Archivo mensual: septiembre 2012

El Estado de bienestar, respetable sistema de Ponzi (según John Kay)

El pasado 26 de septiembre John Kay, en su columna de los miércoles en Financial Times, hizo una defensa del Estado de Bienestar que resulta conveniente difundir en unos momentos en los que se puede barruntar que en nuestro país, el coste de las pensiones en 2013 causará arrebatos y exageraciones como las que Kay critica con ironía. Reproduzco en cursivas lo que son textos de John Kay.

Hace más de 30 años que acudí a mi primera conferencia sobre la crisis global del estado de bienestar. Raramente han pasado pocos meses sin una invitación para otra. La última semana, Tom Palmer, el libertario americano llegó a Londres para denunciar “el motor del robo global, la degradación, manipulación y control social de lo que llamamos estado de bienestar”

El contenido de estos desvaríos nos resulta familiar. Niveles de provisión de bienestar que son insostenibles; financiación del gobierno de inmensos sistemas de Ponzi. Una conclusión común es estimar el coste actual de algunos ítems odiados si su provisión continuase en el futuro indefinido. Mr. Palmer informó que el valor actual de los compromisos no capitalizados de los Estados Unidos en atención médica y seguridad social, eran de 13 trillones (anglosajones) de dólares.

Kay sostiene en su artículo (titulado como esta reseña) que el entramado del Estado de bienestar es un acuerdo implícito entre generaciones que se comprometen a cuidar de sus viejos en el entendido de que las generaciones siguientes les cuidarán a ellos. En este flujo de generaciones, si una de ellas alcanza niveles de vida superiores a las que le anteceden o le suceden, el contrato entre generaciones será objeto de tensiones. Una de tales situaciones es el aumento de la esperanza de vida que se puede corregir ajustando en paralelo con la misma la edad de retiro.

Por el medio se encuentran todos los problemas económicos que genera el Estado de bienestar, si bien Kay recuerda que el coste de la atención sanitaria, en particular de los mayores, es un problema en todas partes, de ahí que tales problemas persistirían incluso en el caso de que Otto von Bismarck y William Beveridge no hubieran existido. Y concluye.

Las exageraciones pueden ser perdonadas en ocasiones en las que se trata de llamar la atención sobre un problema que la haya recibido escasamente. Pero es menos fácil excusarlas cuando amenazan el frágil acuerdo social del que depende la seguridad económica.

Cuando leía este artículo me vino a la memoria otro que el propio Kay escribió en el mismo diario hace años, en febrero de 2005, referido al mismo tema, y cuyo párrafo fundamental aconseja la reproducción por su expresividad e ilustración. Decía Kay:

En mis estanterías hay un libro publicado en 1982 que lleva por título La Crisis Mundial de la Seguridad Social. No puedo evitar cierto pudor por mi contribución a la obra. No por su contenido […] Mi sentimiento está más relacionado con la ingenuidad e incapacidad de entender el juego en el que se me invitaba a participar.

Una retirada de las prestaciones por pensiones del sector público podría crear un gran flujo de capital en el mercado de valores. A las instituciones financieras se les hace la boca agua ante esta perspectiva. Siempre ha resultado sencillo obtener financiación para proyectos como La Crisis Mundial de la Seguridad Social y gran parte de estas ayudas han sido canalizadas a través de los gabinetes estratégicos conservadores de EE.UU.

Tras décadas de propaganda, no sorprende que la mayoría de la gente esté convencida de que realmente existe una crisis mundial de la Seguridad Social. Aunque políticos y analistas deberían distinguir la mala información de la realidad, tienden a prestar atención sólo a los hechos y cifras a los que están ideológicamente predispuestos. El hecho de hablar continuamente de crisis hace que la confianza de la gente en sus pensiones se vea afectada. Los que hablan de crisis en la Seguridad Social contribuyen a que la situación se agrave. Por increíble que parezca, algunos intentan fomentar esta incertidumbre.

Pues eso.

 

 

EL AJUSTE INFINITO

EL AJUSTE INFINITO

Valeriano Gómez
ECONOMISTA
26 Septiembre 2012

Cuando nos disponemos a entrar en el quinto año de crisis económica y financiera, una crisis convalidada e intensificada tras la quiebra de Leman Brothers en Septiembre de 2008, es difícil huir de la tentación a la hora de calificar de decisivos los momentos que hoy viven España y el conjunto de Europa.

La crisis se adueñó de ambas en un tiempo en que -ahora sabemos que solo aparentemente- habían atravesado una extraordinaria evolución económica. España había alcanzado en 2007 y comienzos de 2008 la más baja tasa de desempleo de las tres últimas décadas y Europa contemplaba con satisfacción el éxito continuado de la implantación de su moneda única, un episodio que, así se consideraba por la mayoría de los europeos, daría paso al avance hacia la unión fiscal y monetaria en buena parte del continente europeo.

El espejismo para España se derivaba del contraste entre el nivel de desempleo más bajo en 30 años –incluso en presencia de un fortísimo nivel de emigración que se había intensificado tras la salida de la anterior crisis a mediados de la década de los noventa del siglo pasado- y la constatación de que buena parte del empleo creado en el periodo entre 1994 y 2008 era producto de un crecimiento absolutamente insostenible en la construcción que arrastraba una parte no despreciable del empleo creado en las ramas de la industria y los servicios vinculados a la actividad inmobiliaria.

Pero lo peor era que ese crecimiento desorbitado estaba siendo financiado, especialmente tras nuestra incorporación al euro, en los mercados financieros internacionales entre los que la banca europea de los países centrales –Alemania y Francia de manera especial- ostentaban el papel protagonista en este insensato proceso.

Y mientras tanto, Europa vivía la ilusión de la supervivencia exitosa del euro en pleno auge económico: una moneda que había nacido sin Estado, sin un Tesoro único, sin política fiscal ni única ni adecuadamente coordinada. Una zona monetaria con un sistema financiero muy fragmentado, sin apenas vínculos institucionales comunes y con un solo Banco Central, sí, pero un banco fuertemente restringido en la capacidad de acción de su política monetaria y financiera.

Por supuesto, la crisis se ha llevado por delante esta suerte de estrabismo colectivo en España y en Europa. Ni era posible sostener a plazo una economía como la española, cuyo crecimiento se basaba en el auge inmobiliario, con un sector de la construcción que llegó a superar en tamaño al de países que nos duplican en población y nos triplican en PIB, como Alemania, y con un parte significativa de su sistema financiero afectado por una aventura de consecuencias letales. Ni tampoco puede mantenerse en pie una moneda única con los defectos en su diseño antes descritos. Unos defectos que habían permanecido borrosos en medio de la fase de crecimiento en que se desarrolló su etapa inicial.

La dimensión de los retos para salir de la crisis en Europa está, obviamente, relacionada con la magnitud de los desequilibrios económicos y los vacíos institucionales que la crisis ha desvelado.

Entre los desequilibrios económicos –más allá de la casi esotérica situación que todavía presenta la principal economía de la zona euro, Alemania, que en medio de la crisis más intensa padecida por el continente desde la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial presenta un excedente comercial mayor que el de China y un práctico superávit en sus cuentas públicas con los datos conocidos de 2012- el acontecimiento más llamativo es la fragmentación financiera europea.

La mejor prueba de esta insufrible dualidad financiera es que las economías del euro se financian hoy a tipos de interés distantes que pueden ser dos, tres o diez veces mayores en las economías más afectadas por la crisis que en los países centrales, con Alemania y, más recientemente, Francia financiándose a tasas de interés real negativas a cualquier plazo.

Pero además, las inconsistencias de la política monetaria y financiera europea están afectando gravemente a una buena parte de sus economías llevándonos a la paradójica situación de que países ajenos al euro, con fundamentos económicos o niveles de endeudamiento muy similares, cuando no francamente peores, se financian a tipos más bajos que los que comparten la moneda única. Polonia, Chequia, e incluso Hungría hasta hace unas semanas, se financian a tipos más bajos que España o Italia (y por supuesto ostensiblemente menores que Portugal, Irlanda, Chipre, Grecia o Malta).

Estas circunstancias no solo producen fragmentación y dualidad económica y financiera, sino un enorme y progresivo distanciamiento del proyecto común europeo. En el Norte y en el Sur, los ciudadanos europeos se manifiestan de manera cada vez más divergente respecto de la forma que se plantea la estrategia de salida de la crisis de la eurozona.

Los del Norte porque una política ciega y malinformada insiste en la imposibilidad de seguir financiando una solidaridad con los menos desarrollados (pese a ser sus entidades financieras las que han financiado, entre otras cosas, la locura inmobiliaria en Irlanda o España) o consideran inconveniente cualquier actuación activa o expansiva de la política monetaria del BCE, por una mal entendida aversión a la inflación cuando Europa vive los peores momentos en el último siglo si se excluyen las Guerras Mundiales.

Y los del Sur por lo que consideramos el fracasado empeño en mantener una política, que ha tenido en la austeridad a toda costa o, dicho de otra forma, en el ajuste sin fin su casi única bandera, que primero condenará a la insolvencia a media Europa y después acabará con lo que quede de la unión monetaria. Una estrategia que no ha obtenido, y que sigue sin ganar, el respaldo suficiente de la política monetaria –al menos en su versión más obtusa y anticuada como la que mantiene el Bundesbank- para contar con el tiempo necesario a la hora de hacer social y políticamente viable la estrategia de reformas y de reducción del endeudamiento acumulado antes y durante la crisis (como se sabe bien, mucho mayor, en el caso español en el sector privado que en el sector público).

Todo esto podría superarse si los ciudadanos europeos, en el Norte y en el Sur, visualizaran una ruta de salida razonable y consistente. El problema a estas alturas no es solo el nivel de esfuerzo y sacrificio social exigido o las demandas de un reparto justo de los costes de la crisis (esa suerte de integración solidaria que recientemente planteaba el Ministro de Economía francés) sino la ausencia de salidas desde una política impuesta y profundamente equivocada.

Si tras más de dos años de aplicación de una política de rigor y ajuste, lo que le espera a buena parte de Europa es una etapa aun más larga sufrimiento para la mayoría sus ciudadamos. Si lo que se contempla es que no hay tampoco grandes mejoras –en realidad, ni grandes ni pequeñas- en las economías de los países rescatados. Si no hay una auténtica unión bancaria y es prácticamente imposible cualquier forma de mutualización de la deuda soberana. Si hasta la intervención del Banco Central Europeo para garantizar la estabilidad financiera, algo que forma parte de su mandato como bien resaltó su Presidente Mario Draghi hace unas semanas, exige una nueva forma de acuerdo de rescate como la que se quiere aplicar a España y, seguramente, a Italia. En fin, si ni siquiera es posible la combinación adecuada de reducción progresiva de la deuda pública y privada acumulada, con políticas de crecimiento basadas en la exportación en los países deficitarios y políticas de estímulo a la demanda interna en los países centrales con excedente, entonces no habrá salida.

En este contexto será imposible mantener el nivel de apoyo social que el euro, dadas sus características, necesita incluso en mucha mayor medida que cualquier moneda. De ahí que sea más urgente para Europa el cambio en la estrategia seguida a lo largo de los últimos años que lo que para España pueda ser un hipotético rescate, esta vez sí, global para el conjunto de su economía.

Si para lograr que el Banco Central Europeo actúe comprando deuda pública española, es necesario imponer un nuevo paquete de ajuste que deprimirá aún más nuestra economía, que nos situará en peor situación económica y, aunque se alivie en parte la carga financiera en las nuevas emisiones, terminará agudizando la destrucción de empleo haciéndonos a la vez insolventes e insolidarios, es mejor decir que no.

Por supuesto, España también tiene que asumir su responsabilidad en el insensato y fatal desarrollo de la burbuja inmobiliaria. Pero debemos insistir en que nuestra burbuja no se hubiera podido financiar sin el concurso tan loco como codicioso de buena parte de las entidades financieras centroeuropeas, las alemanas en particular.

Ahora ya sabemos que, seguramente, mucho más que la herencia recibida, han sido los inmensos errores de este gobierno los que nos han conducido a esta situación dramática. Pero a estas alturas esto nunca puede ser un consuelo. No tiene sentido continuar este camino erróneo que se nos impone. Podemos pedir el rescate. Pagar el precio. Pero, aun así, también podríamos continuar secuestrados en medio de la recesión y el sufrimiento.

El asno de Buridán

Para quienes su vida y hacienda dependan, siquiera sea tangencialmente, de la decisión del gobierno español de solicitar el rescate de nuestra economía, Rajoy, ciertamente, los mantiene en un sinvivir. El momento de esa incertidumbre comenzó cuando el BCE dio a conocer su predisposición a comprar deuda española en el mercado secundario, sin límite alguno, aunque sometiendo al país emisor a unas estrictas condiciones que el MEDE, con la impagable colaboración del FMI, se encargaría de precisar, y que el propio FMI monitorizaría en su cumplimiento. Por sus siglas inglesas a ese mecanismo de la política monetaria  se le denominó OTM (Outright Monetary Transactions).

A partir de ese momento todos los ojos se dirigieron a nuestro país. Un signo inequívoco de que éramos los destinatarios, si no únicos, sí fundamentales del paso dado por el BCE. Un paso, por lo demás, que le ha costado al BCE un nuevo desencuentro con los intereses alemanes, personificados en el presidente del Bundesbank Jens Weidmann. Desde su privilegiada atalaya, Weidmann mantiene la más estricta ortodoxia monetaria, y da por hecho que todo aumento de la oferta de dinero, pronto o tarde, deviene en un aumento general del nivel de precios. Todo el mundo sabe hoy, después de repetidos rechazos a la política monetaria expansiva, que los alemanes no han superado el temor a los rebrotes inflacionistas que acabaron con la República de Weimar, y fueron la antesala de la II Guerra Mundial.

Los argumentos alemanes no son en absoluto técnicos ni nada que se le parezca; llegan incluso a hablar del peligro de adicción a la financiación por el BCE, cual si estuviéramos hablando de drogodependencias. El asunto deja entrever una cuestión que irrita a nuestro gobierno, que es el convencimiento en el exterior de que nuestros responsables económicos son proclives a la relajación de los objetivos comprometidos, fundamentalmente por razones electorales. Con esa actitud, a medida que se aproximen las elecciones en Alemania de la próxima primavera, las posiciones de los políticos germanos irán deslizándose por una pendiente suficientemente conocida: decir una cosa en Berlín y otra, distinta, en Bruselas.

Todo aparecía como un salvavidas lanzado por Draghi y pese a ello nuestro Presidente reacciona con un desconcertante según y como, y punto. No es de extrañar que las reacciones de la prensa extranjera al mutismo presidencial hayan sido de incomprensión y, más aún, de acusaciones que van desde el orgullo a la soberbia, en la decidida voluntad de eludir el estigma nacional. ¿No son términos apropiados para el guion de un thriller?

La obra que desde entonces se ha puesto en escena, consiste en la difusión por los responsables de nuestra economía de la gravedad, la excepcionalidad y la intensidad de nuestros problemas económicos que ellos están convencidos de solventar en la más completa soledad. En ocasiones emiten algo parecido a llamadas de socorro, siempre dirigidas a las instituciones europeas que deberían ser quienes nos sacasen de este apuro financiero, disfrazándolas de propuestas de avance del proyecto europeo. Usualmente, en las instituciones de la eurozona son sensibles a esas demandas de ayuda y hasta contravienen sus estatutos fundacionales para responder de modo positivo a nuestras peticiones. ¿Por qué extrañarse entonces de que nuestra indefinición ante la OMT de Draghi les provoque estupefacción? ¿Cuál es la diferencia entre la OMT y los eurobonos? Pues ahí los tenemos, a nuestra disposición.

Las palabras que hemos escuchado en boca de quienes son responsables de la toma de la decisión nos piden prudencia, sobre manera prudencia, aunque también responsabilidad y comprensión. Seamos por tanto prudentes, responsables y comprensivos. En primer término no viene mal recordar una famosa sentencia de Bismark, el canciller prusiano, cuando un tanto cínicamente decía: “nunca creas nada en política hasta que sea desmentido oficialmente”. ¿Cuantas veces hemos escuchado que no necesitamos un nuevo rescate? ¿En cuantas ocasiones de modo directo o indirecto se ha barajado la idea de utilizar los recursos para recapitalizar la banca en el rescate del país, si es que éste se produce?

Todos esos interrogantes, y tantos otros que nuestro gobierno ha generado en torno a esta cuestión del rescate, no han hecho otra cosa que ir socavando el crédito exterior de España. ¿Qué otra cosa podíamos esperar?  Aunque también es comprensible una cierta actitud evasiva del gobierno en torno a su definición. No hay más que leer atentamente los 18 folios del MoU del rescate del sector financiero, el lenguaje imperativo en el que está redactado y las 32 exigencias a las que eufemísticamente se llaman condicionality. Es lógico, sin embargo, la aceptación del principio de que el que paga manda, pero textos así, entre países soberanos, probablemente no se habían escrito desde el Tratado de Versalles y la Conferencia de París.

Es complicado, por no decir imposible, aventurar el contenido de los PGE de 2013; la única certeza es que será preciso un nuevo hachazo al gasto para cumplir los compromisos de déficit; por otro lado, lo que el Gobierno proponga y apruebe en el  documento presupuestario puede verse modificado imperativamente, si al fin se decide pedir al BCE que compre deuda española en el mercado secundario. Si no es así, el gobierno puede apostar por mantener la prima de riesgo en los niveles actuales, y con ello el coste de la financiación que se acerca ya a los 40.000 millones de euros (4% del PIB). En cualquier caso, la reacción de nuestros acreedores ante los PGE de 2013, y las repercusiones que ellas provoquen en las instituciones europeas, van a ser decisivas en las posibilidades que la economía española tenga de abandonar la recesión en el año próximo. Desgraciadamente todo apunta a que no vaya a ser así.

A fin de cuentas el gobierno debe tomar en el futuro inmediato decisiones trascendentales para el futuro de nuestra economía, o, en otro caso, seguir instalado en la duda. La situación es inevitable que traiga a la memoria el recuerdo del asno de Buridán que, hambriento y sediento, dudó si comenzar por el heno o por el agua, y tanto dudó, que acabó muerto por inanición.

 

 

 

Austeridad expansiva: ¿un oxímoron?

Es habitual en la ciencia económica que cuando se aborda un problema de la realidad más inmediata, uno se encuentre con respuestas y soluciones antagónicas. Así ocurre en esta ocasión, y por enésima vez, con lo que en estos momentos preocupa a millones de españoles porque afecta a su empleo y/o a sus rentas, y no sólo a su situación presente, sino también a las expectativas que puedan tener respecto del futuro.

Quiero referirme, como es natural, a lo que la ciencia económica denomina fiscal contractions (recortes de gasto o incremento de ingresos, en lenguaje vulgar) y a los efectos que una medida de esa naturaleza tiene en la demanda interna de una economía nacional. La controversia se plantea en estos términos. Una corriente sostiene que los ajustes fiscales son expansivos a  corto plazo porque, por una parte, aumentan las expectativas de los hogares sobre una evolución favorable de su futura renta disponible y, por otra, incrementan la confianza de los inversores en el futuro de sus negocios; por el contrario, los imbuidos de ideas keynesianas piensan que los recortes fiscales que se instrumentan con reducción del gasto e incremento de impuestos llevan irremediablemente a la contracción del crecimiento de la producción y del empleo.

Y en esas estábamos, cuando el pasado año el FMI publicó un artículo  titulado Expansionary Austerity. New International Evidence (Austeridad Expansiva. Nueva Evidencia Internacional) que cuantifica la incidencia de una contracción fiscal de un 1% del PIB en la depresión del consumo interno y en la producción nacional. La evidencia que presenta de una muestra internacional es que en ningún caso la austeridad conduce a la expansión del consumo y por ende del PIB en el plazo de 2 años. Por el contrario, lo que ocurre, según el estudio es que un 1% del PIB de ajuste fiscal conduce en el caso de España a una reducción del consumo interno real del 0,75% y un retroceso del PIB real del 0,62%.

Se puede, incluso, distinguir si el ajuste fiscal se produce por medio de una reducción del gasto o de un aumento del ingreso, porque las consecuencias para la política monetaria son distintas, pero nuestro caso no justifica esos matices por una sencilla razón: los ajustes se están instrumentando tanto por la vía del gasto como por la del ingreso, esto es, contrayendo el gasto (recortes) y elevando los impuestos.

Esta literatura apunta a unas conclusiones que se antojan razonables, al margen de los precisos valores en los que puedan concluir. Lo que a nosotros nos incumbe es la constatación de que no hay ni puede haber una austeridad expansiva (¿acaso un oxímoron?) Pero entonces ¿qué podemos esperar? Hemos escuchado hasta la saciedad de boca de los responsables de estas políticas, vocablos muy poco estridentes tales como responsabilidad, prudencia, paciencia, y confianza, sobre todo confianza, en que todo lo que se hace y se decide apunta a la recuperación de la economía española.

En realidad, la única recuperación que se vislumbra, no solo probable, sino cierta, es la de la demanda externa, cuestión que reflejan tanto los datos de comercio exterior como los de la balanza de pagos. En realidad, los datos de cuenta corriente de la economía española son los únicos del cuadro macroeconómico que muestran con claridad una tendencia que puede conducir en un plazo no muy dilatado al equilibrio. Bastaría para ello que los gobiernos europeos se inclinasen por políticas que no tengan como único objetivo la reducción del déficit.

La mejor prueba de que eso es posible, y cuenta con fundamentos sólidos, la ha dado recientemente Ben Bernanke. Enfrentado a una situación en la economía americana caracterizada por la atonía del crecimiento y sus inevitables efectos sobre el empleo; con unos tipos de interés en el 0% que estrechan el margen de la política monetaria, Bernanke, Presidente de la Fed, ha acudido de nuevo a la fórmula Helicopter Ben[i] para apuntalar el crecimiento de la economía americana que sufre, como tantas otras, una depresión de la demanda, pero a pesar de ello pretende mejorar los datos del desempleo.

La fórmula consiste en anunciar la compra mensual de unos 40.000 millones de dólares de deuda a largo plazo, sin límite de intervención y con la garantía de que el tipo de interés estará en el entorno de 0 hasta 2015, y todo eso sin esterilización alguna porque de lo que se trata es de aumentar la demanda.

Qué contraste, madre mía, con la intervención que a regañadientes ha aprobado finalmente Draghi en el BCE a la que ha acompañado de todos los corses posibles, garantizando que todos los euros que emita serán retirados con la compra de activos (esterilizar), lo que pretende tranquilizar a Alemania sobre los posibles efectos inflacionistas de la medida.

Por si no fuera poco, Draghi exige el país que se beneficie de las compras el sometimiento a un programa de recortes que supondrá una nueva vuelta de tuerca a la ya depauperada demanda interna. Conclusión: el plan de Draghi nada tiene que ver con el de Bernanke; uno quiere asegurar el cumplimiento del compromiso de déficit, el otro el incremento de la demanda; uno se rinde al sacrosanto temor alemán a la [ii]inflación; en el otro el desempleo prevalece sobre la inflación. No hay duda, la prueba es lo críticos que los medios alemanes han estado con  Ben Bernanke.

 



[i] [i] Después de los atentados del Trade Center de 2001, en 2002, ante  la profunda depresión de la demanda en la economía americana,  Bernanke utilizó un instrumento de la política monetaria consistente en inundar los mercados de dólares, esto es, aumentar sin límites la oferta monetaria. Friedman había escrito que esa operación de lucha contra la deflación podía asimilarse a un helicóptero  lanzando al aire dinero; de ahí que entonces, y ahora, se hablase, y se hable de Helicopter Ben..

 

CUATRO IMPRESIONES Y UN FUNERAL(FINAL)

Tercera. Alucine.Orden ESS 1421/2012.

 

La lectura del Boletin Oficial del Estado(BOE), ademas de disgustos en forma de Reales Decretos Leyes(RDL),ofrece tambien, de vez en cuando, pequeñas piezas de involuntario (?) surrealismo. La ultima que hemos podido detectar es la que resulta del cotejo de(abrochense los cinturones  los no funcionarios y/o los no lectores de Kafka) de la Orden ESS/759/2012, de 11 de Abril(BOE del 16 de Abril) y de la Orden ESS 1421/2012, de 22 de Junio (BOE del 30 de Junio).Algunas pistas:primera, ESS 1421 resuelve la cobertura , por el procedimiento de libre designacion, de los puestos de trabajo correspondientes a diversas Consejerias de Empleo y Seguridad Social(la representacion del Ministerio de Empleo en las Embajadas de España) ,que se convoco por ESS/759;segunda pista, segun ESS/1421, la idoneidad de los nombrados se ha valorado por “la dilatada experiencia que acreditan en el ambito sociolaboral”.

Pues bien , el contraste entre perfil de idoneidad por experiencia sociolaboral y perfil del candidato, en uno de los casos se traduce en que el adjudicatario procede  del Ministerio de Defensa,Pagaduria Reserva,y pertenece al cuerpo de Personal Militar en Administracion Civil.¿Cuales pueden ser las claves de este  extraño silogismo ?¿Nos encontramos ante alguna sofisticada maniobra politica de busqueda de complicidades con un pais caracterizado por la profusion de la parafernalia militar en los maximos niveles de gobierno?.¿ nos ha pasado desapercibida alguna efemeride relacionada con el surrealismo o el teatro del absurdo?.Definitivamente, Hay mas cosas entre el cielo y la tierra ,Horacio, que las sueña tu filosofia (Hamlet, Acto I ,Escena V).

Cuarta.AlucineDos. Carta de la Troika.

La Troika exige que los griegos trabajen los sabados”(Expansion. 4 de septiembre de 2012):”La Troika que supervisa la economia griega ha pedido al Gobierno de Atenas que flexibilize las relaciones laborales con diversas medidas, entre ellas el aumento de la semana laboral de cinco a seis dias”.

¿Son los griegos los mas duros trabajadores en Europa?(BBC News Magazine 26 de febrero de 2012): “Los datos de la OCDE muestran que el trabajador  griego medio trabaja 2017 horas al año, mas que en cualquier otro pais europeo.De los 34 miembros de la OCDE, esta justo a dos puestos del lider de la clasificacion, Corea del Sur.Por otro lado el trabajador aleman medio-considerado habitualmente como el autentico epitome de la laboriosidad solo trabaja 1408 horas al año.  Alemania ocupa el lugar 33 de de los 34 puestos de la lista de la OCDE( o el 24 de  25, considerando solo los paises europeos….Como estos datos anuales son de todos los trabajadores, la amplia proporcion de trabajadores a tiempo parcial en Alemania reducria el promedio general.En Grecia , poca gente trabaja a tiempo parcial. Por eso , como los dos mercados de trabajo esta diferentemente estructurados, es realmente dificil una comparacion en igualdad.teniendo en cuenta estos factores, desagregando los datos de de los trabajadores a tiempo parcial y los de tiempo completo, los griegos aun trabajan casi un 10% mas de horas que los alemanes.Esto se debe a que los alemanes tiene mas vacaciones, permisos por enfermedad y maternidad(un promedio de de 4 semanas mas que los griegos”.

 

Como pueden ver , la Troika CE-BCE-FMI se podria haber ahorrado su carta si se hubiese tomado la molestia de conocer la realidad de las relaciones laborales y el tiempo de trabajo en Grecia.¿O no?.¿Es muy malvado insinuar que  conocian esta realidad, y, a pesar de ello, formularon ese amistoso consejo en la linea corleone de(lease con un tono de voz ronco yarrastrado) “hazle una oferta que no pueda rechazar”?. La verdad es que en España deberiamos estar ya curados de estos espantos, por que ya hemos  padecido una larga tradicion de Grandes  Leyendas Urbanas  de las Relaciones Laborales, tales como La Maldicion de la Ultraactividad o El Diabolico ConvenioProvincial.

Comprendo que la comparacion de la Troika con el Maestro Ford mereceria, por blasfema, la aplicacion de la Ley Coranica.Pero no queda mas remedio que evocar “El hombre que mato a Liberty Valance”, cuando el director del Shimbone Star rompe la entrevista en la que James Stewart confiesa quien mato realmente a L V, afirmando “En el Oeste, cuando la leyenda se hace realidad, imprime la leyenda”.Que John Ford nos coja confesados cuando el cartero(que no siempre llama dos veces) nos traiga una carta de la Troika.

 

Y un Funeral

El pasado 6 de Agosto nos dejo Chavela Vargas, y por una de esas raras simetrias de la vida  , cuatro dias antes , la entrada de este Blog”Sobre la libertad sindical en el RDL  20 /2012 se cerraba con un apartado llamado “Un Mundo Raro”,  el titulo de uno de los grandes clasicos de Jose Alfredo Jimenez que Canto Chavela. A continuacion les ofrecemos los versos centrales  de la cancion.

Y si quieren saber de tu pasado

es preciso decir una mentira

di que vienes de alla de un mundo raro

que no sabes llorar

que no entiendes de amor

y que nunca has amado

La política de Andrew Mellon

Los hechos que se han desencadenado a lo largo del verano van dando la razón a quienes sostuvieron desde el inicio de la crisis que una dieta consistente en austeridad y ausencia de estímulos no era la adecuada para volver a la senda del crecimiento. La razón es sencilla de entender si se traen a colación aquellas famosas palabras de Andrew Mellon, secretario del Tesoro del presidente Hoover, recomendando para superar la depresión de 1929 “acabar con el empleo, con las acciones, con los granjeros, con los bienes raíces, se purgaría así la podredumbre del sistema…”. Aquellas desgraciadas palabras, que eran la expresión de unas ideas, han sobrevivido al tiempo, y han sido el paradigma en muchas obras escritas, de los monumentales errores cometidos por economistas. Es sorprendente que las estemos volviendo a ver reverdecer.

La eurozona entra en recesión y nadie augura, ni los modelos apuntan, una fecha para la inflexión de esta situación. Quien no está en recesión, desde el punto de vista técnico, se encuentra en situación de estancamiento o de raquítico crecimiento.  ¿Y qué impone Alemania a los países en dificultades presupuestarias para salir de esta situación? La receta de Mellon. Acabar con lo que sea necesario para salvar un compromiso institucional que supuestamente garantiza la fortaleza del euro. Basar la política económica en dos ejes: austeridad presupuestaria y reformas estructurales; la primera deprime el consumo y la inversión pública; y las segundas, que en teoría conducen a la competitividad, a lo que llevan en realidad es a un masivo incremento del desempleo que inevitablemente se traduce en un retroceso del consumo y de la inversión privada y, lo que es más importante a un retroceso sin precedentes de los derechos de los trabajadores. Consecuencia: recesión y más recesión, retroceso y menos derechos

Claro está que lo que los responsables de este fiasco económico aseguran es que estas odiosas y discutibles medidas, presentadas como inevitables, son el único y exclusivo modo de pavimentar el camino del futuro. Dicho de otro modo, el pensamiento económico es único y lo que de él se deriva es la única política económica posible. Ante tamaña interferencia en la política de un país soberano es inevitable acudir a la historia reciente de quien está imponiendo restricciones y reformas. Y esa historia no es de rigor y cumplimiento de los compromisos institucionales europeos. Nada parecido en su pasada realidad, a su exigente actitud con los demás en el momento presente.

Alemania, como es bien sabido, fue golpeada en el año 2000 por la explosión de la burbuja de las telecom; a consecuencia de ello incumplió el compromiso del 3% de déficit público en los años 2001, 2002, 2003, 2004 y 2005; y lo ha vuelto a incumplir en los años 2009 y 2010. ¿Dónde está el rigor que exige a los demás? Es seguro que los alemanes son conscientes de que fue su experiencia en la década de los 30 y las disparatadas exigencias aliadas las que llevaron a la muerte de la democracia, por vías democráticas, en su país. Hace pocas semanas John Kay recordaba en Financial Times que la credibilidad económica, tal como la entienden los ultraliberales, es incompatible con la democracia. Lo demuestran los avances de las ideologías extremas y radicales allí donde últimamente han tenido lugar elecciones.

Desgraciadamente, esos argumentos no convencen a los políticos alemanes que ofuscados con el rigor fiscal, no provocan otra cosa que el retroceso de nuestra economía, lo que pone en cuestión los fundamentos del modelo europeo. Por si el clima de hostilidad política, de incomprensión y de falta de solidaridad con nuestra situación, de los demás socios de nuestro país no fuera suficiente, urgido y condicionado por las exigencias foráneas, nuestro gobierno mimetiza en el interior de nuestro país, con las CC.AA, las condiciones que le impone la eurozona. No es extraño que las consecuencias sean la acentuación de la recesión y el retroceso del bienestar de los españoles.

Hace unos meses,  Rob Parenteau publicó un análisis de la situación en la que nos encontramos, que resultaba muy sugerente (On Fiscal Correctness and Animal Sacrificies- leading PIIGS to slaughter- en nakedcapitalism.com) al dividir la economía nacional en tres sectores y plantar una identidad contable muy sencilla, tal como

Balance financiero del sector privado doméstico = Balance por cuenta corriente – Balance fiscal

que nos recuerda que ninguna de las tres rúbricas de la Contabilidad Nacional puede ser entendida de modo individual puesto que las tres partes de la economía se relacionan en esa identidad contable, que se cumple inexorablemente. Así, si un país se decide a reducir de modo persistente el déficit fiscal (el caso español urgido a llegar a un déficit del 3% en 2014), necesita mejorar su balanza por cuenta corriente porque de otro modo incurriría en un persistente déficit en el sector privado doméstico.

Las consecuencias son fáciles de colegir y apuntan a una urgente necesidad de corregir nuestro abultado déficit de balanza de pagos, o, lo que es lo mismo, a una corrección de nuestra competitividad. ¿Cómo se hace eso? Lo sabemos bien: reduciendo precios y salarios. De ahí que Parentau entienda que esa dura y exigente política fiscal nos conduce al matadero.

Desde otra perspectiva Antoni Espasa publicó un artículo (Para salir a flote. Negocios. 2.09.2012) en el que desautoriza todas las previsiones presupuestarias del pasado y del presente, utilizando unos términos extraordinariamente claros: “La cuestión radica en que existe un proceso de realimentación entre ingresos, gastos y déficits públicos y el PIB. Por eso, el establecimiento de objetivos de déficit público susceptible de ser alcanzados requiere que esos objetivos se determinen conjuntamente con predicciones sobre el PIB. Para ello es necesario un modelo econométrico global y realmente complejo que por el momento no existe.” Tales argumentos no convencen a los miembros del Gobierno, ni a su Presidente. En su primera entrevista en TVE utilizó el tan manido argumento de la economía familiar para ejemplificar lo que ocurre en el sector público, ignorando que, a diferencia de los hogares, en el sector público los ingresos están relacionados con los gastos  en una medida que se suele llamar el multiplicador del gasto.

Pese a esa carencia, Espasa analiza el reciente comportamiento del consumo público y concluye que la realidad (tan en boga en estas fechas) no permite depositar en el consumo público esperanza alguna en su contribución al crecimiento; más bien será la demanda externa la que tenga que reflotar la economía española y para ello, en opinión de Espasa, es precisa la moderación o incluso reducción de rentas a la búsqueda de competitividad. Y concluye Espasa afirmando que “la gravedad de la situación descrita requiere que esta reacción dentro de las empresas se desarrolle lo antes posible”. Desgraciadamente, el clima social creado en las empresas por una reforma laboral impuesta y no pactada, no es el mejor escenario para ese empuje de las exportaciones que nos pueda situar de nuevo en una senda de crecimiento. Por si fuera poco, las débiles expectativas de crecimiento en la eurozona de este año y del venidero, operan igualmente contra de nuestra necesidad de mejorar nuestro déficit comercial.

Es elemental reconocer que el aumento del IVA acompañado en 2013 de una reducción de las cuotas empresariales a la Seguridad Social, camina en la misma dirección: incrementar la competitividad (para un desarrollo de esta cuestión ver mi artículo El IVA, los costes del trabajo y todo lo demás)

En suma de lo que se trata es de ganar competitividad a costa de los demás, utilizando dos vías para la devaluación competitiva: una, por el procedimiento del IVA y la cuotas que algunos denominan alquimia económica, y que Hollande rechazó de plano, y, otra, la reducción a la brava de los salarios vigentes (descolgándose del convenio), o la extensión de la jornada de trabajo, que viene a ser lo mismo.

En todo caso, lo que expresa el título del artículo de Parenteau es cierto: Alemania nos está llevando al matadero, con ronzal.

 

Por el bien de España, no del partido

Ha tenido que ser un medio extranjero (el Financial Times del pasado 29 de septiembre) el que trajera a las portadas de los periódicos españoles una cuestión que, no es que los medios nacionales no reparasen en ella, sino que, aunque suponiendo que repararan, no  fueron capaces de escribir un editorial de la contundencia del diario británico. FT tomó una frase de una rueda de prensa del día anterior de Rajoy, al lado de Hollande, en la que Rajoy se escabullía de nuevo sobre la decisión de solicitar un rescate que vaya más allá del ya comprometido del sector financiero. Lo hacía además con palabras (cito de memoria) que le hemos escuchado en innumerables ocasiones y que rozan las verdades de perogrullo: “haremos todo lo que sea conveniente por el bien de España”. De ahí el editorial de FT.

Es sorprendente que Rajoy tenga que verbalizar que lo que hace lo hace guiado por el bien de España y los españoles porque siendo evidente lo que dice, está de más en cualquier respuesta discursiva. ¿O es que alguien supone que lo decide en contra de los intereses de los españoles? Hasta ahí podíamos llegar. El problema, por otra parte, es sencillo y consiste en la disparidad de criterios que la gente tiene respecto a lo que son intereses generales de los españoles y de España.

En su momento (creo recordar el mes de mayo de 2010) Zapatero, enfrentado a una situación muy similar a la que en estos momentos vivimos, afirmó contundentemente en sede parlamentaria: “estoy dispuesto a tomar estas medidas, cueste lo que cueste, y cuésteme lo que me cueste”. Tal afirmación, dicha además con la vehemencia, con la que la dijo desvela dos cosas; una, que lo hace consciente de que es lo mejor que puede hacer en beneficio de su país; otra, quizá la fundamental, que asume el liderazgo de un partido al que comprometía irremediablemente (en realidad el singular de cuésteme podría haberlo sustituido por el plural de cuéstenos porque la factura quien la pagó en realidad fue el PSOE, y menuda factura…).

Pero por más que uno se esfuerce, es difícil de imaginar esa frase en boca de Rajoy que sin embargo posee el don de la incredulidad en mentes malévolas (según confesión propia) y descarta, guiado por ese don, que alguien pueda pensar que su actitud dubitativa respecto al rescate/país esté relacionada con las fechas de las elecciones vascas y gallegas. Pues bien, después de la larga espera de los PGE de 2012, a que tuvieran lugar las elecciones en Andalucía, a otro perro con ese hueso.

No será preciso esperar mucho tiempo para verificar la veracidad de la información de nuestro presidente porque, entretanto, ahí anda Guindos asegurando que no habrá condiciones, después de marrarla como la marró con la inexistencia de exigencias en el rescate del sector financiero.  Ciertamente que son incorregibles…

Entre  tanto, en el camino que supuestamente debería conducir a la salida de la crisis, se ha cruzado un potente agente persuasor: el BCE. El pasado jueves, en un escueto folio, el Banco Central Europeo creó otra nueva institución que pretende convertir en el instrumento fundamental de la política monetaria en el Eurosistema y al que se ha denominado Transacciones Monetarias Completas (OTM por sus siglas inglesas). Hacía tiempo que nuestro gobierno venía demandando la intervención del BCE en el mercado secundario, y ese folio informa de que la decisión ya ha sido adoptada. Ahora bien, el folio informa a su vez  (y lo hace en su primer apartado) de la tan temida temida condicionality. Vean si no lo que dice el texto al respecto.

“Una condición necesaria para la OTM es la estricta y efectiva [reparen en el rigor de los términos] condicionalidad ligada a un apropiado programa del MEM. Tales programas pueden tomar la forma de un ajuste macroeconómico completo, o de un programa preventivo (una línea de crédito de condiciones ampliadas) a condición de que incluya la posibilidad de que el MEM [el mecanismo de estabilidad que sustituye al ESFS] compre deuda en el mercado primario. Se buscará la complicidad del FMI en el diseño de la condicionalidad específica de cada país y en la monitorización de tal programa”. Además, no habrá límites cuantitativos a las compras, se elimina la prelación en el cobro respecto a los inversores privados y se hace un guiño a los alemanes al afirmar que “la liquidez creada a través de la OTM será completamente esterilizada”. ¿Cómo? Pues por medio de ventas o amortizaciones de activos que figuren en el balance del BCE. Y, ¿qué es lo que le mueve a Draghi? Lo dice la nota de prensa: en estas circunstancias que vivimos en la eurozona, los mecanismos de transmisión de la política monetaria han saltado por los aires. Sencillamente, no funcionan.

Llegado a este punto soy yo quien voy a apoyarme en la condicionalidad para aventurar un futuro posible; pero no en la condicionalidad consistente en condiciones impuestas como contrapartida a un apoyo financiero, sino en la condicionalidad que exige que se den determinadas circunstancias para que se produzcan otras. La cuestión tal como la veo es como sigue. Si España solicita abiertamente el rescate; si tal como dice el texto del BCE, “se buscará la complicidad del FMI en el diseño de la condicionalidad y de la monitorización del programa”; si las condiciones van más allá de los recortes que ya se nos han impuesto, entonces me atrevo a aventurar que las condiciones tocarán al régimen de pensiones de la Seguridad Social, y ¿en qué y para qué? Pues sencillo de adivinar si por el medio el FMI tiene un papel estelar en el proceso: empujando nuestro sistema de pensiones hacia otro que abanderan el FMI y el Banco Mundial desde 2006, y que no es otro que un sistema público de reparto, pero de contribución definida (en su jerga, un NCD). Lo han exportado a lugares como Suecia, Italia, Brasil, etc, y en España tiene entusiastas defensores. ¿Adivinan quién? Pues esos en los que están pensando, nuestros centuriones de la modernidad.

 

La deriva populista y demagógica del Partido Popular

Aunque  este artículo suponga  desviarme un poco de los contenidos propios de este foro de  debate, sin embargo ante el sesgo demagógico que el Gobierno y el Partido Popular que lo sustenta están imprimiendo a sus políticas a través de algunas decisiones ya tomadas y anuncios de otras, he creido necesario responder desde este blog a lo que, desde mi punto de vista, no es más que un intento  de desviar el descontento ciudadano por las medidas de ajuste duro que se vienen adoptando, hacia otras cuestiones de marcado carácter populista  cuya incidencia en la salida de la crisis es escasa.

Claro que no nos debe extrañar que esto sea así si recordamos las grandes dosis de demagogia que el PP utilizó cuando estaba en la oposición para desgastar al Gobierno Socialista. Recuerdo aquellas declaraciones de diferentes líderes populares en contra de las reformas que entonces se adoptaron, llegando incluso a decir la Secretaria General del PP que su partido era el auténtico defensor de los trabajadores.

Pero ya en el Gobierno el PP ha venido acentuando esa deriva  populista con declaraciones como las del Ministro de Economía y Competitividad que a propósito de la reforma sanitaria llegó a afirmar que no tenía sentido que una  persona con una renta de 100.000 € pudiera acceder gratuitamente a los medicamentos; lo cual dicho así es una declaración de gran impacto en la ciudadanía, pero como dice L.Martinez Noval en otro artículo publicado en este blog (“Copagos,   Sistema Fiscal y Estado de Bienestar”)  eso sería razonable si esa persona no ha cumplido con sus obligaciones fiscales, pero si lo ha hecho es lógico que espere tener derechos como contrapartida al cumplimiento de sus obligaciones. Lo que no dijo el Sr. De Guindos es que la razón por la cual se articulaba esa medida está en la escasa capacidad recaudatoria de nuestro sistema impositivo como consecuencia fundamentalmente de los altos niveles de fraude existente.

Más recientemente el Ministro de Justicia, Ruiz Gallardón, anunció una reforma del Consejo General del Poder Judicial, desde mi punto de vista, también de cierto tenor demagógico, con la que se pretendería que los Vocales del Consejo no cobraran retribuciones fijas y solamente dietas de asistencia, pudiendo compatibilizar el desarrollo de su actividad profesional con la dedicación a dicho Organo del Estado. Una vez más se lanza una propuesta de impacto ante la opinión pública sin que se expliquen las consecuencias negativas y el deterioro que ello puede producir en el funcionamiento de uno de los pilares del Estado de Derecho.

En fin, las declaraciones y manifestaciones políticas de este carácter no acaban aquí. Para referirme a lo más reciente, baste recordar las desafortunadas declaraciones de la Ministra de Empleo y Seguridad Social a propósito de la prórraga del programa de  recualificación profesional de las personas que agoten su protección por desempleo,                                utilizando un ejemplo fuera de la realidad y absolutamente demagógico. También el actual Presidente de la Xunta de Galicia ha manifestado públicamente la intención ( frustrada por el adelanto electoral) de reducir el número de parlamentarios autonómicos. Pero lo más sorprendente de todo ha sido ayer mismo el anuncio por parte de la Presidenta de la Junta de Castilla-La Mancha, no solamente de reducir el número de parlamentarios de la Comunidad Autónoma, sino de suprimir el sueldo de aquellos que, conforme al artículo 11 del Reglamento de las Cortes de dicha Comunidad, hubieran optado por la dedicación exclusiva.¿ Es posible encontrar mayor carga demagógica y populista en en quien no solamente es Presidenta de esa C.Autónoma sino también Secretaria General del Partido que gobierna en estos momentos en España?

Lo realmente preocupante de todo esto es que desde el PP se piense que la manera de paliar el desapego ciudadano hacia la clase política sea  a base de un discurso populista que suene bien a la gente sin valorar el daño que se causa al propio sistema democrático y al Estado de las Autonomias, con propuestas que devalúan ante los ciudadanos las Instituciones. ¿ Es posible que los representantes a todos los niveles de la soberanía popular puedan desarrollar su función si no es con plena dedicación y con una retribución adecuada que garantice su independencia, como recogen las Constituciones de los paises de nuestro entorno y los Estatutos de Autonomía?  La manera de recuperar el prestigio de la clase política no puede conseguirse  cediendo a tentaciones populistas sino reforzando las instituciones democráticas; acercándolas a los ciudadanos y dotándolas de la máxima trasparencia.

 

 

CUATRO IMPRESIONES Y UN FUNERAL

Primera impresion.Sorpresa, sorpresa.“Una empresa sin convenio es ingobernable”.

En el Diario “El Pais” del pasado 6 de agosto , aparecia una noticia con el titulo “La negociacion de convenios cae al minimo tras la reforma laboral”, en la que se comentaba  la fuerte caida en el numero de convenios colectivos y en el de empreasas y trabajadores incluidos en su ambito que se aprecia en este año. Preguntado el Ministerio de Empleo acerca de la posible relacion entre esta caida numerica  y la caida juridica de la ultraaactividad con la Reforma laboral 2012, el Ministerio la niega. He aqui los argumentos ministeriales:Cuando un convenio decae, no solo pierde el trabajador,tambien lo hace el empresario:un convenio prorrogado no tiene vigente su codigo disciplinario(sic) ni la actualizacion de tablas salariales(resic)Una empresa sin convenio es ingobernable(requetesic).

No sabemos si esta  ultima afirmacion es el resultado de una construccion teorica previa a la reforma o la constatacion de unos hechos postreforma. El caso es que resulta dificil dejar de estar de acuerdo con ella. De hecho ,en anteriores entradas que comentaron la reforma 2012 en su version RDL , previa a la actual Ley, incidimos precisamente en los efectos desestabilizadores para las relaciones laborales de la desregulacion desultraactiva.

Y de ahi la sorpresa,sorpresa por que el propio Departamento que expone tan razonables criterios sobre las bondades de la capacidad reguladora del convenio ,sea  el mismo que promovio el RDL que limito la efectividad de su ultraactividad a dos años. Y, no contento con esto, y con el apoyo de la aguerrida tropa casco- astur, aplico en el tramite parlamentario un nuevo recorte de un año a la ultraactividad , por no hablar ahora de otros cuantos bajonazos a la estabilidad del convenio , en forma de perdida de capacidad reguladora de la negociacion sectorial.

Da la impresion de que el pensamiento que rechaza el desgobierno laboral se traduce en una accion que promueve este desgobierno, a plazo fijo.Algo no acaba de encajar en esta historia.

 

Segunda impresion.Respeto.Islas Encantadas.

Lean a continuacion algunos parrafos de la descripcion  en Wikipedia de la Ceremonia de Inauguracion de los Juegos Olimpicos de Londres, seguidos de algunas citas evocadas por esta descripcion:

La primera seccion, titulada Pandemonioum, resumio la economia britanica y el desarrollo social desde la economia rural a la Revolucion Industrial hasta los años sesenta.Al principio, el estadio incluia una reproducion de la Glastonbury Tor(una colina coronada por una iglesia,con ruinas de antiguas edificaciones , que se relacionan con la entrada al reino arturico de Avalon),una reproducion de un pueblo y de un molino de agua con animales vivos yactores representando agricultores.Cuando esta actuacion termino, antiguas diligencias  de la London General Omnibus Company entraron al estadio, llevando hombres con vestidos victorianos y sombreros de copa. Guiados por Isambard Kingdom Brunel(un mitico ingeniero de la revolucion industrial), interpretado por Sir Kenneth Branagh, los hombres salieron de los carruajes y examinaron aprobadoramente el campo. Tras subir a Glastombury Tor,Brunel  recito el discurso de Caliban” No temais , la isla esta llena de  sonidos y musicas suaves….)del acto tercero ,escena II de  “La Tempestad” de Shakespeare. Mientras los campesinos recogian la pradera  y los demas elementos rurales, chimeneas humeantes con obreros trabajando en su mantenimiento , simbolizando la Revolucion Industrial,se levantaron del suelo,aparecieron maquinas y obreros que representaban estar forjando  lo que se convertirian en grandes aros olimpicos.

En lugar de la manufactura comenzo la moderna gran industria,en lugar del estamento medio industrial aparecieron los industriales millonarios,los jefes de ejercitos industriales enteros,,los modernos burgueses.(Karl Marx.Manifiesto Comunista.)

Actores desfilaron alrededor del estadio representando grupos historicos que cambiaron la faz de Gran Bretaña,,incluyendo el movimiento de las mujeres sufragistas, la Cruzada de Jarrow(una marcha que realizaron en 1936 los desempleados de Jarrow, una pequeña ciudad industrial castigada por la crisis ,dirigida por Ellen Wilkinson( parlamentaria de la izquierda laborista ,  que ocuparia la cartera de Educacion en el gobierno de Attlee de la posguerra), los primeros inmigrantes caribeños que llegaron a Inglaterra  a bordo del Empire Windrush, y los Beatles tal como aparecian en la cubierta del Sargent Peppers

Un siglo de cultura politica que combinaba el orgullo en el trabajo,la interdependencia social y la continuidad intergeneracional.(Tony Judt.Sobre el olvidado siglo XX.)

La siguiente secuencia celebro al Servicio Nacional de Salud(NHS), con musica de Mike Oldfield. Personal del NHS entro en el estadio con niños en camas de hospital, algunas de las cuales funcionaron como trampolines, y empezaron un corto numero de baile. Mirando desde la colina estaban nueve invitados especiales del personal y los pacientes del Great Ormond Street Hospital(al que dono James M. Barrie  los derechos de autor de Peter Pan). Las colchas de las camas se iluminaron y las camas formaron,  con la figura de la cara de un niño con una sonrisa y una lagrima,el logo del hospitaly su acronimo, GOSH  ,y despues las iniciales NHS, convirtiendose en una luna creciente, mientras se pedia silencio a los niños para dormir.

El Estado regulador, de Bienestar, es todo lo que media entre sus ciudadanos y las impredecibles fuerzas del cambio economico.(Tony Judt, op. cit.)

 

Pienso que la lectura paralela de esta descripcion y de las citas que podemos relacionar con ella da bastantes pistas para reflexionar,en estos tiempos en los que la muy material crisis economica produce(mas bien,agudiza) crisis en otros terrenos ,digamos que mas espirituales.Terrenos como,por ejemplo, los de nuestras ideas de Estado,  de Nacion,  de Estado Nacion o de  Estado de Bienestar, y tambien nuestras ideas sobre como la construccion de cada uno de estos conceptos puede realizarse (o no) a partir de cada uno de los demas.

Y ya que hablamos  de naciones,dos pistas adicionales para enfriar nacionalismos, alla donde florezcan.Primera:El CD que recoje la musica de la ceremonia de inaugaracion,para la parte en la que varios coros cantan Jerualem,Flower of Scotland ,Danny Boy y Bread of Heaven ,emplea el titulo”Coros de las cuatro naciones”

Segunda pista ,en su ultimo libro,”La nueva intolerancia religiosa”, Marta C. Nussbaumm relaciona el resurgir de la intolerancia religiosa en Europa, mas concretamente la anti islamica,con la construccion europea de las identidades nacionales, influida por el Romanticismo,a partir de elementos como la comunidad etnolinguista o la religion.Y, alejandose de estas ideas, para nuestra nueva Premio Principe de Asturias, “Una nacion es una narrativa, una historia de lo que ha reunido a la gente y de lo que la mantiene junta, una historia de sufrimientos compartidos, alegrias y esperanzas”.

 

Continuara…..