminator -Looper :el discurso sobre la reforma laboral 2012 de sus partidarios esta experimentando un proceso mutante respecto de sus propositos, que lleva directamenta a una relectura de sus resultados en clave positiva; y esto viene acompañado de un subproceso de seleccion alternativa de indicadores de exito/fracaso economico que permite ir optando por unos u otros en funcion de una lectura final  bastante predeterminada

Y los cambios en el discurso no acaban en esta relectura de las claves de la reforma laboral.Nuevos factores se añaden a las explicaciones de los males de la patria.Y no vean un exceso retorico en esta expresion, por que,como veran  ,la prosa reformista adopta cada vez mas un tono noventayochista.Para comprobarlo , no se pierdan nuestro proximo Gran  Programa Doble   Matrix -Inception.

 

 

La OCDE, al rescate

Además de ocuparse y responder de los asuntos inherentes al contenido de su acrónimo, la OCDE es una organización internacional integrada por países industriales de todo el mundo, que de cuando en cuando destila recomendaciones destinadas a los gobiernos de sus países miembros en materia económica y social. Viene a ser algo así como el FMI, pero carente de recursos financieros, lo que le confiere menor capacidad de persuasión. La organización elabora estudios, muchos estudios económicos, posee una importante base de datos económicos y sociales y, claro está, sobre la base de los mismos hace predicciones sobre el comportamiento de las economías.

Recientemente ha elaborado un informe (29 de noviembre) sobre la economía española en el que lo más importante, para mí, era la larga lista de deberes pendientes que le ponía al gobierno español. De entre todos esos deberes que la OCDE considera pendientes yo quiero destacar las pensiones. Razones de brevedad me aconsejan resaltar que lo que deberíamos hacer en esta materia se circunscribe a 1) utilizar las cotizaciones de toda la vida laboral para el cálculo de la base reguladora de la pensión de alta en el sistema 2) aumentar el número de años cotizados (actualmente 35) que dan derecho a la percepción del 100% de la base reguladora  3) eliminar la jubilación parcial y 4) rebajar las cotizaciones empresariales.

Dicho en otros términos lo que nos dicen desde París (París, Bruselas, Frankfurt, Washington… ¿cuántos mandan ahora en España?) es que nuestro sistema de pensiones debe de rebajar la cuantía de las pensiones si quiere ser sostenible financieramente. A eso conduce inevitablemente la ampliación de años a considerar para calcular la base. El problema está en que ese es efectivamente el método de reducir el valor de la pensión media, pero no el de la pensión máxima; quien siempre cotizó por la base máxima no se verá afectado por el número de años a considerar.

Procedería entonces valorar el estándar de vida que garantizan nuestras pensiones en relación con el salario medio que obtienen los trabajadores activos. Tomemos el año 2011 en el que el salario medio en la economía española según la ETCL del INE era de 1985 euros por mes y obtengamos una referencia tanto de las pensiones mínimas como de las media y las máximas de jubilación. Esas pensiones fueron, en ese mismo año, el 40%, el 49% y el 135% del salario medio, respectivamente. ¿Son muy elevadas esas cifras? Cuando se llega a este extremo es inevitable la comparación con sistemas similares de países avanzados. A mí me gusta siempre contrastar con el sistema sueco por cuanto hablamos de un país que siempre ha disfrutado de potentes políticas sociales. En el país nórdico la pensión mínima (allí garantizada) no supera el 30% del salario medio y la máxima es el 120% de ese salario, aunque preciso es resaltar que mientras que en España la base máxima de cotización es 1,7 veces el salario medio, en Suecia ese valor se reduce hasta el 1,2.

¿Cómo explicar que un sistema que ha sido financieramente criticado por su inviabilidad futura, ofrezca tan buenos resultados, incluso en condiciones tan adversas como las presentes? Mi particular punto de vista lo explica con un argumento, por supuesto discutible, aunque fundado en cifras. El sistema recaudatorio de la Seguridad Social es infinitamente superior a nuestro sistema de recaudación fiscal de impuestos generales. La estabilidad de la recaudación por cotizaciones, tanto respecto del PIB, como de la base imponible -que son los salarios de la economía- muestra una escasísima variabilidad a lo largo del tiempo; en este último caso, en el período 1995-2011, la tasa cuotas/salarios mostró una media del 19,8% con una desviación típica de 1,06. Muy distinto fue el comportamiento de los ingresos tributarios que en términos de PIB mostraron una media del 14% y una desviación típica del ¡5,31%! Naturalmente que la estabilidad legislativa de los tipos de cotización, nada tiene que ver con la permanente inestabilidad de los tipos tributarios, pero eso sólo explica una parte de las disparidades. ¿Será que la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS) es más diligente que la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT)?

La segunda cuestión que se nos recomienda es la de ir más allá de los 35 años de cotización para tener derecho a una pensión de alta que llegue al 100% de la base reguladora. De nuevo, de lo que se trata es de rebajar el gasto rebajando las pensiones de quienes llegados a los 65 años (o a la edad que en esos momentos sea la legal para jubilarse). Hay quien sostiene, en la misma dirección, que la verdadera reforma de las pensiones no consiste en otra cosa que en la reducción de la tasa de sustitución de salario por pensión, que algunos consideran excesivamente generosa, aunque los mismos que sostienen esa tesis son los que denuncian que nuestro sistema está entrando en una peligrosa deriva beveridgeana  al estrecharse silenciosamente, sin alarmas, la brecha entre, pongamos, la pensión mínima y la máxima. (Hay que recordar que el sistema beveridgeano era de pensión única, igual para todos).

Poca enjundia, desde mi punto de vista, tiene la cuestión de la jubilación parcial. Se trata de una posibilidad de abandono del mercado de trabajo que no está al alcance de todos los trabajadores y que es potencialmente una peligrosa fuente de fraudes. Aunque más técnico sería decir que conlleva un elevado riesgo moral.

La rebaja de las cotizaciones empresariales, que el gobierno acertadamente ha rechazado como contrapartida al incremento del IVA, es una recomendación suicida, teniendo en cuenta cual fue el balance financiero del sistema en el pasado ejercicio. Esa es una muestra más de la escasa sensibilidad que tienen estos organismos internacionales que proponen políticas desconectadas de la situación real del momento y guiadas exclusivamente por el mantra neoliberal. Es curioso constatar que al comienzo de la crisis los voceros de esas posiciones llegaron incluso a reconocer su error (caso de The Economist) por su apoyo al Consenso de Washington que dominó la ortodoxia de la política económica en los años 90 y siguientes. No cabe duda, sin embargo, de que han vuelto a las andadas y que de nada ha servido la experiencia que nos aqueja desde 2007.

¿Qué me dicen de lo de subir el IVA de forma generalizada a todos los productos hasta el 23%? Ideal para recuperar el pulso de la demanda interna que en términos reales se encuentra en niveles de 2004. Esta gente no tiene remedio. ¿Y del reverdecer del contrato único acompañado de la reducción de indemnizaciones a los despidos improcedentes? Mas pese a todo, nada que ver con la creación de un organismo independiente formado por expertos independientes que controle el cumplimiento de los objetivos fiscales. ¿Más mordiscos al sistema democrático de control parlamentario?

En definitiva, sin que nadie se lo pida, ellos, por su cuenta, nos han enviado desde París un nuevo borrador de MoU.  ¡Habrase visto cosa igual!

 

¿Hablamos de Organización?

El 38 Congreso del PSOE postergó las necesarias decisiones sobre Organización a una Conferencia que, por fin, se anuncia para este año. También he leído en la prensa que la Comisión Ejecutiva Federal tiene la intención de pasar un cuestionario a todas las instancias organizativas del Partido.
La idea de que la reforma estructural del partido es tan importante como la redefinición del proyecto y la renovación de su equipo dirigente, es ampliamente aceptada. Estoy de acuerdo, pues entiendo que donde se miden las voluntades y se hacen realidad los discursos, es en el plano de la organización y el consecuente funcionamiento de acuerdo con los cánones de conducta derivados de aquella.
Pero tengo la sensación, por las propuestas que he leído o escuchado, hasta ahora, en esta materia, que sería bueno avanzar en el grado de concreción, pues se corre el riesgo de que no sean ni muchas ni tan importantes las innovaciones que se introduzcan.
Por eso invito a leer y, llegado el caso, considerar las siguientes propuestas:
1. Incorporación: mantener las dos categorías de Afiliado y Simpatizante. Facilitar el trámite de afiliación por internet, dando el alta inmediata a quién consigne sus datos personales y el Nº de cuenta bancaria. El sistema informático del Partido los reasignará a la estructura correspondiente (territorial o sectorial) que, a posteriori, debería cursar las objeciones que pudiese comprobar para su rechazo. Lo mismo para Simpatizante, sin necesidad de la cuenta bancaria. Por supuesto los derechos y obligaciones de los simpatizantes deben quedar fijados estatutariamente. Es imprescindible que quienes puedan participar en elecciones primarias para candidatos electorales deban, previamente, estar dados de alta en el registro correspondiente. En la política democrática el anonimato no cuela.
2. Jubilación y prejubilación – Incompatibilidad de cargos: junto los dos temas porque los considero íntimamente relacionados: No soy partidario de establecer criterios de jubilación para nadie. Primero, porque no hay criterios disponibles para ello, ¿el tiempo, la edad, la pérdida de la voz, el envejecimiento físico, haber jugado en las ligas de décadas anteriores?
Por último, porque no estoy de acuerdo con que la política deba ser una vocación temporal a la que un ciudadano sólo deba dedicarse durante un tiempo, considero que la política es una obligación social del ciudadano y eso excluye la jubilación. El discurso contra los “políticos profesionales” va en contra de la política que los socialistas defendemos para el avance de la sociedad.
Incompatibilidades: El Partido puede establecer incompatibilidades más estrictas que las legales, mientras estas no se modifican. En ese caso podrían establecerse procedimientos “preventivos”; es decir, si se ocupa un cargo, por ejemplo Concejal o Alcalde y se figura en una lista para Diputado o Senador, la persona implicada debiera dejar, por escrito, su compromiso de abandonar el cargo ocupado en caso de salir electo para el nuevo. Su incumplimiento daría paso a su expulsión del Partido.
La incompatibilidad entre cargos electos o de gobierno con los puestos ejecutivos del Partido tiene una mayor complejidad. Es verdad que parece que la tradición partidaria de la falta de autonomía o subordinación de la organización al gobierno se ha mostrado negativa. Pero también hay ejemplos de enfrentamientos entre ambas instancias realmente desastrosos. Sería preferible ir cambiando la práctica actual y, para ello, si se avanza en una mayor y más efectiva participación de las bases e incluso de los simpatizantes y se logra una mayor relación con las organizaciones sociales, podría superarse la situación heredada.
3. Limitación de mandatos: parece razonable diferenciar entre orgánicos y electorales. En los orgánicos, comparto la limitación a dos mandatos, eso equivale según los tiempos congresuales, a ocho años. Pero para que cada ocho años no deba producirse un cambio total de personas, debería exigirse que, en cualquier caso, los nuevos equipos tengan, como mínimo, un treinta por ciento de recién elegidos. No debería impedirse que pasado un mandato se pudiese volver a los puestos anteriores. En los electivos, no creo que la limitación de mandatos sea conveniente pues se podría hurtar a los ciudadanos la facultad de elegir como su representante a quién ellos prefieran. La modificación del sistema de elección interna de las candidaturas puede aportar un salto de calidad democrática en este sentido.
4. Elección de cargos orgánicos: No comparto la opinión de aquellos que, apoyándose en el concepto bersteiniano dela pertenencia del Partido a los trabajadores o a los ciudadanos, se de participación en la elección de cargos orgánicos a quienes no sean afiliados. El Partido se sustenta en la voluntad de aquellos que asumen un compromiso explícito con la organización y la responsabilidad de sus actos. Dicho esto, parece conveniente recuperar la elección, en los Congresos, de Ejecutivas completas, incluido el número uno de la lista. En caso de presentación de listas alternativas, aquella que no resultara mayoritaria pero superase un cierto porcentaje de votos, obtendría un número de puestos de la Ejecutiva resultante. Esto obligaría a practicar la integración plural y facilitaría el proceso de “negociación” de las listas para su presentación. En los ámbitos menores (Agrupaciones territoriales o sectoriales) el mismo sistema pero con voto directo de los afiliados. Este sistema facilitaría la práctica de listas cerradas pero no bloqueadas, donde los votantes pueden modificar el orden mediante la señal de refuerzo positivo en, por ejemplo, un tercio de los integrantes de la lista. Para la elección de miembros de órganos deliberativos (Comités Regionales, Congresos, etc.) sólo sería necesario introducir la señal de refuerzo positivo.
5. Elección de candidatos electorales: Aquí la intervención de no afiliados (simpatizantes registrados) en las llamadas primarias, pueden jugar un papel de apertura a los ciudadanos que aportaría, además, la posibilidad de ajustar mejor la lista del Partido a las preferencias de los electores en las respectivas circunscripciones. Pero ¿por qué limitarla al cabeza de lista? Si realmente se pretende evitar el enchufismo y las componendas de grupos, puede perfectamente aplicarse el mismo sistema descripto en el punto 4. Es llegada la hora de quebrar la tendencia al liderazgo plebiscitario y al presidencialismo autocrático que conduce a la desvalorización del parlamentarismo y, como ya se ve en algunos países de Europa, al más claro populismo.
6. Estructura del Partido: Primero, los tímidos intentos de combinar una estructura territorial con una sectorial, han fracasado porque no se le ha dado, a esta última, voto y participación proporcional en los órganos deliberativos (Congresos, Comités Federal y Regional, etc.). Nunca habrá militancia creíble en las estructuras sectoriales mientras se obligue a los afiliados a pasar por las territoriales donde los esperan los tradicionales administradores de votos. Por otra parte, se ha obstruido la amplitud posible de la estructura sectorial limitándola a dos o tres formaciones sin recursos propios ni diseño estructural y engarce con la organización territorial.
Segundo: Es un tema reincidente el de que el Partido debe arbitrar espacios atractivos para la participación de afiliados, organizaciones sociales y ciudadanía en general. Vivimos desde hace ya bastante en dos realidades que se interpenetran cotidianamente, la real y la virtual. En ambas deben crearse los ámbitos más adecuados de atracción, participación y visualización del Partido. En ambos casos, no se puede permanecer pasivos o sujetos a improvisaciones ciclotímicas. Es decisivo crear espacios con volumen o masa crítica suficiente para tener impacto en el territorio ciudadano en que se actúe (por ejemplo, una ciudad del tamaño de Madrid debe disponer, no sólo por criterios de ejercicio democrático interno, de una Agrupación de la Ciudad que le permitiría contar con un centro físico de actividades permanentes y atractivas para la ciudadanía. Es evidente que la estructura territorial de base (las actuales Agrupaciones) ven orientada su actividad natural y prioritaria a la política municipal. Mal han podido hasta ahora y peor se avizora el futuro para tener incidencia en los llamados ámbitos sectoriales, que no son otros que tantos como problemas y aspiraciones de índole particulares (sanidad, cultura, educación, economía, transportes, función pública, etc.) afectan a las gentes.
Tercero; se impone contar con un Plan Integral Digital con un diseño racional y una asignación coherente de ámbitos de gestión que combine la máxima participación con las correspondientes responsabilidades de gestión. Es necesario desarrollar un bosque de redes, foros, etc., que supere la jungla de iniciativas voluntaristas y artesanales actualmente existentes.

Ensalada de noticias tuneadas

Se ha publicado en la prensa digital una noticia filtrada por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social (o así lo parece), que desvela la voluntad de la responsable ministerial de llevar al Pacto de Toledo una propuesta para cambiar  la Ley 24/1997, que establece la revisión anual de las pensiones conforme a la evolución del IPC de noviembre a noviembre. Ese automatismo legal, que se ha incumplido en las pensiones de 2012 se pretende sustituir por otro que ligaría la revisión no al IPC español, sino al IPC armonizado de la UE, excluidos los carburantes. Hasta ahí lo meramente informativo.

La referencia de las pensiones con el IPC de nuestro país tiene la indiscutible lógica del mantenimiento del nivel de vida de los pensionistas. Vamos a ver si nos aclaramos. Cuando Rajoy hizo la crítica de la congelación en 2011 de las pensiones utilizó un argumento impecable desde el punto de vista social: los pensionistas son los más vulnerables a los incrementos de los precios porque ya no tienen a su disposición elemento alguno que les permita defenderse frente a procesos inflacionistas. Bien es cierto que la afectación que la congelación provocó no llegó a todas las pensiones (las mínimas se revisaron con la inflación) y estuvo vigente un solo año. Ahora bien, pasados los meses, en noviembre de 2012, se hizo financieramente imposible ajustar las pensiones al IPC real del año, cuando dicho valor real había sido mermado por el incremento de las retenciones del IRPF de comienzos de año. Seamos generosos y comprensivos con los que nunca lo han sido en reciprocidad: pelillos a la mar, por el momento.

Sin embargo, lo que ahora se va a proponer es mucho más importante que todos los zigzag que la derecha ha cometido en materia de pensiones. No se trata, ahora, de un asunto transitorio a la espera de tiempos mejores, en los que recuperar lo perdido en ejercicios pasados. Lo que se pretende es cambiar uno de los parámetros que definen el sistema de reparto, cual es el modo de revalorización de las pensiones, y, además, hacerlo para siempre. Cuando estas cosas se proponen lo inmediato es ir a la experiencia que se vive en otros países de nuestro entorno. Pues bien, domina de modo abrumador (Pensions Panorama. World Bank) la revisión con el 100% de la inflación de cada país.

Por otro lado Eurostat no tiene en su inmensa base de datos un índice de precios de consumo armonizado que excluya los precios de los carburantes; lo que sí tiene en su haber es un índice de precios que excluye la energía y que podría ser la referencia de la filtración. Tal índice se calcula para todos los países y además se agrega para los 27, para la eurozona de 15 países y para la de 17 países. A modo de ejemplo, ese índice en tasa anual en el pasado noviembre fue en los 27 de un 2,0%, mientras que en nuestro país alcanzó un valor del 2,4%. No se entiende, en todo caso, por qué los pensionistas españoles han de ligar su nivel de vida y capacidad adquisitiva a la media de los países UE, siendo así que sus retribuciones nada tienen que ver con la posición competitiva de nuestro país.

En otro oreden de cosas, hace pocos días el FMI publicó un artículo de su economista jefe Olivier Blanchard y de Daniel Leigh (Growth Forecast Errors and Fiscal Multipliers) en el que venían a reconocer pasados errores de predicción del multiplicador de la consolidación fiscal en los países avanzados que ellos cifraban en un 0,5. Opinan que ese aumento del multiplicador fiscal puede obedecer a tres tipos de razones:

1) Porque los tipos cercanos a cero impiden al BCE bajarlos más para hacer frente al efecto (depresivo) de la consolidación fiscal sobre la actividad económica. Hay autores que sostienen que en esas condiciones el multiplicador puede exceder el valor 3.

2) Porque menor PIB y menor renta, con mal funcionamiento del sistema financiero implica que el consumo y la inversión dependen más de valores presentes que de futuro, tanto de rentas como de beneficios y

3) Consistente con los anteriores mecanismos es probable que el multiplicador sea mayor cuando en la economía hay un sentimiento generalizado de atonía.

Lo curioso del caso es que con ocasión de un debate en la sección de economía de TVE 24 horas del día 20 de diciembre pasado, entre Michele Boldrin (director de FEDEA) y Jorge Fabra, cuando éste le recordó a Boldrin la nueva opinión de Blanchard, la reacción fue tan curiosa que Boldrin habló de las chorradas de Blanchard (sic). Mala cosa que Blanchard sea bueno cuando se trata del contrato único y un chorra cuando cree que el multiplicador de la consolidación fiscal supera la unidad.

¿Qué concluyen los economistas del FMI? Pues que “los efectos a corto plazo de la política fiscal sobre la actividad económica son sólo uno de los muchos factores que son necesarios para determinar la senda apropiada de consolidación fiscal en un país concreto”. ¿Será que hay que tener en cuenta también las consecuencias sociolaborales? Nada se dice, aunque se adivina.

Una última noticia que con toda seguridad no ha pasado desapercibida a cuantos se asoman a la ventana a atisbar el futuro de nuestro país. Pese a la conciencia generalizada entre nosotros sobre la existencia de un pensamiento único en Alemania, hay un hecho reciente que nos obligará a revisar nuestra opinión. Se trata de que el Instituto de Macroeconomía y Estudios Coyunturales (IMK) ha hecho público su último informe en el que sostiene que la política de austeridad que la troika está imponiendo a  los países del sur se está mostrando estéril e ineficaz en la solución de los problemas de esas economías, y es un error monumental. Por el contrario le recomiendan a la canciller propiciar una subida salarial en su país, nada menos que del 3,6%. ¡Hay keynesianos también en Alemania!

Para concluir es muy recomendable no dejar de lado y leer con atención dos artículos contrapuestos. Uno de Conde-Ruiz con el mantra de FEDEA (contrato único) titulado Por un contrato de igualdad de oportunidades que se encuentra el www.eldiario.es del 15.12.2012, y su contradictorio, de Borja Suárez y Alberto del Pozo, en el mismo medio del 28.12.2012. Vuelve el contrato único ahora transmutado en contrato para la igualdad de oportunidades. Te conozco bacalao, aunque vengas rebozao.

Guindos, su reforma laboral y el paro en España

Guindos ha afirmado en la primera mañana de 2013 que de haber contado con su reforma laboral hace dos años, en estos momentos habría en España un millón menos de parados. Rotunda afirmación que sin más explicaciones supone una excelsa bravuconada. Más en castizo, esa afirmación sin soporte adicional alguno, es lo que comúnmente se viene denominando como hablar gratis. ¿Por qué un millón y no dos, o medio, o ninguno, o tres cuartos de millón? Nada sabemos, ni podemos saber, de la exactitud de su afirmación. Menos sabemos aún si el Ministerio de Guindos trabaja con un modelo del mercado de trabajo del tipo de los que responden con precisión decimal a preguntas como ¿qué hubiera ocurrido si la legislación española hubiera tenido una legislación laboral como la irlandesa, por usar como referencia un país gemelo en lo inmobiliario? No sería nada extraño. Un modelo de ese tipo lo manejaron un conjunto de investigadores de FEDEA, que estimaron que “una reforma de la protección al empleo en este sentido [el de adoptar en España la legislación laboral francesa al comienzo de la crisis] podría haber evitado entre un 50% y un 60% del aumento de la tasa de desempleo que tuvo lugar en España entre 2008 y 2009”. Obligado es recordar, para aclararnos, que, según la OCDE (StatExtracts), Francia tiene la legislación de protección del empleo (EPL) más rígida de la eurozona, más incluso que la española previa a la profunda reforma del pasado febrero.

Pero no, no hay modelo. Luego Guindos nos aclara que lo del millón menos de parados no lo dice él, sino que lo decía el Banco de España. Si es así, harto curioso es en su boca que el Banco de España sea referente en materias que al Banco le son impropias, como la economía laboral, y  deje de serlo hasta el repudio en materias que le son propias, como la supervisión financiera, en beneficio de Roland Berger y Oliver Wyman. No obstante es obligado seguir con el argumento de la economía irlandesa de la que podemos extraer conclusiones más certeras sobre la causa de los males que padecemos en nuestro mercado de trabajo.

De las economías de la eurozona, la irlandesa era con anterioridad a la crisis financiera una de las que exhibía mayor potencial de crecimiento. El calificativo de tigre irlandés no era sino un modo de parangonar su economía con las asiáticas. Y algo de auténtico debía de haber en el calificativo, porque la economía irlandesa no sólo mostraba cifras de crecimiento envidiable sino que lideraba también, según la OCDE (StatsExtracts), la flexibilidad en la protección del empleo de la eurozona. Es decir, más flexible que el mercado laboral irlandés, ninguno.

Pero como la perfección no existe, y además es inalcanzable, la economía irlandesa tenía a la altura de finales de 2007 una tacha que posteriormente se tornaría letal para su brillante trayectoria económica: había incubado una burbuja inmobiliaria de considerable magnitud. Tanta, que cuando la burbuja estalló (tercer trimestre de 2007) superaba a la española en importancia, que ya es decir. Si en aquellos momentos la participación del empleo en la construcción en nuestro país era del 13,4% respecto del empleo total, en Irlanda era del 13,5%. La burbuja estalló, aquí y allí, y la deflagración se llevó por delante buena parte del empleo en la construcción y en los sectores relacionados y dependientes de ella, que son muchos e importantes.

Las consecuencias son sobradamente conocidas. Irlanda que en 2007 disfrutaba de una tasa de paro del 4,6% tiene en 2012 una del 14,8%; nosotros, por nuestra parte, hemos pasado de un 8,3% a un 24,9%. En suma, la tasa de paro irlandesa se ha multiplicado por 3,2, mientras que la nuestra lo ha hecho por tres. Todo ello, quiero insistir en este aspecto, en una economía como la irlandesa que ofrecía el menú más apetecible a todo neoliberal que se precie: el mercado de trabajo más flexible de la eurozona (1,1 en la escala OCDE), inexistencia de dualidad en el mercado de trabajo por su baja tasa de temporalidad, y un tipo del impuesto de sociedades del 12%. Y pese a todo, se hizo preciso el rescate de su economía en noviembre de 2010. Las pautas de todo el proceso tienen el mismo guion que nosotros conocemos bien: primero que el rescate no se necesita, después que tan sólo es preciso ayudar a algunos bancos y… finalmente el rescate de la economía.

Es muy útil, adicionalmente, acudir a la reciente publicación de la Fundación BBVA Crecimiento y Competitividad porque en su página 221 se encuentran detalladas las ramas de la actividad económica que han perdido empleos en el período 2008-2012. Ahí se encontrará cuantificadas y ordenadas por la importancia de los daños en términos de empleos perdidos, lo que, por otra parte, ya sabíamos: que el liderazgo absoluto lo detenta la construcción de edificios, seguida la construcción especializada y todo el rosario de ramas a las que la construcción arrastra como la fabricación de muebles, la extracción de minerales no metálicos, la fabricación de cemento y un largo etcétera.

Analizadas en paralelo las experiencias española e irlandesa, tomadas en consideración las condiciones de partida al inicio de la crisis, constatadas las diferencias en la legislación laboral entre ambas economías y valorando los dañosos resultados que la explosión de la burbuja ha provocado en los dos países con moneda común, tiene mucha lógica llegar a la conclusión de que el brutal retroceso del empleo en ambas economías tiene poco que ver con la protección del empleo de sus respectivos mercados de trabajo. Si los costes de despido, la regulación de la negociación colectiva y la protección del desempleo eran tan dispares en ambos países, si su mercado de trabajo no estaba aquejado de dualidad y si con todo eso los resultados que provoca la explosión de la burbuja son casi idénticos, ¿tiene alguna lógica atribuir el retroceso del empleo a la regulación del mercado de trabajo? Claro que no la tiene. La cuestión estriba en lo que tantas veces se ha escrito y hablado. Pese a todas sus jeremiadas y sus manifestaciones plagadas de contriciones, la derecha española ha encontrado en la crisis el pretexto para hincarle el diente a una cuestión que le venía siendo esquiva desde 1980: la demolición del edificio de los derechos laborales que se construyó desde aquel año sobre los cimientos del Estatuto de los Trabajadores.

El resto, la insistencia en que hay que darle tiempo al tiempo para que se hagan patentes los efectos salutíferos de la reforma es pura música celestial. ¿Por qué sino presume Aznar de haber creado tantos y tantos puestos de trabajo en sus mandatos con la anterior regulación laboral? La explicación, él seguro que la sabe, está del lado de  la demanda, no de la oferta.

Rajoy ante el espejo

Rajoy ante el espejo

La comparecencia de Mariano Rajoy el pasado viernes para hacer balance de su primer año de gobierno, y su contenido, sugieren muchas cosas. Yo lo he titulado Rajoy ante el espejo, pero bien pudiera haberlo hecho como Rajoy ante sí mismo, o mejor aún, La confesión de La Moncloa porque analizada en su integridad es inmediato reconocer en su discurso los atributos que caracterizan a una confesión católica como Dios manda: examen de conciencia (reconoce haber incumplido su programa), contrición de corazón (siente y comprende el sufrimiento que ocasiona con sus políticas) y propósito de enmienda (los aumentos de impuestos o las restricciones a pensionistas serán pasajeros y reversibles). Sólo hubo un detalle, uno sólo, en el que el Presidente se alejó de la ortodoxia sacramental, y ese fue cuando utilizó la herencia recibida para justificar sus pecados.

Lo más extraño del discurso que dio paso a las preguntas fue su conclusión, su demanda al pueblo español, que lo llevó a Moncloa, de dos cuestiones muy concretas: comprensión y solidaridad. Naturalmente que pide de todos nosotros esos dos gestos con él y sus políticas, respecto de lo que ha venido ocurriendo en el pasado reciente. Pero el ámbito para ello no era Moncloa, sino el Parlamento. Con un debate parlamentario intenso y extenso hubiera podido dejar mucho más clara su visión del momento presente y de los resultados materiales de sus reformas; hubiera contrastado la veracidad de la apelación a la herencia recibida; habría podido ofrecer el consenso en materias como pensiones, y recogido eventualmente la respuesta de todos los grupos políticos. Lamentablemente nada de eso fue posible.

¿Y el futuro inmediato? ¿Qué ofreció Rajoy al pueblo español en 2013? El lugar era el adecuado, ahora sí, para hablar del futuro, para dirigirse a la nación, para vislumbrar lo que puede ser de la vida de los españoles en el próximo año, y si va a ser lo que todo el mundo vaticina, demandar comprensión y solidaridad ante tamaña destrucción y sufrimiento. Por desgracia, de nuevo, nada de eso ocurrió.

Ese mismo día, The Economist se ocupaba de la efemérides del momento en España en un artículo que titula One year on (Un año después) en el que recuerda a Rajoy que él afirmaba en la oposición que los problemas de España se arreglaban con la sola presencia suya en La Moncloa. Pero nada se ajustó al guion previsto; no hubo cambios taumatúrgicos y la realidad que vivimos nada tiene que ver con aquellas ensoñaciones. El déficit se reducirá del 8,9 al 7%, la deuda pasará del 69 al 91% y el desempleo habrá aumentado en 800.000 efectivos. Pese a el panorama desolador que la realidad ofrece, el semanario británico se atreve a señalar a Mario Draghi como el salvador circunstancial de la economía española con dos medidas. La primera la barra libre de liquidez a un tipo del 1% a las entidades financieras, que permitió a la banca española ocupar el lugar de los inversores extranjeros en la demanda de títulos españoles cuando estos decidieron migrar a otros activos soberanos; la segunda el simple anuncio de una OMT para quien la demandara, comprando deuda soberana a corto plazo en el mercado inmobiliario y esterilizando con compras a largo el incremento de liquidez. Esos dos flotadores monetarios han mantenido a salvo a la economía española, conteniendo la escalada de la prima de riesgo y aflojando las presiones externas sobre la necesidad de un rescate/país. Nos ha salvado todo eso y Angela Merkel. Sí porque a la canciller alemana le incomodaría tener que aportar de nuevo ingentes cantidades de recursos (¿cuántos ya?) para nuestro rescate. Las elecciones generales están en su país a la vuelta de la esquina y es prudente minimizar los riesgos. Por cierto que tratando de comprender los comportamientos de la canciller, y dando por supuesto que actúa en sintonía con su pueblo (de no ser así no estaría tan valorada en las encuestas), he echado mano de una nota que tomé en su momento de una novela de Follet que decía que el 12 de noviembre de 1923 una hogaza de pan en Berlín costaba 127.000 millones de marcos (Ken Follet, La caída de los dioses, pág. 1011). En ocasiones es necesario un paréntesis de este tipo para llegar a comprender, que no justificar, (¿quizá la comprensión que Rajoy demanda?) tanto empecinamiento en el error.

El caso es que el mismo día de la comparecencia de nuestro Presidente, el Banco de España hacía público en su Boletín Mensual de diciembre un avance del comportamiento de la economía española en el tercer trimestre del año, que apunta a una caída de la actividad de 0,3 décimas, una décima menos que en el segundo trimestre, aunque acompañada de malos augurios respecto al retroceso de la demanda interna, que es la verdadera causa de todos nuestros males. No menos adverso es el hecho cierto de la desaceleración de nuestras exportaciones a la UE debido al débil crecimiento de sus economías.

Por si no bastara tanta amargura, el mismo Boletín publica un artículo de Galán y Puente sobre el impacto de la subida del SMI (0,6%) que concluye con doctrina muy bancodespaña afirmando que ”a pesar de que el colectivo potencialmente afectado por los aumentos del SMI es reducido, su impacto sobre la posibilidad de perder el empleo es significativo… No puede descartarse, además, un efecto agregado de mayor cuantía en la medida en que las subidas del SMI se acaben trasladando al resto de la distribución salarial vía negociación colectiva.” En suma, más madera…desde el Banco de España.

Por último es bien perceptible la disonancia entre los discursos que aquí escuchamos y los que se pronuncian en Berlín. Rajoy sostiene (y Guindos remacha) que a finales de 2013 se creará empleo, cosa improbable si el crecimiento es el que vaticina el Gobierno (-0,5%) y completamente imposible si el PIB se comporta como prevén los organismos internacionales (-1,4%). Frente a la posición esperanzada del gobierno español se sitúa el discurso de Merkel que sin apelar a las cifras confiesa enfrentarse en 2013 a “una cada vez más complicada situación económica”. Bien está, no obstante, que nuestros representantes se esfuercen por transmitir noticias esperanzadoras a la población, siempre que la información tenga atisbos de veracidad. Desgraciadamente, en la historia de la evolución del crecimiento y el empleo de la economía española, desde que contamos con EPA (III trimestre de 1976), no se conoce un solo ejercicio con retroceso de la producción, en el que hubiera habido avances del empleo (¿qué diría Okun?). Las cifras son las que son pero bueno es tener ilusiones, qué caramba.