COMO EL PODEMISMO ME ALEJÓ DEL NEGACIONISMO (II)

En nuestro anterior episodio, al hilo de las posiciones en torno a la investidura de Rajoy, expresadas como Negacionismo y Abstencionismo, se formulaban dos cuestiones en torno a las líneas divisorias políticas, a partir de la columna de Félix de Azua “A Ver” (El País ,17-10-2016). Una estaba centrada en el paso de la infancia a la edad adulta, como elemento de referencia política. La otra, relativa a los diferentes perfiles políticos de la socialdemocracia y el populismo con rasgos de izquierda.

 

Continuamos ahora con el apartado 2, en el que el autor de este texto se retira para dar paso a referencias que pueden ilustrar sobre la primera cuestión, seguido de un apartado 3, sobre la cuestión de la construcción de las identidades políticas. El Epilogo busca fundamentalmente aliviar a los lectores supervivientes con algunos textos de Historia del Arte.

 

2.     Ritos de paso a la Edad Adulta: Los casos de Aquiles y el Capitán James T. Kirk.

 

*Fragmentos de “Aquiles en el Gineceo”, de Javier Goma Lanzón.

Aquiles pasó su adolescencia en un gineceo siendo inmortal como un dios y en momento lo abandonó rumbo al campo de batalla de Troya donde sabía que iba a morir. ¿Por qué tomó esta decisión? Aquiles elige ser mortal porque la mortalidad es el precio que debía pagar por llegar a ser verdaderamente individual y merecer el título  del mejor de los hombres. Todos nosotros recorremos también ese mismo camino del gineceo a Troya y, como Aquiles, debemos aprender a ser mortales para ser individuales.

Ser ciudadano de la polis es ser mortal, porque para entrar en la ciudad debemos renunciar a la propia autodivinización.

El mundo posible es inmensamente más rico que el real y permaneciendo en lo potencial uno puede aspirar a ser el mismo tiempo todas las cosas y así evitar concretarse.

 

*https://www.youtube.com/watch?v=ScFCIqIcTI8

 

La segunda película de la Saga original de Star Trek, “La Ira de Khan”, se abre con una escena en el puente de mando del Enterprise en la que una nueva Oficial de rasgos vulcanos, la teniente Saavik, se encuentra al mando de la nave, cuando se recibe una llamada de socorro del carguero espacial Kobayashy Maru, al dar la orden de acudir al rescate, la muchachada tradicional del Enterprise, los entrañables Spock, Sulu,Uhura, Mc Coy y Scotty (en off) advierten de que el Kobayashy Maru está en una zona neutral de los Klingon, con lo que, conociendo sus hábitos belicistas, el ataque está asegurado, a pesar de ello, Saavik valora más el rescate del Kobayashy Maru e inicia la aproximación, con lo que los Klingon empiezan a zumbar duramente al Enterprise, causando las bajas sucesivas de toda la tripulación. En ese momento, al fondo del puente de mando se enciende una luz que nos deja ver como se acerca…, el Capitán Kirk! El escenario vuelve a iluminarse, los caídos se levantan, y entonces sabemos que todo lo visto es un ejercicio de entrenamiento para superar situaciones críticas. Pero el truco está en que Kirk nos explica que se trata de una situación en la que no cabe la victoria (en jerga de MBA, un no-win scenario), y en la que lo importante es saber afrontar por igual la vida y la muerte; en definitiva, la prueba del Kobayashy Maru es una prueba de carácter, no la búsqueda de una solución correcta para un problema que no la tiene.

 

3.     Tres Síndromes Podemistas: Ahorafobia, Descentricidad, Alterofilia

 

Queremos cantar el amor al peligro, la costumbre de la energía y la temeridad.

El coraje, la audacia, la rebelión serán elementos esenciales de nuestra poesía.

Afirmamos que la magnificencia del mundo se enriquece con una belleza nueva: la belleza de la velocidad.

Ya no hay belleza sino en la lucha. Ninguna obra que no tenga un carácter agresivo puede ser una obra maestra.

¡Estamos en la cima de los siglos!… ¿Por qué deberíamos mirar hacia atrás, si queremos derribar las misteriosas puertas de lo imposible? El Tiempo y el Espacio murieron ayer. Nosotros vivimos en el absoluto, porque hemos creado la eterna velocidad omnipresente.

Cantaremos las grandes multitudes agitadas por el trabajo, por el placer o por la insurrección: cantaremos las mareas multicolores y polifónicas de las revoluciones en las capitales modernas.

 

(Del Manifiesto Futurista de Marinetti)

 

Ahorafobia

Definición: Temor obsesivo ante los espacios del  tiempo presente, del ahora.

Ejemplos: Sea cual sea el asunto del presente que se plantee, una parte importante del discurso podemista es el viaje en el tiempo. Los males que nos aquejan en el presente tienen su raíz en el pasado, y la corrección de estos males está amenazada por un futuro que se puede estar gestando ya. Por eso es imprescindible disponer de las Maquinas del Tiempo Podemistas, que permiten releer el pasado, reescribirlo, plantear distopias alternativas, y también conocer el futuro, fundamentalmente en línea de frustrarlo (los seguidores de Terminator saben de qué estamos hablando).

En el Viaje al Pasado, hay  una serie de espacios temporales favoritos: La II Republica, la Guerra Civil y la Transición. Los dos primeros casos se utilizan como referente de contraste positivo con la presente etapa democrática, en la que está siempre resulta perdedora. Para ello es muy frecuente el recurso a Mitos como la Edad Dorada, el Paraiso Perdido o, en general, El Mito de los Origenes. Valores contra los que es prácticamente imposible competir desde la realidad. Adivinen quienes son en el presente Los Herederos del Mito y valoren también la coincidencia con los nacionalismos en este amor por los Mitos Fundacionales. En el caso de la Transición, los Mitos de referencia son la expulsión del Jardín del Edén (justo Al Este de) y el subsiguiente Pecado Original, que contamina todas las conductas posteriores. En este último caso, el pecado tiene algunas extensiones temporales, siempre referidas a la etapa de gobiernos socialistas: el referéndum de la OTAN, los GAL, la Reconversión Industrial… Como en toda buena doctrina de Teología Sustituta o Credo Sustitutorio (expresiones de Georges Steiner en “Nostalgia del Absoluto”), la Redención Podemista es una combinación de Retorno a los Orígenes, Expiación de la Culpa y Promesa de Paraíso en la Tierra.

En el Viaje al Futuro, las observaciones/predicciones suelen guardar relación con el advenimiento de una Gran Coalición PSOE-PP, que uniría Futuro y Pasado Pecador. Además de en el terreno de las paranoias conspirativas, estamos en el religioso, en el de las Profecías de la inminencia de una Gran Catástrofe, solo evitable con un Gran Arrepentimiento de Los Pecadores (bueno, solo de la fracción socialista), y ,si eso no basta, se puede entrecruzar el referente bíblico del Fratricidio de Caín y Abel.

De esta forma, presente, pasado y futuro forman un continuo, los tiempos del Tiempo se aplanan, como lo hacen las perspectivas en la pintura cubista. Y esta explicación del presente basada a la par en el pasado y el  futuro permite crear una visión contrafactual, de como  de buenas las cosas habrían sido/serán, en caso de haberse producido/producirse la intervención del Demiurgo (adivinen quien).

 

Descentricidad

Definicion: Dividir la atención, llevando el centro de un objeto fuera de la posición que debe ocupar.

Ejemplos: Sea cual sea el asunto que se plantee, una parte importante del discurso podemista consiste en centrarlo en aspectos de una cuestión compleja que, al margen de su importancia, no son centrales o esenciales a la  hora de abordar esa complejidad. Veamos:

  • Si se habla de pensiones, hablar más de los contratos blindados de los consejeros del IBEX que de la demografía.
  • Si se habla de fiscalidad, hablar más del fraude de las grandes fortunas que de los tramos del IRPF.
  • Si se habla de Europa, hablar más de los malos que son los pactos entre socialdemócratas y conservadores que del grado de cesión de soberanía deseable en política económica.
  • Si se habla de empleo, hablar más de que Reforma Laboral del pasado fue la peor que de cuál sería la deseable para el Trabajo del futuro.
  • Si se habla de Marruecos, hablar más del Sahara que de alianzas geoestratégicas en la Región, pensando en migraciones, cooperación económica o lucha contra el terrorismo.
  • Si se habla de comercio internacional, hablar más de cuantos pollos hormonados comeremos de prosperar el TTIP que de cuáles son los escenarios en los que la economía española puede ganar en internacionalización.
  • Si se habla de política energética, hablar más de la microautogeneración comunal que de las alternativas de macrorreducción del coste social y económico de la dependencia energética.

Seguro que hay que hablar de todo, pero, a la hora de priorizar temas, recuerden el aforismo de Jorge Wagensberg: Racionalismo es reducir justo hasta la misma esencia, Reduccionismo es reducir más allá de la propia esencia.

 

Alterofilia.

 

Definición: Afición o atracción por las cosas o asuntos de los otros.

Ejemplos: Sea cual sea el asunto que se plantee, una parte importante del discurso podemista está hecho de referencias al PSOE. Ya vimos como en la dimensión temporal las referencias al pasado culpable y al futuro culpabilizador eran constantes. Y, por otro lado, son muy frecuentes las referencias a los asuntos internos socialistas. En tiempo presente, explicaciones de quien manda y quien no, y a que se debe ello. En tiempo futuro previsiones de quién va a mandar y por qué. Y, sobre todo, en tiempo imperativo, prescripciones de quien debe mandar y para qué.

De entrada, a la hora de atender a estos análisis la situación recuerda un poco a la que se daría si un directivo de H&M le llevase la política comercial a Amancio Ortega. Por otro lado, la combinación de abofetear por el mal pasado y aconsejar para el buen futuro nos sitúa claramente en la estrategia de los interrogatorios poli malo-poli bueno, con el nada leve matiz de que aquí el poli es siempre el mismo.Atención pues a la presentación en el interrogado de eventuales síntomas del Síndrome de Patty Hearst, primero secuestrada por el Ejercito Simbiótico de Liberación, después asaltante de bancos por cuenta del mismo.

Y, en todo caso, recuerden lo que, en supuestos extremos, hay detrás del eufemismo “amigos de lo ajeno”.

 

Epilogo

 Fragmentos de “El Arte Contemporaneo”, de Francisco Calvo Serraller

*El primero en irrumpir en escena fue el Futurismo, creación del escritor italiano Filippo Tommaso Marinetti (1876-1944), el cual publico el primer manifiesto futurista en el periódico francés “Le Figaro” el 20 de febrero de 1909, una proclama de exaltad defensa de la modernidad, entendida como dinamismo, velocidad y maquinismo. Con un gran sentido de la organización y la propaganda y, asimismo, con un verdadero talento para la agitación, enseguida halló cómplices en su encarnizada lucha contra el pasado y sus caducos valores, cuya formulación recuerda muchas veces el sentido profético de Nietzsche… El Futurismo tuvo más eficacia como plataforma de agitación que por sus realizaciones artísticas.

*A partir de aproximadamente 1915, los genuinos padres fundadores de la vanguardia histórica –Picasso, Braque, Matisse, Derain- comienzan a dar señales de agotamiento experimentador y poco a poco, se orientan hacia lo que entonces se llamó “retorno al orden” o “nuevo clasicismo”. Obviamente, no se pueden tomar estos términos en sentido literal, ni interpretarse de una forma homogénea, pero Picasso vuelve sobre un depurado dibujo lineal, que se denomina “ingresco” y, poco después, a comienzos de los años veinte, pinta arcádicas figuras de porte clásico en una atmósfera mediterránea. Braque, por su parte, con su serie de Canéforas, rinde homenaje a las cariátides clásicas y, en fin, Matisse se instala definitivamente en Niza, donde en las décadas siguientes, pinta hermosos y serenos interiores con odaliscas, percibiéndose, a través de la ventana, la calcinante luz del mediodía.

COMO EL PODEMISMO ME ALEJO DEL NEGACIONISMO (I)

COMO EL PODEMISMO ME ALEJO DEL NEGACIONISMO (I)

 

  1. Confesiones de un abstencionista

Me llamo Francisco GDL, y soy abstencionista en la Guerra de las Investiduras. El noesno, el negacionismo elevado a categoría de dogma político me parece sinónimo de noesnada,  de intranscendencia ideológica, y  lo intranscendente en el terreno de las ideas lleva a la irrelevancia en el terreno de las políticas.

Me identifico con las ideas políticas de Javier Fernández. Primero, porque las expresa un Hombre Tranquilo,, no un tipo enfurruñado de los que nos vienen afligiendo desde los Años de Plomo de  Aznar ;segundo, porque son ideas, no tuits  ,respuestas de catecismo  o consignas de manual de autoayuda ; tercero, porque son ideas políticas, no sermones moralizantes, proclamas inquisitoriales o poesía de tercera.

Me identifico con  un discurso político hecho de ideas como que la política exige convivir con la decepción, que el populismo y la socialdemocracia no tienen nada que ver, que la posición del PSOE sobre la formación del ejecutivo no es un asunto ideológico, sino táctico, y que lo ideológico tiene que ver con la educación o la sanidad, que el PSOE se ha podemizado en el sentido  de responder a los planteamientos organizativos de Podemos, que  como no comencemos a mirar hacia  el futuro  no vamos a poder solucionar  ningún problema , o que en política , lo que no es posible es falso.

Para tratarse de citas traídas de una sola entrevista, no esta nada mal:señas de identidad socialdemócratas y su (no) relación con los populismos, delimitación de  espacios políticos por una divisoria de  racionalidad y  rechazo a la impostura…De entrada , bastante mas interesante que lo hablado en las ultimas campañas electorales.

Probemos  ahora a leer ,tras este discurso político, algunos fragmentos de un texto literario. Dice  Félix de Azua:  “Al cabo de muchos años, desde que  Zapatero se empeñó en que los votantes socialistas regresaran a la dulce infancia y comenzó a repartir cromos, vuelve a haber un adulto al mando de ese barco borracho”. Pregunta :¿No es el contraste entre   Edad adulta  e Infancia una  buena imagen de esa  divisoria política trazada a partir de realidad y racionalidad? Y sigue: ”La última etapa, con unos pobres tipos boquiabiertos ante los matones de Podemos, era noche oscura Ahora se ha encendido un débil candil”. Pregunta: ¿No es esta descripción de la actitud de y ante Podemos una buena imagen del estado de la  cuestión en la dialéctica socialdemocracia vs populismo con ropajes de izquierda?

Intentaremos desarrollar algo más   las respuestas a estas dos cuestiones en la segunda parte de esta entrada, en los apartados  dedicados a “Ritos de paso a la Edad Adulta: Los casos de Aquiles y el Capitán James T. Kirk” y “Tres síndromes podemistas: : Ahorafobia, Descentricidad, Alterofilia” (por favor , no pasen el corrector de textos , se trata de neologismos). Pero antes…

 

Intermedio sobre la desfachatez  intelectual:¿Puede un buen socialdemócrata leer a Azua y no perder su alma?

Puedo imaginar que la cita de Félix de Azua pondrá alertas a los seguidores del S C& The CTXT Band, particularmente de su último Álbum “Intellectual Impudence”. Como saben, hay un cover español a cargo  de Sánchez Cuenca, con el título “La Desfachatez  Intelectual”, con la ventaja de que no hace falta comprarlo. Basta con que se asomen aleatoriamente a La Sexta o a Diario Publico y seguro que el propio SC se les aparece explicando sus tesis a algún  presentador /entrevistador–accionista del conglomerado mediático participado por todos ellos. La tesis central de S.C. es que intelectuales como Azúa, solo o en compañía de otros como Savater, Vargas Llosa, Cercas, Marías…, pueden (o no) ser muy buenos para lo suyo, para el rollo literario y demás, pero que cuando opinan de política, yerran, patinan (con tendencia además a escorase a la derecha.), sencillamente porque están hablando sobre algo que desconocen.

Como verán, la cosa tiene una lógica impecable. Lo malo es que sería el mismo tipo de lógica que llevaría a desautorizar a John Ford para filmar “Centauros del Desierto”, habida cuenta que en su curriculum no consta que haya realizado un Master sobre ritos nupciales del Pueblo Comanche, y, como bien es sabido, la película trata del rescate por el Tío Ethan de su sobrinita secuestrada con fines nupciales por  el Jefe Cicatriz. Pero lo que narra Ford no es esa historia, que se la podría haber despachado en ochenta minutos con limpieza y profesionalidad cualquier artesano de Serie B de la Republic Pictures.

De lo que nos habla Ford  es de las ambiguas fronteras entre venganza y  justicia o entre  perseverancia y obsesión, de la amistad  y la paternidad, del paisaje y del paso de la estaciones (del año y de la vida), de la construcción de una comunidad y de la suerte de quienes quedan fuera de ella, o de la acción y las estrategias  para  su narración. Por eso cada revisión de la película, pasados 60 años, nos da nuevas lecturas de la trama, y nos vuelve a emocionar, mientras que los meritorios  estudios antropológicos sobre el mismo tema pueden seguir criando polvo en  la Biblioteca de un perdido lugar del Estado de Utah.

Conclusión: La lógica correcta es que si Ford pudo realizar “Centauros del Desierto” sin ser antropólogo , también Azua y el resto de la Lista Negra de S. C., sin ser politólogos, podrán tener opiniones políticas razonables y acertadas. Y a partir de ahí, algunas precisiones. Los escritos de filósofos, literatos o historiadores son piezas de su especialidad, que deben ser leídas como tales. Leerlos como si fuesen  enmiendas a un Proyecto de Ley de Ordenación del Sector ferroviario, ponencias sobre  empleo de una Conferencia Política, interpelaciones parlamentarias sobre el control de fronteras o  informes de  ejecución presupuestaria de la Seguridad Social seria caer en el mismo pecado de literalidad ramplona del analista antropológico de la obra de Ford.

Pero el extremo contrario, de ubicar este tipo de textos  en las estanterías de Ficción, privándoles de cualquier capacidad de ser utilizados en la construcción de un discurso político, resulta igualmente empobrecedor. Las ideas políticas de los sujetos objeto de las obsesiones de S. C. no están para sustituir el debate y el trabajo político sobre el modelo de infraestructuras, el mercado de trabajo, las estrategias migratorias o la sostenibilidad de las pensiones. Desafortunadamente, esta sustitución ya la tiene muy avanzada  el pensamiento tertuliano (un oxímoron similar al título del clásico de Laclau, “La Razón Populista”).

Pero estas ideas si están para aportar elementos de sustentación del discurso político, como la solvencia intelectual, la racionalidad, la corrección lingüística, la compostura estética y su pareja inseparable, la dignidad moral, que no son  precisamente los más frecuentes en  ese  dominante pensamiento tertuliano. Por eso , si hay que escoger entre ese pseudopensamiento y la Desfachatez Intelectual, me quedo con la segunda . Y, por supuesto, con “Centauros del Desierto”.

 

 

Continuara….

 

Por un nuevo Plan Marshall

Centenares de miles de personas vienen acercándose a Europa desde Oriente Medio y desde el Sur del Sahara. Huyen de las guerras, de los conflictos civiles, de la pobreza y de las miserias.

Muchas de ellas, han permanecido desesperadas en los campamentos de refugiados del Líbano, Jordania, Turquía, Somalia o Kenia en los que arrastran algo peor que una lóbrega existencia.

Hartas de tantos sufrimientos decidieron movilizarse hacia otros lugares, para volver a sentirse vivos rehaciendo, si les era posible, su vida cotidiana. Con ese propósito desplegaron sus expectativas numerosos grupos de refugiados políticos y de migrantes económicos irregulares. La coincidencia de unos y otros se justifica porque ambos movimientos utilizan los mismos itinerarios, los mismos servicios, que les facilitan los mismos traficantes al proporcionarles los mismos falsos documentos.

Todos pensaban que en Europa no les faltaría de nada, ya que los habitantes de este viejo continente llevaban décadas siendo gobernados por regimenes democráticos que defendían los derechos fundamentales de los ciudadanos, hasta el punto de que la miseria, que existió en otro tiempo, ahora no es sino un recuerdo lejano y distante (Barón y Fischer).

Sorprendentemente, la mera presencia de estos desdichados seres ha dado origen, entre muchos europeos, a un retroceso enfocado hacia identidades nacionalistas, individualistas, cuando no xenófobas. Estas llegadas hicieron que se sintieran presionados por los que venían de fuera. Se les oía decir que esas personas les roban los puestos de trabajo existentes, sobre todo a los que perciben los salarios más bajos. A la vez expresan otros temores: una intensa afluencia de extranjeros podría socavar sus valores culturales contribuyendo a la islamización de las sociedades europeas.

Debajo del rechazo a la acogida lo que existe es el temor a que se debilitara el muro de seguridad que en otro tiempo protegió a muchos ciudadanos europeos.

La desnuda realidad de la política migratoria europea, está determinada por las carencias que produce la ausencia de una política común junto con la emergencia de respuestas unilaterales por parte de los Estados miembros (Sutherland). Prueba de ello es que entre la floresta que viene creciendo nos encontramos con quien ha adoptado las antiguas medidas del “no pasarán”, mientras que otros han preferido acudir a Turquía, subcontratando con ella la gestión de la política de los recién llegados.

De una manera o de otra, la crisis de los refugiados ha partido a Europa en dos. Una que, ante este atroz drama, proclama que debe anteponerse la protección de los derechos humanos aplicando para ello instrumentos políticos solidarios. Otra que reclama la conveniencia de fortalecer las identidades nacionales y étnicas ante lo que consideran una amenaza civilizatória.

Detrás de estos planteamientos un mensaje, algo más que subliminal, estuvo deslizándose “lo principal es detener las llegadas” (Vaquer) porque una inmigración que es excesiva constituye una amenaza al bienestar europeo.

Alemania y la Comisión Europea pidieron una respuesta común mientras que el grupo de Visegrado (República Checa, Polonia, Eslovaquia, Hungría y varias repúblicas balcánicas) defendió una política restrictiva cerrando las puertas y levantando vallas. Se enrocó pidiendo reforzar las fronteras exteriores de la Unión, mitigando el efecto llamada provocado por una política de brazos abiertos y a la vez que propuso ayudar a países terceros a contener el flujo de refugiados que se dirigen hacia el mismo centro de Europa (P. Morillas).

El resultado de la confrontación se ha traducido en una solución que algunos presentan como ecléctica, un Acuerdo con Turquía para que readmita a los emigrantes económicos irregulares y acepte recibir de vuelta a potenciales demandantes de asilo. La materialización de este Acuerdo que para muchos se sitúa en el límite de la legalidad.

En un somero análisis del mismo nos encontramos con que desde su firma las llegadas de refugiados han caído espectacularmente. Pese a semejante alivio el Acuerdo se enfrenta con graves dificultades. De un lado las reticencias griegas a aceptar el mecanismo de expulsión de demandantes de asilo, ya que cuestiona que Turquía pueda ser considerada como un país seguro en el que la protección de los derechos es similar a la que dentro de la UE se proporciona a estas personas. De otro, la resistencia de las autoridades turcas a cambiar su legislación antiterrorista en un momento en el que están soportando una oleada de atentados en su territorio.

Un gran desafío

Hasta aquí he venido realizando un análisis parcial que conviene enfocarlo desde una perspectiva más general. Lo que está ocurriendo en las islas del Egeo y en el Canal de Sicilia es la consecuencia del estallido de las políticas migratorias europeas, después de 30 años de medidas continuadas de contención. Con ellas se han acumulado una serie de demandas migratorias que no han podido –ni podrán- resolverse a través del control de las fronteras. A la opinión pública conviene explicarle que los flujos migratorios seguirán.

Por tanto nos encontramos ante algo bien distinto de lo que venía ocurriendo, que obliga a señalar qué tipo de medidas hay que adoptar, puesto que las aplicadas ahora son poco útiles.

Los inmigrantes han de tener menos estímulos para lanzarse al mar o para encaramarse en lo alto de unas vallas llenas de alambres de púas. Para conseguirlo deberían habilitarse vías legales y seguras que faciliten la entrada regular al ámbito laboral europeo. Igualmente han de explorarse las posibilidades que ofrece una estrategia que se proponga invertir las causas que, en los países de origen, empujan a estos movimientos de seres humanos.

Abrir el angular resulta imprescindible. Junto a las tareas que deben desencadenarse in situ es preciso aplicar otras, en los Estados miembros de la UE, destinadas a fortalecer los mecanismos de cooperación. Los severos ajustes y los recortes presupuestarios y financieros que conllevan las políticas de austeridad, se han traducido en una drástica reducción de los medios que para el desarrollo recibían estos países antes de 2007.

En ningún lugar estas políticas resultan gratuitas, por lo que, cuando se aplican no debe ignorarse las consecuencias que ocasionan en el contexto regional extraeuropeo. Aunque solo sea porque se empuja hacia zonas de miseria a millones de personas que viven en las fronteras de la riqueza (S. Nair).

Una dinámica económica de esta índole desencadena por sí sola un efecto expulsión difícilmente contenible. Por tanto, junto a las carencias habituales que padecían los países atrasados de África y Asia, se han producido otras ocasionadas por nuestras políticas. El resultado se ha plasmado en una explosión demográfica que ha redoblado el deseo de emigrar, una enorme desbarajuste social, junto con una permanente inestabilidad política y militar.

Todo ello ha provocado un crecimiento exponencial de la desigualdad que empuja a que estas personas depositen sus esperanzas en la adquisición de un billete –solo de ida- con el que huir del horror y de la miseria (Goytisolo y De Luca).

¿Cómo hacer frente a esta situación? La UE debería implementar un abanico de actuaciones entre las que destacan:

– Resulta indispensable facilitar las vías legales a la inmigración si se quiere evitar que la inmigración clandestina continúe. El caso español es un buen ejemplo de lo que digo, en el año 2007  favoreció una regularización por razones de arraigo laboral que permitió otorgar 578.000 permisos de trabajo.

Además hay que incrementar las vías legales y administrativas para pedir las solicitudes de asilo. Con unas y otras aumentará el número de admisiones hecho a favorecer aunque solo sea porque en Europa se necesita disponer de un poderoso acelerador demográfico, del que se carece hoy en día.

– La necesidad de llevar a cabo un significativo aumento de la ayuda al desarrollo, en los países no comunitarios, con el fin de estabilizar en ellos sus poblaciones.

Téngase en cuenta que en algunas zonas afectadas por los movimientos migratorios la población está creciendo y no poco. Según los cálculos de la ONU en el África subsahariana el aumento de población se aproxima a 200 millones de personas por década.

A esta cifra hay que añadir otra igualmente destacada, el África subsahariana no ha reducido su tasa de pobreza en los últimos 25 años. Según el Banco Mundial “solo consiguió sacar a un 28% de la población de la penuria económica”.

– Ni que decir tiene que estas actuaciones adquieren una magnitud tal que por sí solo no pueden ser afrontadas aisladamente por ningún Estado miembro de la UE. Solo podrían llevarse a cabo mediante una política común de largo alcance.

¿Un Plan Marshall?

Comenzaré recordando un discurso histórico pronunciado por George Marshall en la Universidad de Harvard (1947) en el que señaló que el desarrollo económico compartido era la única forma de crear una paz duradera. En él recalcó que la ayuda debía ser integral para así promover un progreso y un desarrollo reales. “Esa asistencia no debe darse a cuenta gotas conforme se suceden las crisis. Toda asistencia… debe ser un remedio y no un simple paliativo”.

Estas ideas tienen mucho que enseñar a quienes se propongan aumentar la capacidad productiva de las economías pobres. Pues bien, la Comunidad Europea ha anunciado que propondrá a los veintiocho un plan para tratar de frenar el flujo migratorio en los países de origen. Los detalles del mismo se darán a conocer en el otoño.

La propuesta incluye un fondo de inversiones similar al que se ha creado en Europa para impulsar su economía. El planteamiento es idéntico al establecido en el Plan Juncker. Los poderes públicos aportan una cantidad de dinero concreta que sirva para detonar el proceso atrayendo inversiones privadas.

Hasta aquí recuerda al Plan África que España, en 2006, puso en práctica para reducir la llegada de inmigrantes: inversiones, ayuda al desarrollo y acuerdos de Cooperación Migratoria desde los que se apoyó al despliegue de capacidades administrativas y materiales para que los 12 países que los suscribieron pudieran controlar sus fronteras.

En la propuesta que barajan en Bruselas los Estados receptores serían Túnez, Líbano, Jordania, Níger, Nigeria, Mali, Senegal y Etiopía.

La idea es premiar a aquellos países que cumplan con sus obligaciones internacionales, de readmitir a sus propios ciudadanos, pero a la vez hacer asumir las consecuencias de sus decisiones a quienes rehúsan colaborar en readmisiones y retornos.

Vincular cooperación y emigración, es correcto, aunque en la aplicación que España hizo, en 2006, prevalecieron los incentivos positivos para lograr la colaboración de los receptores de las ayudas.

Es pronto para realizar una valoración de lo que se pretende la Comisión. Lo poco que se conoce de ella incorpora planteamientos discutibles por diversas razones, habrá de esperarse a que más adelante se presente la propuesta más definitiva.

Francisco Fernández Marugán
Adjunto 1º al Defensor del Pueblo

METAFORAS PELIGROSAS

Las metáforas son muy peligrosas y no se recomienda su uso más que de un modo parco y delicadísimo” Félix de Azua. “Diccionario de las Artes”, voz Metáfora.

 

Caso Numero 1: Cifuentes, López, Errejón y el Dos de Mayo.

* En su discurso del Día de la Comunidad de Madrid, la Presidenta Cifuentes reivindica para la política contemporánea española el espíritu del Dos de Mayo, aludiendo al mensaje del pueblo trabajando junto, unido, frente al invasor, a que los madrileños hicieron que España fuera más España y reafirmaron lo que nos une, por encima de lo que nos separa. En paralelo, el portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid, José Manuel López, relaciono a los héroes del Dos de Mayo con el 15 M, cuando la mayoría social se cansó de que una minoría estuviese gobernando el país para ellos mismos. En paralelo al paralelo, el número dos de Podemos, Iñigo Errejón, expidió el siguiente tweet: Sus representantes oficiales la vendieron sin rubor. El 2 de Mayo, igual que en el 15 M, fue el pueblo el que se echó a la calle e hizo patria.

*Figura literaria genérica utilizada por los autores: Tropo, cambio de dirección (tropos en griego clásico) de una expresión, que se desvía de su contenido original, para adoptar otro. Figura retórica concreta: metáfora, desplazamiento de significado, describiendo algo mediante una semejanza por analogía que si se usa de forma continuada pasa a ser alegoría.

*Peligros detectados: 1. Excesos de polisemia: la metáfora- significante del 2 de Mayo acoge a la vez significados tan diversos como el PP y Podemos, o como la Gross Koalition a la madrileña y el populismo de izquierdas. 2. Pobreza de investigación histórica: los usuarios de la metáfora no han leído “Historia de España contada para escépticos”, de Juan Eslava Galán, y no tienen en cuenta hechos como el apoyo de buena parte de los ilustrados españoles a José I, representante del espíritu progresista de la Revolución Francesa, el papel de la oscurantista Iglesia española como agitadora del levantamiento frente al laicismo francés o la corrección de la visión romántica de la guerra/guerrilla popular por la contundente presencia de las tropas británicas de Wellington.

Caso Numero 2 :BBVA Research y la Reforma Laboral 2012.

*El Documento de BBVA Research “Los efectos de la flexibilidad salarial sobre el crecimiento y el empleo” estima el impacto macroeconómico de la mayor flexibilidad salarial e interna favorecida por la reforma laboral 2012, concluyendo que los efectos de las menores rigideces en el mercado de trabajo son significativos, con estimaciones de los resultados en ausencia de la flexibilidad salarial observada (negativos), y de los que se habrían derivado de haberse aplicado esta con anterioridad (positivos). En apoyo de estas conclusiones se citan datos como una elasticidad del empleo al PIB tres décimas menor en el periodo postreforma con respecto al anterior periodo, la contribución de la reforma, vía flexibilidad salarial, al mayor crecimiento del empleo, la producción de este crecimiento sin un diferencial positivo respecto de la UE en términos de inflación y sin déficit en la balanza por cuenta corriente. Las conclusiones cuantifican en 900.000 los empleos que se habrían perdido de haber persistido las rigideces salariales aliviadas por la Reforma y en dos millones el número de empleos cuya destrucción se podría haber evitado de haberse contado con mayor flexibilidad laboral como la advertida a partir de 2012.

*Figura literaria utilizada por los autores : Metonimia, cambio semántico por el que se designa una cosa por el nombre de otra, basándose en relaciones semánticas del tipo causa-efecto, continente-contenido o parte-todo. Algunos ejemplos extraídos del Cancionero Popular: “Tengo un corazón mutilado de esperanza y de razón, tengo un corazón que madruga donde quiera”, Juan Luis Guerra, Burbujas de amor; “Si te invito a una copa y me acerco a tu boca, si te robo un besito, a ver, te enojas conmigo” Romeo, Propuesta indecente; “Y te has pintado la sonrisa de carmín y te has colgado el bolso que te regalo”, José Luis Perales, Me llamas (hay más ejemplos en escribircanciones.com). La doctrina no es pacifica sobre su relación, de identidad o de contraste, con la metáfora, y también abre interesantes perspectivas sobre posibles lecturas psicoanalíticas, que las estudian como expresiones del inconsciente, que se corresponden, según Lacan, con los desplazamientos y concentraciones de Freud.

*Peligros detectados: 1. Acumulación en una sola narración de una diversidad de cambios semánticos, creando confusión sobre lo que es causa y lo que es efecto, lo que es continente y lo que es contenido, y lo que es la parte y lo que es el todo: ¿La moderación/flexibilidad salarial es el efecto de la Reforma 2012 o su causa son los sucesivos Acuerdos Interconfederales, cuya virtualidad se ve amenazada por el modelo de negociación descentralizada promovido por esa Reforma, con lo que  nos hallaríamos ante un efecto contra causa ? ¿El continente de la Reforma incluye contenidos de flexibilidad/moderación salarial, o estos se contienen en la negociación colectiva (misma pregunta para la flexibilidad interna)? ¿El todo macroeconómico de inflación, CLU.  o superávit en balanza por cuenta corriente es la variable independiente que incide en que la parte que es la reforma incida positivamente en el empleo, o la parte influida por ese todo es, directamente y sin mediaciones reformistas, el empleo? La audaz cuantificación en cientos de miles de los empleos perdidos /dejados de perder sin/con Reforma sería así la lógica consecuencia de estas confusiones ,que llevan prácticamente a la metáfora de metáforas: Empleo, tu nombre es Reforma. 2. Excesos psicoanalíticos en la narración, con desplazamiento de culpa a la rigidez laboral y condensación de soluciones en la flexibilidad, traducida en fatigosos remakes de la Reforma 2012  (secciones coste del despido y convenios de empresa) propuestos por  los mismos autores en la Secuela titulada “Hacia un Mercado de Trabajo más Eficiente y Equitativo”.

Caso Numero 3 : Sánchez, Iglesias, Garzón , Iglesias y el Land Walk.

*Walk 1.

Plano general de Carrera de San Jerónimo, en la zona comprendida entre el edificio principal de Congreso y el de la sede de los grupos parlamentarios. Rodeados de fotógrafos, S e I confluyen en el centro del plano, mientras se acerca la cámara, hasta enfocarles en plano conjunto. Se saludan dándose la mano, pero no al modo clásico de avance de manos culminado en apretón, sino entrecruzando los brazos en una posición mixta jugador NBA-centurión romano, sin abrazo ni palmetazo en los hombros. Y entrega un regalo a S, un libro, mientras le explica el contenido de su dedicatoria. Inserto de plano del texto de la dedicatoria, previamente publicitada en la cuenta de tweeter de I). La cámara capta la escena en plano americano (ya saben, el que se inventó para que en los westerns se viesen los revolvers enfundados) e inicia un travelling de seguimiento (primero retro, después lateral) del paseo de S e I, descendiendo la calle mientras hablan (aunque no hay banda sonora con registro de diálogos,el minutaje mudo de la charla otorga un 78% de su contenido a I, con un porcentaje similar de intensidad de la carga gestual).

Walk 2.

Toma 1 (Titulo alternativo, Toma G).Plano medio corto de G,con el fondo de la pastelería La Mallorquina, en la Puerta del Sol, hablando a cámara (hay banda sonora de su monologo) y avanzando hacia ella, que va moviéndose en travelling retro, y en plano medio, hasta llegar al centro de la plaza, donde el travelling pasa a ser lateral y entra en plano I. G e I se abrazan al modo viril tradicional, con palmetazos en el hombro, y sin beso, mientras la cámara hace un discreto giro envolvente.

Toma 2 (Titulo alternativo, Toma I) Primer plano de I, con el fondo del acceso a Sol desde Alcalá, hablando a cámara (hay banda sonora de su monologo) y avanzando hacia ella, que va moviéndose en travelling retro que pasa a ser lateral siguiendo el avance de I hacia el centro de la plaza, hasta registrar El Encuentro con G. A partir de El Encuentro, el registro de las tomas 1 y 2 se unifica, filmando en plano medio los parlamentos de G e I, mirando a cámara, que se van sucediendo acompasadamente, incluso con frases comenzadas por el uno y rematadas por el otro. Existen versiones alternativas de ambas tomas (sin que conste que se trata de Director´s Cut) en las que están aparecen montadas en paralelo, potenciando la sensación de acercamiento progresivo de G e I, y utilizando la split screen a partir de El Encuentro, con lo que se produce una doble visión de la misma acción en el mismo plano, de forma que en este aparecen simultáneamente dos G y dos I.

*Figura literaria utilizada por los autores: Metáfora, en su variante simbólica :el camino y el andar, expresiones del discurrir de la vida, el abrazo, símbolo de amistad y, particularmente, de reconciliación, la conversación, imagen del dialogo y el mutuo entendimiento, la plaza y la calle, iconos de las virtudes cívicas de la polis griega. El valor simbólico también es visible en el lenguaje cinematográfico, particularmente del Walk 2. La cámara en mano en perpetuo desplazamiento, los primeros planos, las miradas y parlamentos a cámara transmiten sensación de movimiento y proximidad, de Historia que se está viviendo y de historieta que se está sintiendo. Más concretamente en lo que se refiere a la imagen del andar, la referencia artística más clara serían posvanguardias de los 60, como el Land Art, y más concretamente el Land Walk de Richard Long, y su obra fundacional “A Line Made by Walking”, acción y efecto del paseo del autor por la campiña británica, expresado en la línea que van trazando sus pasos sobre la hierba.

*Peligros detectados: 1. Grosería metafórica. Bioy Casares criticaba el uso de metáforas groseras, por evidentes, y parece que en estos Land Walk la concentración de evidencias y lugares comunes es más que alta, solo se podrían echar en falta las del fluir de río como imagen del vivir y la explosión de los fuegos artificiales como expresión del goce carnal. 2 Artificación de la política. En su artículo “Exposición”, Félix de Azua termina una impecable/implacable descripción, en clave de arte conceptual, de la lactancia parlamentaria de Carolina Bescansa con la recomendación de la lectura de “El Arte Expandido”, de Mario Perniola, como guía para la comprensión de la política española. Perniola usa la noción de artificación, traída de Heinich y Saphiro, “la transformación de una modesta experiencia cotidiana en una actividad institucional reconocida como arte”, para desde ella explicar cómo se nos abre un horizonte artístico ilimitado, que incluye el hip hop, la moda o el circo.

Y en este proceso , la creatividad castiza es capaz de dar un paso más: una vez que algunas actividades políticas han devenido artificadas, el nuevo arte ocupa el espacio de la política. No es que los Land Walk analizados expresen o simbolicen, aunque sea de manera tosca, ideas políticas, es que son las ideas como tales. ¿Entienden ahora la afición a emitir tweets ,con una  prosa  entre colega  y telepredicador, o breves  frases  mirando a cámara en telediarios, con ojos sinceros y voz de consultorio sentimental, o mirando al colega /rival de tertulia , con ojos  taladrantes y voz airada? No son el resumen de unas ideas, son  las ideas, todas las ideas de sus emisores. El significante agota el significado.

 

 

30º ANIVERSARIO LEY GENERAL DE SANIDAD

Este año celebramos el trigésimo aniversario de la Ley General de Sanidad que aportó las bases para la construcción de un sistema sanitario.

Aunque muy someramente, he de revisar acontecimientos sanitarios producidos durante la dictadura y en los posteriores gobiernos de UCD, para ofrecer un marco político sanitario que haga comprensible la necesidad entonces de una Ley General de Sanidad.

En diciembre de 1974 se constituyó la Comisión Interministerial para la reforma sanitaria, que tras un año de trabajo elaboró un documento cuyas propuestas de solución eran una buena expresión de las carencias de lo que había sido la asistencia sanitaria durante la dictadura. Dicho informe nunca llegó a ser operativo; pero muchas de las necesidades no resueltas encontraron salida en nuestra Ley General de Sanidad.

Durante cinco años, cinco ministros de Sanidad de UCD elaboraron las primeras reformas sobre la sanidad heredada del periodo franquista. Promovieron la atención primaria, iniciaron la legislación de la formación de especialistas, y configuraron la estructura para el avance de la investigación biomédica. En los tres logros tuvo especial importancia Segovia de Arana. También crearon el instituto Nacional de Salud e hicieron las primeras transferencias sanitarias a Cataluña y al País Vasco, entre otras cosas; pero no quisieron afrontar la redacción de una ley de sanidad que diera cumplimiento a los artículos 43 y 49 de la Constitución Española.

Los gobiernos de UCD también intentaron profundizar en la reforma sanitaria en otras dos ocasiones. La primera en 1978 como respuesta a una PNL del grupo Comunista dando lugar al documento que tras su discusión durante el año siguiente, produjo en 1980 la llamada “Resolución para la Reforma Sanitaria”. Se conocería comúnmente con el nombre del Secretario de Estado Segovia de Arana que establecía entre otras cosas un periodo de 8 años para la formulación de la Ley; pero el Ministro Rovira zanjó el debate con un rotundo: “No a un Sistema Nacional de Salud”.

De esta situación se desprendía que el Gobierno se mostraba partidario de la provisión privada de los servicios sanitarios, retrotrayendo el debate 36 años, a la Ley de bases de la Sanidad Nacional de 1944 (Blas Pérez), y sin tener en cuenta la red de Hospitales y ambulatorios de la Seguridad Social que se habían construido durante el régimen anterior.
De hecho este escenario venía a repetir el conflicto nunca aclarado entre Girón de Velasco que en 1942 crea la Seguridad Social y Blas Pérez con su Ley en 1944.

Por otra parte, el pensamiento sanitario de izquierdas se fue desarrollando en España en sintonía con los movimientos democráticos transversales contrarios a la dictadura y con un amplio espectro de participantes: estudiantes, trabajadores de la sanidad, médicos internos y residentes, médicos jóvenes, militantes de partidos y sindicatos clandestinos así como varios dirigentes de algunos hospitales. Todos estos sectores mostraban un denominador común. Estaban persuadidos de que sobre la base de la herencia recibida debía articularse un sistema sanitario público de cobertura universal y financiación por impuestos que debería completar y complementar la estructura existente en el horizonte de un Servicio Nacional de Salud, de clara inspiración británica.

Este proyecto sanitario es el que se formulaba en el programa electoral del PSOE a las elecciones de 1982.

Poco tiempo después de ser propuesto como ministro de Sanidad, Ernest Lluch me honró para proponerme formar parte de su equipo. Al preguntarme acerca de mis proyectos de trabajo, la respuesta fue sencilla: mi ilusión era hacer una ley básica de sanidad, emprender la reforma de la atención primaria y hacer la reforma hospitalaria. Ernest me respondió que ese trabajo era propio de una secretaría de estado y creía que no le asignaban ninguna; pocos minutos después me lo confirmó. Así pues, su propuesta suponía aceptar la subsecretaría, y yo lo hice con mucha ilusión.

Desde el mismo mes de diciembre de 1982, comenzamos el ministro y yo, con el programa electoral en la mano, a reflexionar sobre los grandes temas que creíamos que deberían abordarse en la Ley de Sanidad, a saber: la universalización del derecho a la salud, el servicio nacional de salud desde la perspectiva constitucional; la delimitación de las competencias, el personal sanitario, la financiación y las relaciones entre el sector público y el privado. Estos eran los temas dominantes sobre los que me permito introducir algún matiz extraído de las notas de aquellos días.

Ernest, gran conocedor técnico y político de la realidad autonómica, era muy riguroso con la necesidad de ajustarnos con mucha precisión al hecho autonómico que se desprendía de la Constitución. Yo, peor conocedor de la realidad constitucional, proponía una ley básica.

Respecto al capítulo de la financiación, en el que inmediatamente profundizó E. Lluch desde sus conocimientos de economista, sufrimos desde el principio el cuestionamiento global de un sector del área económica del Gobierno que, pese a desconocer nuestro pensamiento, nos juzgó con sólo saber que estábamos trabajando en una reforma seria con Ley incluida.

El problema se centraba en saber si la reforma sanitaria, su gratuidad y la extensión de las prestaciones sanitarias a toda la población, suponían un aumento desmesurado de los costes a añadir a la ya elevada cuota del PIB consumida en asistencia sanitaria, tal como lo entendíamos entonces.

No obstante, ante el aumento del coste que podía suponer la reforma sanitaria basada en un servicio nacional de salud, se podía pensar en elegir dos caminos: la aplicación de “correctivos” a la financiación de un modelo basado en el SNS (para que no se disparara el gasto, y garantizando siempre la buena marcha del sistema), o la elección de otro modelo, como el francés, basado en la “libre elección de médico” absoluta y en el “pago por acto médico”.

Los estudios económicos comparados del momento, demostraban que en países con un modelo basado en un servicio nacional de salud (Inglaterra e Italia) el coste sanitario estaba alrededor del 6% del PIB, mientras que en otros con modelos basados en el pago por acto médico y libre elección absoluta del médico (Francia, Alemania) el costo alcanzaba alrededor del 8% del PIB.
Las reuniones para reflexionar en torno a la situación sanitaria, nuestras propuestas y las del programa electoral, fueron muy intensas en los días de Bravo Murillo y en el primer mes ya en el Ministerio hasta comienzos de febrero de 1983, que se produce un parón de siete meses cuando, la crisis económica mostró su rostro.

La intensa crisis económica, especialmente severa en España, obligó al Gobierno a contemplar la disyuntiva entre una LGS que diese rápida respuesta a los deseos del mundo sanitario más próximo o atender la reordenación de todo el tejido industrial y productivo, salvar empresas susceptibles de quiebra, etc.

Se optó lógicamente por enlentecer el trámite de la LGS y ahí comenzaron los problemas, también entre los propios miembros del equipo ministerial por un defecto de análisis y explicación. Los sanitarios, tal vez, entendíamos que éramos el centro del universo.

Entre tanto el primer gobierno de izquierdas de la democracia del 78 sufría la tensión en su gabinete que valoraba con preocupación la agitación y el descontento en la sociedad.

Al cabo de 8 meses, tras la formalización de la Comisión redactora de la Ley y conocidos los primeros borradores del Anteproyecto arreciaron las críticas y descalificaciones por parte de Alianza Popular, que anunciaba la derogación de la Ley si accedía al Gobierno, por el Consejo General de Colegios de Médicos y por los sindicatos médicos desarrollando una campaña muy agresiva tanto contra las reformas iniciadas como frente a esos primeros borradores de la LGS.

Desde el Consejo General de Colegios Médicos liderados por su presidente, se promovió la llamada “Operación primavera” diseñada por un conocido sociólogo para conseguir modificar no sólo el texto sino la orientación de la LGS a través de la presión social ejercida sobre los usuarios por los agentes fundamentales del sistema sanitario: médicos, enfermería y farmacéuticos. Este intento fue denunciado por el sindicato médico y las cosas no pasaron a mayores. De este asunto tuvimos conocimiento en sus inicios; pero fue especialmente desagradable por el alcance de las intenciones expresadas en los documentos que nos llegaban.

Era una forma “minor” de sedición.

También influyeron en el devenir de la Ley: la tensión que se produjo entre el propio Ministerio de Sanidad y el Grupo Federal de Salud del PSOE; la dimisión de algunos miembros de la Comisión Redactora; el debate y las discrepancias con CC.OO, UGT, CEMS, FADSP, la propia OMC, el acoso del PC al Ministro, así como el peso que tuvieron las peculiaridades e intereses de la sanidad catalana y vasca, en el consenso para el texto definitivo, porque ya habían recibido las transferencias y comenzado a implantar sus modelos.

He señalado el ambiente político y los principales condicionantes que establecieron el escenario en que se redactó una ley que dibujaba un sistema sanitario universal, gratuito, y financiado por impuestos que permitiese a los españoles ejercer el derecho a la salud contemplado en los artículos 43 y 49. Sistema Sanitario Público que ha demostrado una gran eficacia, cuyo alcance y efectos sólo ha sido percibido por nuestra ciudadanía desde hace unos pocos años.

El modelo sanitario, desarrollado por la Ley General de Sanidad estaba sustancialmente incluido en el programa electoral del PSOE para las elecciones de 1982, y era muy semejante al de los servicios nacionales de Salud de Reino Unido, Canadá o los desarrollados en los países escandinavos, si bien con un marcado énfasis en Epidemiología, Salud Pública, Prevención de la enfermedad y Atención Primaria de Salud alineándose con la declaración de la OMS de 1978 tras la reunión de Alma-Alta.

Para finalizar unas consideraciones sobre la denominación de “Sistema y no Servicio Nacional de Salud” que es la consecuencia de un gran debate, que pervive acerca de la organización del Sistema Sanitario.

El desacuerdo de Cataluña y Euskadi, con una ley básica haciendo valer las competencias que en esta materia le otorgaban la CE y los Estatutos de Autonomía, supuso la imposibilidad de crear una organización de la Sanidad bajo el concepto de Servicio Nacional de Salud. El término Sistema hacía posible la diversidad organizativa en las diferentes CC.AA, con reserva de competencias exclusivas para el Estado, se creaba un órgano de teórica coordinación llamado Consejo Interterritorial del SNS y sólo se contemplaban como básicos unos pocos artículos.

Pero, la complejidad de las necesarias conversaciones y/o negociaciones obligaba a introducir acuerdos y ajustes que hicieron necesarios 19 borradores, 35 meses de trabajo, mucha negociación así como la intervención directa del Presidente del Gobierno apoyando al Ministro Lluch para vencer las resistencias de los Ministerios de Economía y Hacienda y Trabajo, el día 26 de marzo de 1985, en reunión conjunta con los tres ministros.

Después, restaba un año de trámite parlamentario. La paciencia, el coraje y la determinación de E. Lluch hicieron posible que la Ley saliera adelante.

Diez años después de la aprobación de la Ley General de Sanidad, el PP accede al Gobierno y el ministro Romay no la deroga como habían anunciado desde Alianza Popular en 1983,84,85,86 sino que el pleno del Congreso de los Diputados el 18 de diciembre de 1997 aprobó el dictamen para “avanzar en la consolidación del Sistema Nacional de Salud mediante el estudio de las medidas necesarias para garantizar un marco financiero estable y modernizar el sistema sanitario manteniendo los principios de universalidad y equidad en el acceso”.
La aprobación de este dictamen, que se conoció como Comisión Romay tuvo gran importancia y supuso políticamente la aceptación por el Partido Popular del modelo que se desprende de la Ley General de Sanidad de 1986, así como una coincidencia de fondo con las políticas llevadas a cabo en los once años anteriores por gobiernos de otro signo político, con lo que viene a despejarse definitivamente la posibilidad de que la alternancia en la gobernación de socialistas y conservadores conllevara modificaciones sustanciales o de modelo en el Sistema Sanitario, es pues un dictamen que determina la consolidación del Sistema.

Pero la falta de conocimiento y del significado de los acontecimientos determinó que el acuerdo no fuera unánime, tampoco lo fue la aprobación de la LGS.

La sanidad española actual, tiene muchos problemas distintos a los de 1982 pero numerosos y creo que necesita una Ley General de Sanidad del siglo XXI. Por eso, si hoy estuviera aquí Ernest Lluch podríamos tener un debate maravilloso porque muchos de los conceptos objetos del mismo son bien actuales y al cabo de 30 años, la vida, la sociedad y la propia sanidad nos han enseñado mucho. Unos asesinos lo impidieron cobardemente el 21 de noviembre de 2000.

Tuve el privilegio de mantener con Ernest una larga conversación cuando era rector de la Universidad Menéndez Pelayo con motivo de la inauguración en Portugalete de la Agrupación Socialista que lleva el nombre de Carmen García Bloise. Fue toda una mañana, evidentemente teníamos mucho deseo de hablar.

Fue nuestra despedida y la conservo viva en mi memoria con especial cariño. Ramón Jáuregui, testigo de nuestra charla, bromeaba: “Lleváis toda la mañana, conspiráis o es cosa sanitaria”.

Noticias que explican la desigualdad

Como nos señala Joseph Stiglitz, el grado de desigualdad que existe en el mundo no es inevitable, ni es consecuencia de leyes inexorables de la economía: es una cuestión de políticas y estrategias. Pues bien, con la crisis que arranca en 2008, el tema de la desigualdad económica se ha ido situando en el centro del debate político. Y ante esta cuestión existen básicamente dos enfoques; por un lado, estarían aquellos que defienden que la desigualdad se puede reducir simplemente con un mayor crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) y del empleo (“la mejor política social es crear empleo”), o en otras palabras, la mejor manera de ayudar a los pobres es aumentar el tamaño de la tarta económica del país. Por otro, estarían aquellos para los que el crecimiento económico es condición necesaria pero no suficiente en la lucha contra la desigualdad y que aquél debe ir acompañado de políticas fiscales y de gasto social que permitan una mayor redistribución de la renta y de la riqueza: hay que centrarse también en el trozo de la tarta que reciben las personas con menores ingresos, sin que ello signifique abandonar el objetivo de cómo hacer que esa tarta se haga más grande. Dejando a un lado este interesante debate y remitiendo al lector a los abundantes datos y propuestas que sobre el tema realiza Thomas Piketty en su colosal trabajo El capital en siglo XXI, me centraré en una noticia aparecida recientemente que pone de relieve la gran brecha salarial que existe en nuestro país.

El pasado 13 de febrero aparecía en la sección de Economía del periódico La Nueva España el siguiente titular: “Ana Botín cobró del Santander 7,49 millones en 2015, el 11,6 por ciento más”. Sorprendentemente esta noticia no ha tenido ningún eco a lo largo de estas semanas en que tanto se ha hablado de desigualdad con motivo de los debates para formar nuevo gobierno. Es muy posible que con estos ingresos la principal ejecutiva del Banco Santander no tenga aún plaza en ese autobús imaginario que ha utilizado Oxfam Intermon para visualizar que sus 62 pasajeros, los mayores multimillonarios del mundo, acumulan tanta riqueza como la mitad más pobre de la población del planeta (3.600 millones de personas). Sin embargo, la cifra de las retribuciones de la presidenta del Banco Santander si nos permite realizar algunas comparaciones y consideraciones sobre las diferencias de renta existentes en nuestro particular solar patrio.

Si se tiene en cuenta que más de un tercio de los asalariados españoles (unos 5 millones de personas) percibieron tan sólo 9.080 euros en 2015, es decir, el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en ese año, la retribución de la principal ejecutiva del Banco Santander significa que cada uno de esos 5 millones de asalariados debería trabajar 825 años -más de ocho siglos- para sumar lo que aquélla recibe como salario en un sólo año. En otras palabras, la retribución diaria de Ana Botín (20.520 euros) es más del doble de lo que gana en un año un trabajador que perciba el salario mínimo. Asimismo, si se considera que el año pasado la principal ejecutiva del Banco Santander recibió 2,3 millones de euros como aportación a su plan de pensiones, su retribución total en 2015 ascendería a 9,8 millones de euros: 1.078 veces lo que recibe un trabajador que cobra el salario mínimo.
Además, la citada noticia también nos señalaba que el salario de esta ejecutiva del mundo financiero -sector al que le debemos esta prolongada crisis- había aumentado un 11,6 por ciento en 2015 (778.530 euros), mientras que en ese mismo período el salario mínimo tan sólo se incrementó en un 0,5 por ciento (3 euros). Por tanto, si los salarios más altos se incrementan a tasas tan elevadas y los más bajos apenas crecen (la subida del salario mínimo para el año 2016 fue del 1 por ciento) y si, además, se tiene en cuenta que cada vez son más los trabajadores españoles que reciben unas retribuciones que no superan el salario mínimo (incluso algunos trabajos a tiempo parcial y por horas están generando que muchos empleos ni siquiera lleguen a ese nivel), no parece difícil concluir que, si se mantienen esas tendencias en los próximos años, la desigualdad no hará más que crecer tal y como lo ha venido haciendo a lo largo de las últimas décadas.

La presidenta del Banco Santander pertenece a ese selecto grupo de 5.000 asalariados españoles que según la Agencia Tributaria tienen bases imponibles superiores a los 600.000 euros anuales. A esta élite salarial, también pertenecía Julio Linares, ex-Consejero Delegado de Telefonica, que según noticias publicadas en 2013, al cesar en su puesto percibió más de 33 millones de euros, de los que 24,8 millones fueron en concepto de indemnización por cese y 8,6 millones como retribución salarial de 2012 (lo que equivale a 955 años de trabajo de un asalariado que perciba el salario mínimo). En cambio, en ese mismo año un profesional con tres décadas de antigüedad en su empresa y con un salario de 75.000 euros percibiría como indemnización en concepto de despido improcedente la cantidad de 124.000 euros, unos 91.000 euros menos que la que le hubiese correspondido si no se hubiese aplicado la reforma laboral de 2012.
Algunos economistas laborales señalan que mayores niveles educativos conducen a salarios más elevados. Me pregunto: ¿qué nivel educativo poseía este ejecutivo de Telefónica para ganar unas 130 veces más que un catedrático de Universidad? Por otra parte, los 33 millones que recibió este directivo de Telefónica en 2012 significan 10 veces más que lo que recibe un reconocido investigador universitario a lo largo de toda una trayectoria de cuarenta años de trabajo.

Después de presentar estos datos no debería caerse en propuestas simplistas orientadas a establecer topes máximos a las retribuciones de los ejecutivos (de dudosa eficacia), sino más bien habría que centrarse en qué instrumentos de redistribución se están aplicando a las rentas salariales. Si nos centramos en las cotizaciones sociales, en 2015, un perceptor del salario mínimo ingresó un total de 3.290 euros en concepto de cuota patronal y obrera a la Seguridad Social, algo más del 36 por ciento de su nomina. Por su parte, los dos ejecutivos citados anteriormente, al existir un tope máximo de 43.272 euros en la base de cotización, sólo aportaron 15.686 euros, lo que significa que su tipo efectivo de cotización no superó el 0,20 por ciento. En este sentido, cabe señalar que las cotizaciones sociales son un impuesto proporcional con un tope máximo que hace que las aportaciones de los altos ejecutivos a la Seguridad Social sean testimoniales en relación con sus niveles salariales. Frente a ello, en vez de caminar en la dirección de acercar las bases de cotización a los salarios percibidos, se vienen escuchando propuestas de reducir las cotizaciones sociales y compensarlas con la subida del IVA. Con esta medida se está proponiendo -sin sonrojo alguno- que los parados y los asalariados peor pagados aporten a la financiación de la Seguridad Social el mismo porcentaje cuando, por ejemplo, abonen su recibo de la luz o compren sus alimentos, que aquellos que pertenecen al selecto club de los que ganan más de 600.000 euros anuales: todo un mecanismo de redistribución inversa.

Si se pasa al campo de la fiscalidad, el tipo máximo del impuesto sobre la renta (IRPF), que el gobierno del Partido Popular ha reducido recientemente del 45 al 43 por ciento, se aplica a todas las rentas superiores a los 60.000 euros anuales ¿Qué razón hay para que exista una escala progresiva entre un tipo mínimo del 17 por ciento y un tipo del 35 por ciento para rentas inferiores a 60.000 euros, mientras que el tipo máximo se aplica tanto para un ingreso de 60.001 euros como cuando se perciben 7,5 millones de euros? La progresividad del impuesto de la renta se ha ido reduciendo en la mayoría de los países a lo largo de las últimas décadas siguiendo las recomendaciones políticas del llamado Consenso de Washington y esta es una de las causas principales de la crisis que vienen padeciendo los diferentes Estados de Bienestar.

Sin perjuicio de que resulta del todo imprescindible una decidida batalla contra la corrupción en todas sus manifestaciones y a todos los niveles, y que asimismo deba abordarse un plan eficaz de lucha contra los diferentes tipos de fraude, en 2014 el sistema fiscal en España ha generado unos ingresos que representaron el 38,6 por ciento del PIB, lo que nos sitúa a la cola de la antigua Unión Europea a quince Estados miembros. Según Eurostat, por detrás de nuestro país sólo figuran el Reino Unido (38,2 por ciento) e Irlanda (34,4 por ciento). La presión fiscal en España es 8 puntos porcentuales menor que la media de la Eurozona (46,8 por ciento) y 20 puntos inferior a la que registra Dinamarca (58,4 por ciento). Además, Finlandia (54,9 por ciento), Francia (53,6 por ciento), Bélgica (52 por ciento), Suecia (50,1 por ciento) y Austria (50 por ciento) son países en los que los ingresos públicos representan más de la mitad del PIB y en los que el Estado de Bienestar tiene un alto nivel de prestaciones sociales. Por otra parte, la distribución de la carga fiscal en nuestro país ha empeorado en los últimos años, pues se ha producido una reducción de los tipos del impuesto sobre la renta y en cambio se ha incrementado en 5 puntos el IVA (del 16 al 21 por ciento), impuesto que se paga sin que se tenga en cuenta el nivel de ingresos de los contribuyentes.

Por eso no es de extrañar que en las estadísticas comunitarias de protección social, España vuelva a situarse en los últimos lugares con un gasto social -que incluye sanidad, pensiones, desempleo y otras prestaciones, excluido el gasto en educación- que significa el 25,9 por ciento del PIB: sólo Luxemburgo (23,6 por ciento) tiene una ratio menor. La media de la Eurozona, con un gasto social del 30,4 por ciento, es casi 5 puntos porcentuales superior al que registra nuestro país, situándose a la cabeza Dinamarca y Francia (34,6 por ciento), a casi 9 puntos porcentuales por encima de los niveles españoles.
Como los milagros son propios del campo de la religión, no se puede engañar a los ciudadanos españoles diciendo que es posible construir y mantener un Estado de Bienestar homologable al de otros países europeos con larga tradición socialdemócrata y a la vez proponer una bajada de impuestos. Así que menos palabrería en los discursos políticos y más políticas verdaderamente redistribuidas.

Por supuesto que es necesaria una tarta económica más grande, pero también se precisa de un mejor reparto para que los trozos que reciben los ciudadanos con menores ingresos sean mayores. Si no deseamos que las distancias en los niveles de renta sigan siendo milenarias en España, no cabe otra solución que abordar profundas reformas en el campo de la fiscalidad y en el diseño y contenidos del Estado de Bienestar.

No habrá recuperación para los pensionistas, a menos que…

La reforma del sistema de pensiones aprobada en 2013 por el gobierno del Partido Popular introdujo, entre otros cambios, la sustitución del mecanismo vigente de revalorización de las pensiones que garantizaba el mantenimiento de su poder adquisitivo con respecto al Índice de Precios al Consumo (IPC). La ley de 2013 establece que el incremento anual de las pensiones quedará condicionado a la situación financiera de la Seguridad Social, medida a través de un nuevo Índice de Revalorización del Sistema de Pensiones que incluye la evolución de una serie de variables: aumento de los ingresos, del número de pensiones, de la pensión media y del desequilibrio entre ingresos y gastos del sistema. Sigue leyendo

Fijación de mínimos en salarios y pensiones en los gobiernos de la democracia en España

En estos momentos que tanto se habla de recuperación en nuestro país -acción de volver a tomar o adquirir lo que antes se tenía- creo que no está demás hacer un repaso de lo que se ha alcanzado en el ámbito de dos variables que son decisión exclusiva de los gobiernos: el salario mínimo a percibir por trabajador, medido en España a través del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) y la cuantía mínima del sistema público de pensiones.  Sigue leyendo

PARQUE PODEMICO II:ENTRE EL REINO DE LILLIPUT Y LA ISLA DE ESCIROS

1.  Lilliput.

La ciudad es un cuadrado exacto y cada lado de la muralla tiene quinientos pies de longitud. Las dos grandes calles que se cruzan y la dividen en cuatro partes iguales tienen cinco pies de anchura. Las demás vías, en que no pude entrar, y solo vi de paso, tienen de doce a diez y ocho pulgadas. La población es capaz para quinientas mil almas”. Jonathan Swift. “Los viajes de Gulliver”. Parte Primera. Viaje a Lilliput.

 

La microfilia  de Carmena (véase Parque Podemico I), consecuencia lógica de su declarado aborrecimiento de lo grande,  es un buen ejemplo de una línea recurrente en el municipalismo podémico, que suele venir asociada a la consideración de la  proximidad como virtud (!Que nos tuteen y que nos tweeteen!) y como praxis política (!polis sí, pero de proximidad!). Este sería el momento de recordar que Madrid, con 3.165.235  habitantes censados es, tras Londres y Berlín, la tercera capital en población de la UE , siendo razonable pensar que del  tenor de esta poco pequeña magnitud serán los asuntos en  los que tienen que ocuparse los responsables municipales.

Al margen del sonido confortable y hasta cariñoso de adjetivos  como pequeño y próximo (!Hey peque, aproximate un poco más , que estarás mas cómodo!) da la impresión de que un acercamiento en clave de pequeñez a una ciudad tan grande será algo así como querer ver la Luna con un microscopio. Por poner un ejemplo/metáfora, El Prado (el museo número doce en la lista de los más visitados a nivel mundial en promedio plurianual),  recibió en 2014  2.536.844 visitantes (6.862 por día de apertura, con 15.084.098 euros de recaudación), El Reina, el diez y ocho del ranking mundial, con 2.673.745 visitantes (en 2013 fueron 3.184.640, por el tirón popular de la exposición Dalí. !Atención, censores del callejero municipal!), y el Thyssen 998.992. Comparen  la imagen que proporcionan estos datos con la de uno de los paradigmas de la cultura podemista. El Patio de Maravillas, y  tendrán una idea de lo que es grande y lo que es pequeño, que servirá para orientarles sobre  cuál puede ser algún ejemplo práctico del enfoque  microfilico de la política .

Y  en esto los ejemplos van más allá de lo municipal, porque  en el corpus teórico podemico, la vía para santificar la  economía de mercado  es tan simple como exigir pequeñez a quien quiera transitar por ella. La vía podemica para no afrontar la espinosa respuesta a la cuestión de si su modelo económico consiente el capitalismo es odiar al capitalismo grande  y querer mucho , mucho (mas exactamente, y como diria Flanders , el cariñoso vecino de Homer Simpson, muchito) al pequeño capitalista. La  actividad empresarial debe  centrarse en las PYMES, o, mejor todavía , en los autónomos,    la economía debe calificarse de  social o colaborativa  y ha de  funcionar pensando en los mercados pequeños y de proximidad .Nunca la adjetivación y la condicionalidad hicieron tanto por la huida de la sustantividad política y, con ello , por la banalización de la política.

La política de lo pequeño aparece así como  una versión más de esa ideología estética de la que se habló en la anterior entrada, y que en este caso hace inevitable evocar, como hace Javier Goma en “Aquiles en el Gineceo”, al protagonista de “El Hombre sin Atributos” , cuando a la pregunta acerca de lo que haría si se pusiese a su disposición el gobierno del mundo contestaba: “No me quedaría más remedio que anular la realidad”

Al igual que en el caso  municipal (guste o no guste, Madrid no es pequeño), nos hallamos ante una operación de anulación de una nada pequeña  realidad española. De la  realidad de un país con cuarenta y seis millones y medio de habitantes (el  quinto más poblado de la UE), de los que el 11% no son españoles, que ocupa la decimosegunda posición en la economía mundial, actuando en un mercado único  europeo, que tiene actividad económica (e intereses no solo económicos) en la ribera sur del Mediterráneo y en Latinoamérica, que  exporta  el 32% de su PIB (por encima del 29% en el que se mueven Francia , Italia o Reino Unido), y aun así suele presentar déficit en su balanza de pagos exterior , por el fuerte peso de las importaciones, en gran medida atribuible a factores como la dependencia energética o las carencias en I+D+i. Una realidad  respecto de la que se podrá tener la valoración que se quiera, en lo malo y en lo bueno, en la salud y en la enfermedad, pero que , como se ve, es bastante grande y en nada aislable de lo que ocurre más allá de la proximidad.

Y una realidad en la que (abrir parentesis) si existe  un problema empresarial diagnosticado este es, precisamente,  el de la pequeñez de sus empresas que les impide alcanzar la dimensión critica para rentabilizar  las inversiones (económicas y  tecnológicas) y realizar los cambios organizativos que pueden hacer más estable la actividad económica. Recuerden, por ejemplo, que de los más de tres millones de empresas españolas, la mitad no cuentan con un solo asalariado, y casi un millón de ellas tenían menos de dos, lo que lleva a un número medio de 4,7  trabajadores por empresa , frente al 5,7 de Francia o el 11,7 de Alemania. Recuerden, por ejemplo, que solo un 40% de las empresas de menos de 20 trabajadores supera los 20 años de vida, mientras que un 43% de  las de más de 250 si lo hacen, y que la productividad de las microempresas es casi tres veces inferior a las de las grandes.

La microfilia/macrofobia, la busca de protección en lo pequeño y lo personal. es sin duda un buen consuelo  psicológico cuando el cruel mundo exterior  ha herido nuestros sentimientos, y está en el origen del pensamiento romántico, como sublimación de la melancolía por medio de la estética. Por eso no parece difícil establecer una relación entre este amor político por lo pequeño y la búsqueda de protección frente a la globalización, la crisis financiera internacional y los rescates europeos. Sin duda que esta protección es necesaria, aunque es más que dudoso que la pueda proporcionar  una  visión de la política  como  manual de autoayuda en clave autárquica, que lo mismo puede justificar el proteccionismo arancelario, la salida del euro o la fantasía nacionalista de una Cataluña autosuficiente que juega, siempre en diminutivo, a hacerse casitas en las que cabe todo, desde minieuros canjeables por los de verdad al 1×1 hasta macrojubilaciones financiadas con maxicuotas.Y a proposito de  nacionalismos, recuerden la permanente base victimista, de sentimientos heridos, en la que suele fundarse  el narcisismo identitario .

Naturalmente que estas cosas no pasan por que sí, hay varias razones que las pueden explicar : la reaparición con la crisis del rostro más canalla del capitalismo (el adjetivo es de Cesar Rendueles, en el título de un espléndido libro, que puede gustar incluso cuando no se compartan sus tesis) o el  situarnos en un escenario político marcado por el final de los Grandes Relatos de la Modernidad Socialista y Liberal. Sobre todo ello hay que pensar y sacar conclusiones, particularmente desde un espacio político como el de la izquierda que , como recordaba Martin Wolf  a propósito de los cambios en el laborismo británicos, se debe caracterizar por el equilibrio entre radicalidad y racionalidad. Pero me temo que en planteamientos  de renacimiento de la izquierda como los que  estamos comentando,  predominan valores bien lejanos de ese mix de racionalidad y radicalidad, y más bien  próximos del hábitat en el que se desarrolló la adolescencia de Aquiles, en el gineceo de la isla de Sciros.

2.Esciros.

“La diosa, indiferente al resultado de la guerra y preocupada tan solo de la vida de su hijo, oculto al joven Aquiles donde a nadie se le ocurriría buscarlo, en el gineceo de la corte de Licomedes en Esciros“. Javier Goma´Lanzón.”Aquiles en el Gineceo”.

A partir de la historia de Aquiles,  oculto con ropas femeninas en la isla  de Esciros para evitar su anunciada muerte en la Guerra de Troya, Javier Goma construye  una potentísima metáfora del aprendizaje de la condición de ser mortal, y con ello ciudadano de la polis, precisamente por medio de la marcha de Aquiles de Esciros rumbo a  Troya, y con ella,a su muerte. Para Goma, Aquiles se encuentra en el gineceo en el estadio de la subjetividad adolescente, sin experiencia de la realidad, “en la contemplación estética de su generalidad abstracta la realidad es amable, es artística , es incruenta, y deja espacio a una espontaneidad que crece y se inflama ante la vastedad de todo un mundo que se le somete sin resistencias”. A partir de ahí, la formación del yo y del ciudadano de la polis  es un progreso “desde un estadio estético subjetivo hasta la objetividad del estadio ético”. Estetica y subjetividad del habitante de una pequeña isla serian ahora las señas de identidad de la Izquierda Reborn(como los Evangélicos del Middle West) /Reloaded(como Matrix). ¿Quieren algun ejemplo mas?

Microfilia, proximidad y customizacion/personalización aparecerán unidas, porque nada hay más próximo a uno mismo que uno mismo.Por eso no es casual la aficion de la Izquierda Reborn a la Politica Tweeter, en la que , como dice la columnista de New Statesman Helen Lewis,lo que cuenta es señalar por medio de likes y retuiteos las virtudes propias , mostrando narcisistamente a los colegas la altura moral de las causas que apoyas. Por eso hemos visto como las promesas de cumplimiento de la Constitución se adornaban de perífrasis privadas, que hacían de lo público una cuestión personal. Por eso los alcaldes redecoran  salones de plenos y despachos , quitando y poniendo de su iconografía conforme a sus gustos privados, es decir, como si fueran suyos  y sometidos por ello exclusivamente a sus criterios sobre interiorismo, en vez de   dependencias públicas , regidas por el Derecho Público. La respuesta de Colau a las críticas de la retirada del retrato de Juan Carlos I, consistentes en apelar a sus convicciones republicanas, no deja lugar a duda de que la alcaldesa ve los asuntos públicos como asuntos privados, con la misma  lógica aplastante con la que podría en el futuro revisar las licencias de apertura de las charcuterías , basándose en sus convicciones veganas. En el viaje de Lilliput a Esciros, a la banalización de la política  le sigue, como la sombra al cuerpo, la de lo público.

Y estas banalizaciones tienen una proyección bastante inquietante en un ámbito clave para identificar los proyectos políticos, como es el modelo de Estado de Bienestar. La ideologia de lo  pequeño, próximo y personalizado , que podría verse como inofensiva expresion folclórica de un pensamiento embarullado ,tiene ya un  ejemplo en la entronización en el imaginario de la Izquierda Reborn de  la Política de los Cuidados. Sin pretensiones de divinizar al sistema de Seguridad Social de base contributiva laboral y gestión publica, una piensa inevitablemente en Chesterton y su afirmación de que quien  deja de creer en Dios empieza a creer en cualquier cosa.

Resumiendo, recuerden la  cancion”Personal Jesus”, contenida en el álbum “Violator” del  grupo británico Depeche Mode  (hay una estremecedora versión, prácticamente gospel, de Johnny Cash en uno de sus American Recordings). Aquí lo tienen todo: pequeño, próximo, personalizado, con cuidados, y con una impecable factura estética.

Tu propio Jesús personal.                                                                 “Your own personal Jesus.

Alguien que escucha tus plegarias.                                                    Someone to hear your prayers.

Alguien que cuida.                                                                                  Someone who cares.

Tu propio Jesús personal.                                                                      Your own personal Jesus.

Alguien que escucha tus plegarias.                                                      Someone to hear your prayers.

Alguien que esta alli.                                                                               Someone who´s there.

…………………………….                                                                               —————————.

 

Tiende la mano y toca fe”                                                                                     Reach out and touch faith”

 

 

 

 

 

 

 

 

¿TIENE LA IZQUIERDA FUTURO?

El futuro de la izquierda es un debate sobre puntos de equilibrio, más que sobre modelos antagónicos o alternativos.

El socialismo, hoy, no puede representar un modelo terminado ‘de sociedad, sino un proyecto en el que la cooperación represente una alternativa a la competitividad, como eje básico del progreso de las sociedades.

La misión histórica del socialismo no se limita hoy a moderar los excesos del capitalismo y a dotarle de un rostro humano, sino que el proyecto socialista trata de derrotar al capitalismo en su propio terreno natural de juego, el mercado, recuperándole como institución social creadora de riqueza colectiva.

El reconocimiento de que el mercado no es por definición una estructura económica al servicio del capital, sino una institución social que regula buena parte de las relaciones económicas de todos los seres humanos, supuso un punto de ruptura teórico para el socialismo europeo y para la izquierda en general.

Confundir mercado y capitalismo es un error teórico y político del que se derivan graves problemas estratégicos.

El fracaso planificador de las economías centralizadas, los excesos en la concepción del Estado como agente económico y el injusto refrendo a un proteccionismo económico, no puede servir de excusa para renunciar a definir el papel de lo público de manera explícita, para mantener la vigencia de importantes valores sociales y para reconocer la necesidad de establecer reglas de juego que permitan un desarrollo definido en términos sociales y no sólo en términos, económicos.

Las amenazas de deshumanización que se ciernen sobre nuestras sociedades deberían alentar una reflexión en términos de valores, no únicamente de valores de izquierdas, sino de valores humanos útiles y justos. El capitalismo,
expresa una concepción puramente instrumental o utilitaria de las personas y las estructuras sociales, mientras que para el socialismo son las estructuras económicas, comenzando por el mercado, quienes poseen tal valor utilitario, al servicio de las necesidades humanas.

Hay serios problemas prácticos, comenzando por la necesidad que tienen todas las economías nacionales de resultar competitivas para poder crear riqueza en el volumen suficiente que haga posible atender todas las necesidades sociales; paradójicamente, parece que la forma homologada de alcanzar el nivel económico necesario para este noble objetivo puede exigir como punto de partida una reducción del nivel de cobertura de las necesidades sociales, de tal suerte que configuraría un marco de convivencia en la que primaría la insolidaridad, generaría segregación y permitiría seguir contemplando al fondo de nuestra sociedad, la explotación.

Deberíamos buscar otras formas de alcanzar mejores niveles de capacitación productiva y competitividad, desde un orden social económico cooperativo. Las estructuras económicas modernas, incapacitan a las economías nacionales para adoptar políticas económicas y sociales diferenciales.

Los Estados no pueden permitirse permanecer al margen de los tratados de libre comercio, aunque su adhesión signifique la imposición de un determinado papel en la producción e intercambio de productos y servicios que resulten difíciles para su cultura, sus estructuras sociales y sus necesidades.

No parece posible renunciar a la lógica de los ciclos económicos, desengancharse de una forma de hacer política basada en los indicadores macroeconómicos, estabilizándose en un nivel de riqueza que, adecuadamente repartido, permitiera satisfacer las necesidades humanas esenciales de toda la población.

Es dentro de estos condicionantes donde se sitúa uno de los temas clave para el futuro de la izquierda: la acción de gobierno de los partidos socialdemócratas.

Siendo indudable que el ejercicio del poder exige un elevado nivel de pragmatismo, también resulta indudable que es necesario interrogarse sobre los elementos diferenciadores entre las políticas que desarrollan los gobiernos progresistas y los conservadores. La existencia de una sensibilidad social más intensa en las filas socialdemócratas es evidente.

Pero también es evidente que las políticas económicas y sociales tienden a homologarse, muy particularmente las reformas restrictivas, en los sistemas de protección social y de relaciones laborales. El hecho de que exista una base real de sustentación de algunas de estas actuaciones legislativas, no debe traducirse en una renuncia explícita a definir el modelo de sociedad que la izquierda considera al tiempo necesario y posible. Sin esta definición explícita será difícil esperar algo más que un mimetismo desordenado difícil de explicar a los ciudadanos.

En este contexto restrictivo, para aportar valor real a las propuestas políticas de la izquierda es necesario enfrentar el futuro desde un posicionamiento activo. En lugar de situarse a la defensiva y atrincherarse cada vez que parece sonar la artillería neo/ibera!, hay que demostrar con los hechos que es conciliable una política de protección social avanzada con la rigurosidad económica y política que los tiempos presentes parecen demandar.

En esta tarea, no sirven de mucho los discursos obsoletos, estatalistas a ultranza que simplemente se niegan a reconocer que el papel del Estado en la economía empieza a comprenderse mejor en términos de capacitación e incentivación que de control e intervención.

El hecho de que la sociedad genere formas organizativas concretas para gestionar los recursos colectivos no puede llevarnos a pensar que el objetivo básico de la sociedad sea, precisamente, la defensa dogmática de esas formas de organización, es decir, a confundir los instrumentos con los fines.

Los cambios sociales tiran de las instituciones para que se adapten y si éstas no resultan congruentes con los valores, demandas y necesidades sociales sólo consiguen una creciente desafección por parte de los ciudadanos.

Creo que esta reflexión es necesaria, porque es evidente la existencia en la izquierda de un cierto fetichismo emotivo que intenta obtener adhesiones viscerales a un mundo de viejas palabras e imágenes que pueden haber perdido hoy buena parte de sus contenidos; una posición en la que son los símbolos lo que más importa, como si el mundo de lo real fuera un artificio y sólo tuviera existencia real el mundo de las ideas. Las posiciones socialistas se suman con frecuencia en una especie de perplejidad paralizante; su discurso es a menudo divagante e impreciso y ello ciertamente no aporta valor ni a la sociedad, ni al propio pensamiento de la izquierda.

¿Debe girar necesariamente todo el discurso socialdemócrata en torno al papel del Estado? No, a mi entender.

Los valores de izquierdas -la solidaridad, la cooperación, la distribución equitativa de los recursos sociales, el bienestar entendido como ayuda mutua y protección frente a los riesgos, la emancipación de las penurias y la incultura para todos los seres humanos- siguen manteniendo plena vigencia y en este universo el papel del Estado es esencial. Pero desde ¡a propia sociedad, desde sus sectores más comprometidos, se reivindican nuevas formas de plasmar estos valores.

Sin suficiencia y eficiencia económica, sin control financiero y sin legitimación social el sistema de instituciones de bienestar de nuestro país estaría comprometido, porque ya no es posible sostener una política de protección social a partir únicamente de la capacidad de la regulación normativa estatal -el poder-, sino que su razón de ser debe enmarcarse en las propias exigencias y posibilidades de un estado social moderno bien sostenido por los propios ciudadanos.

Mantener los niveles existentes de protección social puede colisionar con las expectativas de los sectores sociales que soportan el gasto público, con las capas medias de la población.

Son estas capas medias de la población -el primer mundo de las sociedades desarrolladas- quienes, en mayor medida, tienden a adherirse a posiciones políticas conservadoras que prometen reducir las cargas sociales y fiscales,
privatizando amplios campos de la provisión y/o cobertura social, para su compra en un mercado ampliado de servicios, reforzando de hecho una cultura insolidaria del sálvese quien pueda, lo que constituye la principal amenaza para el Estado de Bienestar.

El que, desde posiciones solidarias, se analice angustiadamente la profunda perversión de unos valores que se creían sólidamente asentados no aporta valor a la acción política: no pasa de ser un ejercicio académico irrelevante para la marcha de las sociedades.

Hablando en términos muy prácticos, especialmente ante situaciones de crisis, la definición del papel del Estado exige tener en cuenta qué prestaciones públicas son necesarias para no desnaturalizar un servicio ; qué criterios deben emplearse si se hiciera indispensable establecer prioridades; qué recursos sustentan estas políticas y si lo necesario coincide con lo posible; qué formas de cuidados y prestaciones pueden ser consideradas socialmente aceptables en cada momento; cuándo debe comenzar y terminar cada prestación y, sobre todo, quién debe estar comprometido en la toma de decisiones en política social.

Tener preparadas estas hipótesis de trabajo supondrá de hecho salvar el Estado de Bienestar una vez superadas las condiciones económicas desfavorables. No debieran confundirse las medidas que puedan tomarse ante una situación de cierta emergencia económica, con el nuevo rostro que podría darse a esta sociedad desde postulados ideológicos que no son, ciertamente, socialdemócratas. Ese nuevo rostro de nuestra sociedad, lo veríamos configurado si las medidas restrictivas no se tomaran con suficiente fundamento en nuestra realidad y en nuestra cultura, sino como respuesta a la de poderosos sectores bien organizados, tópicos o modas que encubren perfiles ideológicos de largo alcance, y que, en último extremo, tienen poco que ver con la solidaridad, la izquierda y la socialdemocracia.

Existe, también, un dilema ético que debemos afrontar y que determina los planteamientos ante la oferta de prestaciones, la asignación de recursos, su utilización y; además, pone sobre el tapete otras preguntas más pragmáticas y
cotidianas, que hoy carecen de una respuesta inequívoca y que podríamos resumir en la siguiente: ¿quién define la eficacia -y por tanto la prioridad- de cada uno de los subsistemas interrelacionados que actúan directa o indirectamente sobre el bienestar social y otras funciones críticas que tienen lugar en el ámbito de lo público?.

La ideología socialista, en cuya tradición histórica destaca la aceptación de la transferencia de derechos individuales al estado, hoy ha de ser mucho más realista; no es posible aplicar esquemas rígidos que no se adaptan a situaciones cambiantes.

Los ciudadanos van exigiendo mayor capacidad de decisión y, además, en sus escalas de valores aparecen nuevas exigencias relacionadas con la calidad de vida. En su relación con los servicios públicos, esta nueva colectividad exige nuevas respuestas más eficientes, de mayor calidad.

Es necesario establecer sistemas de equilibrio efectivo que garanticen que los poderes públicos, en el desarrollo de sus competencias, se orienten a satisfacer las necesidades colectivas y no sus propias exigencias corporativas.

En el ámbito público, la necesidad de establecer un sistema de equilibrios se traduce en la necesidad de rediseñar la planificación paternalista si se pretende realmente que los ciudadanos puedan ejercer un papel de contravalor frente a los políticos y los gestores, que continúan dominando los procesos de toma de decisiones. En esta orientación y según mi criterio, el papel del Estado es insustituible, pero es necesario impulsar una nueva mentalidad política y de gestión pública que persiga el cambio de paradigma, desde el paternalismo a la participación real, desde el ciudadano como objeto, al ciudadano como sujeto. De lo estatal, a lo público como ámbito integrador de todas las dinámicas sociales fundamentadas en los valores socialistas.

Para poder desarrollar esta nueva visión de la sociedad del siglo XXI, es preciso un importante esfuerzo de reflexión y de producción teórica; posiblemente, ésta sea la tarea más urgente si pretendemos que la izquierda europea sea algo más que un mero equilibrio entre el pragmatismo y las señas de identidad históricas.

Posiblemente, los viejos valores del socialismo continúan siendo válidos; es, más bien, la forma en que deben plasmarse en una sociedad que ha cambiado mucho y que cada vez es más compleja lo que exige un gran ejercicio de creatividad y de sensibilidad, porque hoy en día los ciudadanos realizan su propia reflexión -si bien, muy mediatizada por unos medios de comunicación omnipresentes- y experimentan sus propias inquietudes y deseos.
Como la propia realidad se encarga de recordar con frecuencia, descalificar las nuevas actitudes sociales con etiquetas -nihilismo, hedonismo, materialismo o egoísmo- no es una buena fórmula. El comportamiento humano es un asunto complejo y sin duda contradictorio, pero los viejos y buenos ideales del socialismo democrático son plenamente reconocibles en muchos de los valores que sustentan la actividad de grupos, movimientos y ciudadanos particulares. Es la propia incapacidad de las estructuras partidistas para integrar los nuevos discursos lo que nos impide ver con frecuencia que la parte más comprometida de la sociedad nos pasa por la izquierda.

 ¿Hasta qué punto es posible integrar estas nuevas sensibilidades sociales en el discurso tradicional de la izquierda? O quizás, sería más correcto el enunciado contrario: ¿hasta qué punto es posible integrar el discurso tradicional de la izquierda en las nuevas sensibilidades sociales?

No es tan sólo un problema de matiz. Sin un sustento social auténtico, sólo existe una izquierda de laboratorio.

Conciliar la integración en las dinámicas sociales con la acción responsable de gobierno en una sociedad mundializada e interdependiente es una contradicción que la izquierda no ha sabido resolver y cuya resolución aún se nos antoja lejana. En todo caso la sensibilidad que nos ha proporcionado nuestra cultura socialdemócrata ha de impedir que el desarrollo de la contradicción llegue hasta los términos de la ruptura.

Complementar una actitud intelectual crítica ante la realidad, con unos comportamientos públicos intachables, en el fondo y en la forma, parece ser la única manera de avanzar recuperando la sintonía con la sociedad.

La nueva ética de lo público nos compromete a todos, pero muy particularmente a aquéllos en cuyas manos deposita la sociedad recursos colectivos, exigiendo una gestión eficiente que aporte la mayor rentabilidad social a cada euro gastado.

Modernizar las estructuras públicas, orientar los servicios hacia la satisfacción de las exigencias de sus usuarios, hacer política entendida como la toma de decisiones comprometida, transmitir valores esenciales, como la equidad y la justicia, etc., son diferentes facetas de una misma vocación de izquierda. Porque hoy más que nunca es posible afirmar que la eficiencia es un prerrequisito para la ética y que la ética es un prerrequisito para la eficiencia.